Aránzazu Sarría Buil, Bordeaux
En su ensayo sobre la categoría del exilio José Luis Abellán establece una diferencia de carácter complementario entre la diáspora republicana del 39 llegada a América y la que permaneció en Francia. (más…)
Aránzazu Sarría Buil, Bordeaux
En su ensayo sobre la categoría del exilio José Luis Abellán establece una diferencia de carácter complementario entre la diáspora republicana del 39 llegada a América y la que permaneció en Francia. (más…)
Joan Martinez Alier
Introducción
Un reciente ensayo sobre la Ley de Amnistía de 1977 de una becaria de la Universidad de Zaragoza (María García Yeregui) escrito con precisión y con la pasión propia de una magnífica nueva generación de historiadores contemporáneos, sostiene con razón que en España no se debatió fuerte y abiertamente sobre los crímenes franquistas durante la Transición. (más…)
Xavier Diez, El Punt, 17.2.2011
Traducción del autor
¿Alguien podía prever la sensación de estafa histórica a la hora de valorar la democracia española actual? Alguien tenía la capacidad profética de señalar que la anhelada salida del franquismo comportaría una profunda decepción en la que persisten los déficits democráticos, el subdesarrollo social, la conservación de privilegios de la camarilla empresarial hispánica y el más rancio nacionalismo? (más…)
La muestra sobre la editorial del Ruedo Ibérico, que acoge la sede del Instituto de la Lengua, pone de relieve la importancia que tuvo esta publicación durante dos décadas. Dio salida a libros considerados hoy esenciales en la historia de España
Hispanistas de la talla de Stanley Payne o Ian Gibson publicaron sus primeras obras en español gracias a Ruedo Ibérico. (más…)
Juan Goytisolo
El exilio cultural español en Francia desde el fin de la Segunda Guerra Mundial a la muerte de Franco no ha sido estudiado aún con el detenimiento y rigor que merece. El cierre reciente de la Librairie des Éditions Espagnoles, veinte y pico años después del de la editorial Ruedo Ibérico, marca simbólicamente el fin de una época en la que nuestra cultura, asfixiada por la censura del Régimen, sobrevivía a duras penas y recibía el oxígeno necesario a su quebrantada salud de las publicaciones de tema político, histórico o literario impresas en México o en París gracias al empeño de quienes, perdida militarmente la guerra en defensa de la República, no se dieron por vencidos y prosiguieron su lucha en el campo de las ideas, con la esperanza de contribuir al futuro establecimiento en España de una sociedad libre y democrática: personas del temple de Antonio Soriano y José Martínez.
Marianne Brull, colaboradora de Ruedo ibérico
«¡Y tanto que Ruedo Ibérico mereció la pena!»
Compañera de José Martínez, fundador y director, es ahora la cabeza visible de Ruedo Ibérico, la mítica editorial fundada en París en 1961 y dedicada a publicar libros que contrarrestaran la propaganda del franquismo. Suiza de nacimiento, ha vivido en primera fila la historia del exilio y del retorno, la élite de la cultura europea y española, y también sus miserias y desencantos.
Lalia González Santiago
Homenaje a Pepe Martínez y el Ruedo ibérico
Jorge Herralde
En los años 60, la década por excelencia de la edición política, que prosiguió en la década posterior y en cuyas postrimerías casi desapareció hasta muchos años después, en mi opinión tres figuras descolgaban por encima de todas, tres faros, tres ejemplos para cualquier editor con vocación antifranquista. Eran el italiano Giangiacomo Feltrinelli, el francés François Maspero y el español José Martínez.
También debe destacarse en especial a Jérôme Lindon, que en sus Éditions de Minuit, además de lanzar el nouveau roman, tomaba arriesgadas posturas, personales y editoriales, respecto a la guerra de Argelia y la tortura de las tropas francesas, y desde luego el formidable catálogo de Giulio Einaudi, muy próximo políticamente al PCI. En España la excepcional labor de Carlos Barral en Seix-Barral fue casi exclusivamente literaria, alejada de ensayos políticos.
« Lorsque nous aurons fait la révolution, une des choses les plus urgentes à faire sera de fusiller tous les flics et les juges. — Oui, mais par quoi les remplacerons-nous ? — Par les camarades les plus sûrs, les plus dévoués, les plus honnêtes de la CNT. — Mais ces camarades, au bout d’un certain temps, n’entreront-ils pas dans la peau des flics et des juges d’avant la révolution ? — Si, bien sûr. C’est pourquoi, au bout de dix ans, il faudra les fusiller à leur tour. — Et on les remplacera par d’autres camarades de la CNT, sûrs, dévoués, etc. ? — Oui, et bien entendu, il faudra fusiller ceux-là aussi au bout de dix ans. Et ainsi de suite. »
Joan Martinez Alier
Mi relación con la editorial Ruedo Ibérico empezó en 1965, cuando yo tenía 25 años y acababa mi tesis sobre el latifundismo en la campiña de Córdoba que escribía en Oxford desde donde hacía viajes a Andalucía. Pasaba por París y entraba en La Joie de Lire, la librería de Maspero, donde estaban los primeros libros de Ruedo ibérico. Ya en el número 13 de los Cuadernos de Ruedo ibérico, dedicado a la agricultura, tanto José Manuel Naredo (a quien no conocía aún personalmente) como yo publicamos artículos. Yo insistía en el progreso técnico de la agricultura española y al mismo tiempo explicaba el enorme miedo que aún reinaba en el campo andaluz, la continua represión por parte de la Guardia Civil, y los restos que quedaban de la ilusión del “reparto” de los cortijos. Mi libro sobre el latifundismo andaluz fue publicado en castellano por Ruedo ibérico en junio del 1968. Yo era entonces investigador universitario en Oxford sobre historia agraria latinoamericana. Colaboré a distancia con Ruedo ibérico del 1965 al 1974. En 1974-75 pasé seis meses en la editorial en Paris. Fue un tiempo divertido y de gran actividad. Fue cuando coeditamos el libro de la “Operación Ogro”.