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	<title>Éditions Ruedo ibérico &#187; Ruedo ibérico</title>
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		<title>La Transición en &#8220;Cuadernos de Ruedo ibérico&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Feb 2012 17:02:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coordinadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actos]]></category>
		<category><![CDATA[Ruedo ibérico]]></category>

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		<description><![CDATA[En 2011 se cumplen el 50º aniversario de la fundación, en París, de la editorial Ruedo ibérico, así como el 25º aniversario de la muerte de su alma e impulsor José Martínez. A él se dedica el libro que acaba de publicar BackList en octubre de 2011.
La actualidad política española sugiere retomar los trabajos publicados [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En 2011 se cumplen el <strong>50º aniversario</strong> de la fundación, en París, de la editorial Ruedo ibérico, así como el 25º aniversario de la muerte de su alma e impulsor<strong> José Martínez</strong>. A él se dedica el libro que acaba de publicar BackList en octubre de 2011.</p>
<p>La actualidad política española sugiere retomar los trabajos publicados en los años 70 en <em>Cuadernos de Ruedo ibérico</em> como aportación a las discusiones sobre la vigencia actual de la Transición del franquismo a la democracia. <strong>Xavier Diez</strong> se encarga de la selección de artículos y del trabajo de situarlos en su tiempo.</p>
<p>Estos artículos, publicados entre 1965 y 1979 en la revista, ofrecen una lectura crítica del proceso de transición a lo que hoy muchos denominan una democracia incompleta, una lectura apasionante y absolutamente necesaria.</p>
<p>Con ocasión de la publicación del volumen <strong>La Transición en <em>Cuadernos de Ruedo ibérico</em></strong> las siguientes entes han prestado amablemente su colaboración cordial para hacer posible la presentación del libro:</p>
<p><strong>Madrid</strong> en <strong>La Tabacalera</strong> el 26 de octubre con los siguientes ponientes:<br />
- José Manuel Naredo, Jaime Pastor, Xavier Díez, Marianne Brull</p>
<p><strong>Sevilla</strong> en la <strong>Casa de la Provincia</strong> el 8 de noviembre con<br />
- Eduardo Sevilla Guzmán, Manuel González de Molina, Alberto González Troyano, Marianne Brull</p>
<p><strong>Barcelona</strong> en el I<strong>nstitut d&#8217;Estudis Catalans</strong> el 1 de diciembre con<br />
- Juan Martínez Alier, Salvador Giner, Xavier Díez, Marianne Brull</p>
<p><strong>Zaragoza</strong> en la <strong>libreria Cálamo</strong> el 21 de diciembre con<br />
- Juan Martínez Alier, Maria García Yerequi, Julián Casanova, Marianne Brull</p>
<p><strong>Valencia </strong>en el <strong>Colegio Mayor Rector Peset</strong> el 7 de febrero con<br />
- Juan Martínez Alier, Antonio Montiel, Paco Madrid, Marianne Brull</p>
<p><a href="http://www.ruedoiberico.org/blog/2012/02/la-transicion-en-cuadernos-de-ruedo-iberico/puntodelibrocontra-def-3/" rel="attachment wp-att-1323"><img src="http://www.ruedoiberico.org/blog/wp-content/uploads/2012/02/puntodelibrocontra.def2-300x94.jpg" alt="puntodelibrocontra.def" title="puntodelibrocontra.def" width="300" height="94" class="aligncenter size-medium wp-image-1323" /></a></p>
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		<title>La crítica de la Transición en las páginas de Ruedo ibérico</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Jul 2011 18:32:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coordinadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos sobre Ruedo]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexión y discusión]]></category>
		<category><![CDATA[El franquismo]]></category>
		<category><![CDATA[Ley de Amnistía]]></category>
		<category><![CDATA[Ley de la Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Transición]]></category>

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		<description><![CDATA[ 
Joan Martinez Alier
 
Introducción
 
Un reciente ensayo sobre la Ley de Amnistía de 1977 de una becaria de la Universidad de Zaragoza (María García Yeregui) escrito con precisión y con la pasión propia de una magnífica nueva generación de historiadores contemporáneos, sostiene con razón que en España no se debatió fuerte y abiertamente sobre los crímenes franquistas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.ruedoiberico.org/blog/2011/07/la-critica-de-la-transicion%c2%a0en-las-paginas-de-ruedo-iberico/martinez-alier-paris-2011-2/" rel="attachment wp-att-1187"><img src="http://www.ruedoiberico.org/blog/wp-content/uploads/2011/07/Martinez-Alier-Paris-2011-2-200x300.jpg" alt="Martinez Alier, Paris 2011-2" title="Martinez Alier, Paris 2011-2" width="200" height="300" class="alignleft size-medium wp-image-1187" /></a> </p>
<p><strong>Joan Martinez Alier</strong></p>
<p> <br />
<strong>Introducción</strong><br />
 <br />
Un reciente ensayo sobre la Ley de Amnistía de 1977 de una becaria de la Universidad de Zaragoza (María García Yeregui) escrito con precisión y con la pasión propia de una magnífica nueva generación de historiadores contemporáneos, sostiene con razón que en España no se debatió fuerte y abiertamente sobre los crímenes franquistas durante la Transición.<span id="more-1186"></span> El debate solo ha empezado ya entrado el siglo XXI gracias a los historiadores y gracias al proceso del juez Garzón. Apenas se habló entonces acerca de la violencia política ejercida durante la dictadura y la guerra civil en términos de violaciones de los derechos humanos. La evidencia del silencio la encuentra en el análisis de los contenidos del diario El País y de la revista Triunfo. No usa ni hay razón para que use ni parece haber leído los <em>Cuadernos de Ruedo ibérico</em> cuya difusión era relativamente escasa. ¿Fuimos la excepción que confirma la regla? ¿Cómo acallaron a otras voces como las nuestras?<br />
 <br />
La denuncia y el debate político de tales crímenes contra los derechos humanos habría sido cortada por la Ley de Amnistía de octubre de 1977, que amnistiaba (art. 2f) los delitos cometidos por funcionarios y agentes del orden público contra el ejercicio de los derechos de las personas (tales como el no perder la vida y vivir en libertad). Quienes habían impedido el ejercicio de tales derechos, fueron amnistiados. Mejor dicho, se auto-amnistiaron con la aquiescencia de los partidos políticos de centro y de izquierda que habían ganado escaños en las primeras elecciones en España desde 1936, las de 1977.<br />
 <br />
Y así fue, ni en la política parlamentaria ni en la prensa y la televisión se debatió abierta y ampliamente sobre los crímenes franquistas, ni durante el gobierno de UCD hasta 1982, ni en el período socialista de 1982 al 1996, ni en el gobierno de Aznar del Partido Popular (cuyo presidente es Manuel Fraga, ex ministro de Franco) hasta el 2004. Se empezó por fin a despertar la memoria histórica en el ámbito parlamentario con el gobierno de Zapatero, por presión de los historiadores y de los “nietos” de quienes habían sido asesinados y enterrados en fosas comunes y con los intentos muchas veces frustrados de revisar retrospectivamente la legalidad de las sentencias de muerte de los consejos de guerra franquistas. No hubo tampoco en España una Comisión de la Verdad como en Sudáfrica o en Perú. Llamaba la atención en Argentina o en Chile que la justicia española pudiera arrinconar y hasta juzgar a militares y torturadores de esos países y por el contrario no hiciera nada contra los franquistas.<br />
 <br />
La Transición no logró pacificar los ánimos en el País Vasco. A partir de 1982, el gobierno socialista se implicó en operaciones ilegales contra ETA, como lo había hecho la UCD. La prensa de derecha y el PP usaron los GAL para erigirse paradójicamente en defensores de los derechos humanos contra el PSOE aunque se sabía que UCD había estado implicada en similares actividades. Con los socialistas con la inocencia prontamente perdida y a la defensiva, no era momento de pensar en abrir el tema de los crímenes franquistas y de derogar o cambiar la Ley de Amnistía de 1977. Con el gobierno de Aznar, entre 1996 y 2004, era incluso más difícil esa derogación. Con el gobierno de Zapatero, pudiera haberse considerado la posibilidad de discutirla pero los propios socialistas no querían hacerlo. Si el PP se refuerza en las elecciones del 2012, se alejará más esta posibilidad, diga lo que diga el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Uno puede preguntarse si es todavía posible que el caso Garzón pueda desembocar a través de la justicia europea en una reconsideración de la (pretendida) amnistía de los crímenes franquistas de 1977. De hecho, a Garzón se le ha acusado por la justicia española de haberse saltado expresamente la Ley de Amnistía de 15 de octubre de 1977 pues él quería investigar (en el auto que dio el 16 de octubre de 2008)  si, como parecía,  Franco y el resto de los jefes militares y colaboradores que se rebelaron contra la República  habían ideado un plan de exterminio sistemático de sus oponentes que acabó con, al menos, 114.266 desaparecidos (además de los muertos comprobados). Según Garzón, este plan constituiría un delito de crímenes contra la humanidad no previsto en la ley de 1977. Los muertos comprobados quedaban al margen (posiblemente por haberse amnistiado o prescrito los hechos).</p>
<p>La organización Human Rights Watch el 18 de marzo de 2010 explicó en un comunicado que Garzón era  investigado penalmente por prevaricación, al intentar indagar presuntas detenciones ilegales y desapariciones forzadas de más de 100.000 víctimas, ocurridas entre 1936 y 1951, mientras que los tribunales españoles han impedido sistemáticamente las investigaciones sobre abusos cometidos durante la guerra civil que sufrió el país (1936-1939) y la dictadura del General Franco (1939-1975), invocando la Ley de Amnistía de 1977. Uno de los principales argumentos en contra de Garzón usados por la justicia española ha sido que él sostuvo equivocadamente que la Ley de Amnistía de 1977 no se aplicaba a los delitos que él quería investigar.<br />
 <br />
Para diversas organizaciones de derechos humanos internacionales, conviene derogar la Ley de Amnistía de 1977 pues los gobiernos tienen la obligación de garantizar a las víctimas directas e indirectas de violaciones de derechos humanos la justicia y las reparaciones adecuadas. Hay opiniones legales, como las del propio juez Garzón, que aseguran que la Ley de Amnistía de 1977 no impide investigar (algunos de) los crímenes franquistas pero el hecho es que esos crímenes no fueron investigados judicialmente durante más de treinta años desde la llegada la democracia, y que el propio Tribunal Supremo parece pensar (contra Garzón) que la Ley de Amnistía era una ley de punto final, por muchas protestas nacionales o internacionales que haya al respecto. Por otro lado, se argumenta (en el caso español, con treinta años de retraso) que la causa contra los crímenes del franquismo está avalada por la doctrina internacional, según la cual, las leyes de punto final no pueden ser aplicadas cuando se trata de crímenes contra la humanidad. Ciertamente pues, ha habido en los últimos años varios pronunciamientos de organismos internacionales instando a España a derogar la Ley de Amnistía de 1977 dada la imprescriptibilidad de este tipo de delitos. Y el Parlamento español no ha hecho ningún caso ni creo que vaya a hacer ningún caso. La impunidad de los franquistas quedó atada y bien atada.<br />
 <br />
El pésimo ejemplo español de la Transición permitiendo la auto-amnistía de criminales al servicio de una larga dictadura podía servir pour encourager les autres. Por suerte este no fue el caso en Argentina gracias a una ironía de la historia, es decir, la guerra de 1982 de la señora Thatcher en las Malvinas derrotando a los militares argentinos, y gracias a las protestas de las ciudadanas y ciudadanos. En Chile la Transición ha sido más a la española pero no totalmente. Irónicamente otra vez, la diferencia chilena se dio en parte por la intervención del juez Garzón con su auto de detención contra Pinochet en Londres que causó gran irritación a Thatcher que admiraba la política económica neoliberal de Pinochet. Ese auto de Garzón contra Pinochet reseña la larga lista de convenios internacionales pertinentes y le debe haber servido de entrenamiento para sus frustradas actuaciones contra el franquismo años más tarde.<br />
 <br />
<strong>Treinta años no es nada</strong><br />
 <br />
José María Benegas, político socialista protagonista del debate sobre la Ley de Amnistía de 1977, la describió acertadamente (11/11/2007) como una ley de punto final. Como exigía la nueva situación política, se había amnistiado a los presos del franquismo ofreciendo a cambio el olvido jurídico de los crímenes franquistas. (http://www.elsiglodeuropa.es/siglo/historico/2007/761/761benegas.html).<br />
 <br />
Entre el recuerdo de los Pactos de la Moncloa y la conmemoración de los veinticinco años de la victoria del PSOE en octubre de 1982, el treinta aniversario de la Ley de Amnistía ha pasado casi desapercibido. Me correspondió el honor de representar al Grupo Socialista en el pleno del Congreso de los Diputados que aprobó la ley. Era la primera vez que intervenía en el hemiciclo. Fue una sesión solemne. La amnistía fue una de las más queridas y sentidas reivindicaciones de la izquierda. No podíamos empezar una nueva etapa democrática con juicios del pasado pendientes, gente en la cárcel y todavía miles de personas viviendo en el exilio político. Como todo en aquel entonces, la Ley de Amnistía fue producto de un pacto en el que los vencidos de la guerra civil y perseguidos durante cuarenta años nuevamente tuvimos que guardarnos nuestros sentimientos y demostrar generosidad política para poder avanzar en el proceso democrático. Lo digo porque la Ley de Amnistía de octubre de 1977 fue una ley de punto final en virtud de la cual nada de lo ocurrido entre el 18 de julio de 1936 y el 15 de junio de 1977 podría ser objeto de reclamación, como ya he explicado recientemente en estas páginas. Es decir, renunciamos a revisar el pasado y exigir las responsabilidades generadas durante cuarenta años de dictadura.<br />
 <br />
Vean que los diputados socialistas y comunistas se guardaron sus sentimientos y también, supuestamente, los de millones de familiares de víctimas del franquismo. Estuvieron a buen recaudo durante décadas, antes y después de la Transición. Ahora bien, sostengamos con el juez Garzón que la española Ley de Amnistía de 1977 no comprende imprescriptibles delitos contra los derechos humanos reconocidos internacionalmente tales como desapariciones y secuestro de niños. Podría también pensarse que, no ya los asesinados desaparecidos en la guerra y postguerra (como García Lorca) sino también los asesinados con paradero (como Lluís Companys), fueron víctimas de crímenes contra la humanidad que de ninguna manera podían ser amparados por la Ley de Amnistía de 1977. Si este fuera el caso, ¿cómo se explica entonces que en 1980, 1985, 1990,1995, 2000, 2005 ningún fiscal y ningún juez español iniciaran causas por crímenes franquistas? ¿Habrá que pensar que estaban prevaricando? ¿Cómo es posible que haya habido que esperar al juez Garzón en el 2008, cuando el propio juez Garzón actuaba en Chile y Argentina desde antes? Y si no era Garzón, ¿por qué no actuaron en 1980, 1985,1990, 1995, 2000 fiscales democráticos y de larga trayectoria anti-franquista como por ejemplo Jiménez Villarejo? Eso no tiene una contestación, pienso yo, de técnica jurídica ni de circunstancias personales, sino sociológica y política. El miedo perduraba aunque disminuía. Además la interpretación oficial y celebratoria de la Transición en términos de una reconciliación que había liberado a los presos políticos franquistas y que excluía elucidar judicialmente los crímenes franquistas era casi unánime en al arco parlamentario (y de ello se hace eco el diputado Benegas) predominando también en los medios de difusión masiva.<br />
 <br />
Antes de 1975, Gabriel Jackson había aventurado cifras sobre los muertos de la represión franquista durante y después de la guerra similares a las que ahora se manejan (y muy distintas de las de Hugh Thomas). Un historiador del régimen,  Salas Larrazábal, publicó un balance mucho más favorables para los franquistas que el de Jackson (yo logré publicar una temeraria carta contra los inventos de Salas Larrazábal en la revista <em>Destino</em> en 1975). Desde 1977 hasta el 2007 hubo durante 30 años investigación histórica en España que mejoró enormemente la que había podido hacerse antes sobre los crímenes del franquismo pero no hubo intentos de juicio contra los franquistas por delitos contra derechos humanos. Porque la verdad es que los franquistas habían sido amnistiados en 1977 (según creían y creen aún la gran mayoría de parlamentarios y el aparato judicial) con el beneplácito de Partido Comunista, el Partido Socialista, el PNB y CiU. En el Parlamento en 1977 solo expresó una queja desde la izquierda contra la Ley de Amnistía el diputado Francisco Letamendía, autor prolífico de libros sobre la historia de Euskadi en Ruedo ibérico, autor también de “El NO vasco a la Reforma” en esos años de la Transición, amigo mío y de la editorial Ruedo ibérico a la cual había aportado con Miguel Castells Arteche (y con el pseudónimo Kepa Salaberri) un excelente libro sobre el <em>Proceso de Burgos</em> de 1970 en el cual él había sido el más joven abogado.<br />
 <br />
Los colectivos de nietos de las víctimas del franquismo pueden comparar la Transición españolas con la argentina “donde (como ha escrito Diego Barcalá, 1/11/2009, www.publico.es) las leyes de punto final fueron derogadas para que los responsables de la tortura política desfilen ante los tribunales democráticos”. No ha sido fácil. Uruguay ha estado oscilando entre el ejemplo español y el argentino. En España, el blindaje de la Ley de Amnistía de 1977 (que tal vez contravenga tratados internacionales pero cuya vigencia es respaldada fuertemente no solo por la justicia sino por destacados políticos socialistas) permite que Garzón pasara fulminantemente de tardío acusador a acusado.</p>
<p><strong>Los<em> Cuadernos de Ruedo ibérico</em></strong><br />
 <br />
Con José Manuel Naredo y con quien fue el alma de las Ediciones Ruedo ibérico de París, José Martínez Guerricabeitia (que era veinte años mayor que nosotros, nacido en Villar del Arzobispo, Valencia, en 1921), tomamos la entonces atascada revista <em>Cuadernos de Ruedo ibérico</em> con brío en 1974, y editamos desde el número 43-45 hasta el número final, el 63-66 en 1979 publicado ya en Barcelona (dedicado íntegramente al ecologismo y a criticar la energía nuclear). Los <em>Cuadernos de Ruedo ibérico</em> (CRI en lo siguiente) habían empezado en 1964-65 con apoyo de Jorge Semprún y de Fernando Claudín que habían sido expulsados del Partido Comunista, y en ellos y en sus suplementos escribieron jóvenes estudiantes y profesionales como Manuel Castells, Joaquín Leguina, Juan Muñoz García y muchos otros. Varios fueron a parar al PSOE, otros como Naredo y yo nos mantuvimos independientes durante y después de la Transición. Un aislamiento doloroso, con amistades desgarradas o perdidas con personas que a veces, ahora, ya han muerto haciendo imposible una conversación pausada sobre quién tenía más razón.<br />
 <br />
Cuando el PSOE triunfó en 1982 parecía hacerse realidad por un bello momento el verso de Salvador Espriu, <em>només uns dits joves si encara són nets, guariran les plagues de l’estesa pell</em>, solamente unos dedos jóvenes, todavía limpios, podrán curar las llagas de la extendida piel de toro de España. Pero los ministros del PSOE habían tragado ya todos los sapos de la Transición excluyente, se habían des-moralizado ya antes de ser ministros, habían optado por la continuidad y no supieron resolver el contencioso pendiente en el País Vasco porque se habían subordinado mentalmente con la amnistía a la versión que convenía a los franquistas. La Transición no fue un ejemplo de “a enemigo que huye, puente de plata” sino, al contrario, “si no puedes ganar a tu enemigo (ni lo intentas), júntate con él”, a expensas de los excluidos especialmente en Euskadi.<br />
 <br />
El final de los gobiernos de Felipe González (que hicieron algunas cosas muy buenas como meter a España en la Unión Europea) fue una mezcla de tragedia y de zarzuela. La tragedia de los GAL (cuyos actos no han sido aún juzgados en su totalidad) y la corrupción al estilo de la ladrona directora del Boletín Oficial del Estado y del jefe de la Guardia Civil fugado a Bangkok.<br />
 <br />
En un artículo enviado a <em>CRI</em> y que no se publicó, Joaquín Leguina nos había recomendado a los que quedábamos en Ruedo ibérico en 1977 que nos metiéramos en el PSOE, pero ¿cuántas dimisiones tendríamos en la cuenta (a ejemplo de Ignacio Sotelo) si le hubiéramos hecho caso?<br />
 <br />
Tal vez quien más artículos escribió en <em>Cuadernos de Ruedo ibérico</em> fue Luciano Rincón que vivía en Bilbao y que estuvo preso varios años por su labor para la editorial. Juan Goytisolo llevó desde el principio hasta el final la asesoría literaria, publicando el mismo varios ensayos. Mi primer artículo, sobre la agricultura andaluza, fue en el 1967, en el número 13-14, se llamaba “El Reparto”. El economista J. M Vegara (que estaba en Paris, más tarde concejal en Barcelona con el Partido Socialista de Cataluña, amigo muy cercano de Pascual Maragall, ambos autores con pseudónimo en Ruedo ibérico), me trajo en julio de 1968 a La Habana donde yo investigaba historia agraria, el primer ejemplar de <em>La estabilidad del latifundismo</em> escrito entre 1963 y 1967 entre Oxford y Córdoba. En Andalucía hablé con anarquistas sobrevivientes, escuché de escondidas Radio España Independiente en algún cortijo y entendí cómo el poder del franquismo se basaba en la memoria de una gran matanza, en la represión continuada y en un gran miedo. Recuerdo otro artículo mío en Ruedo ibérico (y en <em>Marcha</em>, de Uruguay) de 1970 con el título: “España: el miedo empieza a desaparecer”. Muy prematuro.<br />
 <br />
Naredo por su parte tomó su primer café con Pepe Martínez cuando a los 22 años visitó París en el verano de 1963, para acudir a una reunión de estudiantes comunistas que tuvo lugar en Arrás (tras esta reunión fue expulsado del Partido Comunista por sus desavenencias con la dirección de Santiago Carrillo). Ese primer contacto de Naredo se afirmó al residir en Paris durante 1966-1967 para hacer un curso de postgrado sobre las Cuentas Nacionales y la “técnicas de la planificación” francesas, completado con un stage en el INSEE. A raíz de ello coordinó la publicación en los <em>Cuadernos de Ruedo ibérico</em> y en sus voluminosos suplementos, de documentados ensayos de un grupo de “jóvenes economistas” madrileños (en un principio compuesto por Juan Muñoz García, Arturo Cabello, Santiago Roldán, que venían elaborando junto con Naredo, en una columna semanal de la revista Triunfo firmada como “Arturo López Muñoz”). La relación de Naredo con Ruedo ibérico se afianzó todavía más durante su segunda estancia en París entre 1970-1973 trabajando en la OCDE y estrechando su colaboración escondida con los Cuadernos de Ruedo ibérico y con la propia empresa editorial.</p>
<p>En el nacimiento de la nueva época de la revista en 1974, Naredo y yo éramos ya pues viejos conocidos de Ruedo ibérico, habíamos comido muchos platos de pasta cocinados y servidos por Marianne Brüll, factótum de Ruedo ibérico, en el 27 de la rue du Sommerard cerca de la sede de la rue de Latran, un <em>rite de passage</em> para los más iniciados. No éramos unos recién llegados, éramos amigos de Pepe Martínez y jóvenes estudiosos. Pero él sabía mucho más. Había hecho la guerra, había estado en la cárcel y en el exilio, sabía fabricar libros, vivía en Paris desde 1947. Pierre Vilar decía de él que era “anarco-marxista”. El, con Nicolás Sánchez-Albornoz, Ramón Viladás, Vicente Girbau y Elena Romo había fundado las Éditions Ruedo ibérico en París el año 1961. En el 2011 caen dos aniversarios que podrían celebrarse en el Colegio de España de París, pues Pepe Martínez murió hace 25 años en Madrid el 12 de marzo del 1986, el día del referéndum de la OTAN. Costaba olvidar que la OTAN había albergado a Salazar. Pepe Martínez murió en el silencio y soledad impuestos por el consenso de la Transición. El decía una frase: la guerra efectivamente había acabado pero le iba a suceder una larga época de “guerra” sobre la historia de la guerra y del franquismo.<br />
 <br />
Entre 1974 y 1978 publicamos diversos ensayos contra la Transición. Una selección va a publicarse próximamente en la editorial Backlist de Barcelona, compilada por el joven historiador Xavier Diez que aprovechará la ocasión para dar cuenta también de los animados debates actuales sobre la Transición. Hay artículos de esos años escritos a tres o cuatro manos, con Alfonso Colodrón, con Alberto Hernando, con Naredo y Pepe Martínez. Pusimos mucha atención en las muchas huelgas del postfranquismo. Había una tradición en Ruedo ibérico de crítica al dominio del PC sobre Comisiones Obreras. Juan Antonio Diaz y Santiago Lopez Petit habían publicado un libro en Ruedo ibérico que se llamaba <em>Comisiones Obreras: entre el fraude y la esperanza</em>. El Pacto de la Moncloa no hubiera sido posible sin ese dominio del PC sobre Comisiones Obreras.<br />
 <br />
Explicamos en <em>CRI</em> en 1976 y 1977 cómo eran los primeros gobiernos de la monarquía (en artículos con Juan Muñoz –más tarde vicepresidente del congreso de los diputados- y con Naredo), la creciente presencia de banqueros, empresarios y de políticos que venían de la ACNP (en sustitución del Opus Dei, como quien dice), los que iban a ser protagonistas de la Transición como Alfonso Osorio, Marcelino Oreja, Landelino Lavilla, Oscar Alzaga, Leopoldo Calvo Sotelo. Nos irritó mucho el silencio deliberado con que se acogió el libro que publicó Ruedo ibérico sobre la Asociación Católica Nacional de Propagandistas en 1974 porque es importante para entender el franquismo (Herrera Oria, Martin Artajo, Castiella, Silva Muñoz) y el post-franquismo.<br />
 <br />
El más notable artículo en <em>CRI</em> en esos años ocupó todo el número 54 (nov.-dic 1976) redactado casi al cien por ciento por Naredo, y se llamó “Por una Oposición que se oponga”. Años más tarde lo reeditó con nostalgia el editor Herralde en Anagrama en Barcelona. Yo escribí un artículo más corto de parecido argumento en enero el 1976, que se llamó “La oposición política: grandes rebajas”. Recuerdo que fue en enero porque de ahí vino la idea de las rebajas. Y también escribí antes, ya en 1975 en vida de Franco, una serie de artículos con el título “Contra la Reconciliación”, título estridente que llamaba infructuosamente a un debate que el Partido Comunista no quería sostener ni permitir. Uno de esos artículos criticaba a Juan Linz, su noción de régimen autoritario de pluralismo limitado. También criticamos con toda la fuerza posible el Pacto de la Moncloa en el 1977, y asimismo el artículo 8 de la Constitución (que el general Armada estuvo por esgrimir en febrero del 1981 y que el PNB a veces ha propuesto eliminar). Había otras revistas de orientación parecida pero más ligeras, <em>Bicicleta, Ajoblanco, El Viejo Topo</em>, que a partir del 1975 se publicaron en el interior. Vender libros y revistas de Ruedo ibérico fue ilegal hasta el 1977.<br />
 <br />
La Transición se hizo a marcha lenta, con control desde arriba, con represión. Se han contado los muertos. Algunos han hablado de una Transición sangrienta. Fue además una Transición excluyente. La violencia vino de los aparatos del estado y de su entorno, y también de algunos de los que fueron o se sintieron excluidos. En Ruedo ibérico tuvimos miedo de abrir una librería en Barcelona o peor en Madrid cuando proliferaban “guerrilleros de Cristo Rey” y similares. En octubre de 1975 la librería de Paris en la rue de Latran había sido dañada por un bombazo. Ruedo ibérico había co-editado el libro de la <em>Operación Ogro </em>publicado por Mugalde en Hendaya sobre el atentado a Carrero Blanco en diciembre de 1973. Nunca se supo quien había puesto la bomba y a cuenta de quién, seguramente policías españoles quienes, como he escrito otras veces, habrán servido a la monarquía constitucional tan profesionalmente como a la dictadura y estarán ya jubilados. <br />
 <br />
<strong>Los nombres de las calles</strong><br />
 <br />
Uno puede obsesionarse con la memoria histórica. Recuerdo haber visitado la Universidad Menéndez y Pelayo en Santander hace diez años, poco tiempo después de que su rector, el ex ministro Ernest Lluch, muy amigo mío en la universidad de Barcelona cuando teníamos veinte años, falleciera en un atentado cruel y particularmente absurdo de ETA. Recuerdo que hace diez años una avenida principal de Santander se llamaba Camilo Alonso Vega, tal vez se llama así aún. Un capitán general franquista, ministro del interior con Franco, un criminal político de primer orden. Pensaba en Ernest Lluch que debía ver ese nombre cada vez que iba al aeropuerto o de compras. Tal vez le hayan cambiado el nombre a esta calle. Es posible que la memoria de muchos de los héroes criminales del franquismo sea erradicada de las calles. Si la Transición en España se hubiera hecho a impulsos de la “resistencia” anti-franquista, esos nombres hubieran caído ya, como ha ocurrido en Cataluña y en Euskadi casi totalmente. Muchas estatuas de Franco han sido retiradas en un proceso que ha durado treinta años.<br />
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No hubo en España una entrada popular masiva en la “resistencia” en las postrimerías de franquismo, un anhelo general, repentino y oportunista de derribar estatuas y cambiar los nombres de las calles como en Italia y en Francia en 1945. Tal vez lo impidió el miedo. Se mantiene casi 40 años después el monumento mortuorio a Franco en Cuelgamuros que el propio Franco hizo construir con trabajo forzado, allí está su túmulo, una atracción turística vecina a El Escorial. Se debate actualmente cómo neutralizar simbólicamente ese monumento, es todavía posible que se convierta con su carga pro-franquista en un elemento aceptado de la historia como les ocurrió hace tiempo a los vecinos del Generalísimo en El Escorial, a quien nadie les puede hacer el equivalente a un proceso penal retrospectivo aunque alguno se lo mereciera.<br />
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Si el franquismo perduró en el callejero es porque la Transición fue consensuada. Cuando protesto,  me dicen que es una extravagancia irritarse por los nombres de las calles. Sería inimaginable una calle del General Weyler en La Habana pero hay muchas calles del General Weyler en España y en sus islas, aunque los historiadores saben que fue responsable de la política de “reconcentración” y de cientos de miles de víctimas en la guerra de Cuba y de otras atrocidades en Filipinas. En España, eso se olvidó a nivel popular incluso por los descendientes de quienes criticaron a Weyler, eso está ya muy lejos y además siempre hubo partidarios de luchar hasta el último hombre y la última peseta en las casi últimas colonias. ¿Hay mociones en los ayuntamientos españoles para cambiar el nombre de las calles General Weyler? ¿No se produce un similar olvido en muchos países coloniales? ¿Pasará lo mismo con el gran monumento a Franco para mala pedagogía de las generaciones futuras?<br />
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<strong>¿Quién amnistiará al amnistiador?</strong><br />
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No recuerdo en qué momento de indignación y de desespero en 1975 al ver como se escapaba la Transición escribí en Barcelona (y por eso el artículo está firmado solo con iniciales) el texto que pregunta: &#8220;¿quién amnistiará a los amnistiadores?&#8221; Estoy contento de haberlo escrito y publicado entonces, aunque podría haber estado mejor argumentado. El artículo está en <em>CRI</em> 46-48, junio-diciembre 1975. Copio algunos párrafos.<br />
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<em>Se habla todo el tiempo de reconciliación y se pide una amnistía. Se discute la diferencia entre indulto (que supone el perdón de quien delinquió) y la amnistía (que implica reconocer que no se delinquió). Tal vez habría que dar una amnistía o indulto a personas como Fraga (ministro del gobierno que asesinó a Grimau y a otros), o a Pío Cabanillas (ministro del gobierno que asesinó a Puig Antich), o a Areilza, alcalde de Bilbao al ser conquistado por las tropas franquistas: todos ellos, y muchos otros, parece que están dispuestos a reconocer sus errores pasados y lo estarán cada vez más. Pero hay mucha distancia entre amnistiar a unos cuantos arrepentidos y dar una amnistía general a todos los que han llevado a cabo la represión franquista: hay que exigir responsabilidades políticas no sólo a los policías torturadores sino a los organizadores y cómplices de la represión. ¿Por qué? No por ansia de venganza, sino porque la petición de responsabilidades políticas lleva aparejada una necesaria discusión y esclarecimiento a fondo de la represión desde 1936 hasta la fecha, lo cual evidentemente perjudicará mucho más a la derecha que a la izquierda. Una vez esclarecidos y discutidos los hechos, una vez la derecha colaboradora con el franquismo haya sido desacreditada por su papel en la represión, entonces sí que podrá dárseles un indulto o amnistía, y podremos reconciliarnos.<br />
…<br />
Pero lo que resulta realmente curioso es que la izquierda, o la llamada izquierda. no está discutiendo si va a exigir responsabilidades políticas a los franquistas o si les va a perdonar ya de entrada sin una investigación previa y detallada de la represión desde 1936 hasta ahora, sino que la izquierda está reclamando que los franquistas le den una amnistía ¡a la propia izquierda! Realmente, el colmo. La izquierda solicita perdón y clemencia en vez de denunciar la ilegitimidad de los poderes actuantes, y en vez de insistir en la cantidad de muertos que Franco y los franquistas han producido, ante la complacida aquiescencia de obispos y generales y del borbónico sucesor de quien no se recuerda que, por ejemplo, intercediera cuando Puig Antich fue asesinado ni que denunciara la brutalidad policial cuando, poco tiempo después de ser nombrado sucesor, varios obreros fueron asesinados en Granada, El Ferrol y otros lugares. Ni que, ya más cerca de la herencia, hiciera otra cosa que aprobar mediante hipócritas cláusulas de estilo el asesinato de las últimas cinco víctimas de Franco. La izquierda, así, ayuda a que el poder se consolide.</p>
<p>Así pues, eso de pedir amnistía no es sólo desmovilizador sino que es un poco ridículo. En todo caso, a la vez que se pide amnistía, habría que discutir si se amnistiará a los eventuales amnistiadores. Una amnistía que permitiera al franquismo y a la sucesión del franquismo sacarse de encima, a última hora, como quien no quiere la cosa, a cientos de miles de muertos y todo lo que cuelga, sería una mala operación para la izquierda, pues le privaría de una buena arma de ataque contra la derecha. La izquierda debería anunciar que exigirá responsabilidades políticas (que no quiere decir, necesariamente, penas de muerte, sino, por ejemplo, inhabilitación para la vida pública) a los miles de personas que desde 1936 han colaborado activamente, e incluso con silencio cómplice, en la represión.</em></p>
<p>Los <em>CRI</em> son de fácil acceso. Están en bibliotecas extranjeras y españolas, hay además una excelente edición faxímil publicada en Valencia. Nosotros no participamos entonces ni ahora del entusiasmo por la Transición, al contrario. Queda probado por tanto que no todo el mundo participó del consenso de la reconciliación nacional y de la auto-amnistía. Sería interesante hacer un inventario de esas críticas. La auto-amnistía que se preparaba fue criticada por José Bergamín en enero de 1976 en lenguaje algo críptico en las páginas de <em>Sábado Gráfico</em> en Madrid. Treinta años después, Ricard Vinyes escribía en <em>El País</em> (25/10/07) que él se contaba entre “quienes consideramos la Ley 46/1977 como lo que realmente es: un éxito indudable del antifranquismo y a la vez un punto final, una auto-amnistía de los responsables de tantos crímenes” mientras que el historiador Francisco Espinosa, recordando la pléyade de jóvenes historiadores que con poco apoyo oficial han investigado la represión franquista en las provincias, escribía en la revista disidente <em>Archipiélago</em> (“Reflexiones en torno al fenómeno revisionista”, n. 72, p. 120) que el auténtico espíritu de la Transición había sido el pacto de silencio, la impunidad de la auto-amnistía del 77 y las políticas del olvido.<br />
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La verdad es que en Ruedo ibérico en 1975 ya advertimos que eso iba a ocurrir. Pero en tantísimos años ni a mi (ni a Naredo), aunque (entre los dos) somos bien conocidos internacionalmente en campos como la economía ecológica, la historia agraria y la historia ambiental, la ecología política, la economía agraria, la política hidráulica, las contabilidad macro-económica y el urbanismo, casi nadie nos ha preguntado nada sobre la Transición. Dimos abiertamente nuestra opinión en un excelente documental de Paco Ríos y Mariona Roca para la televisión española sobre Ruedo ibérico (que está en la web), pero al coloquio en televisión cuando se presentó este documental invitaron a Joaquín Leguina (ex autor de CRI y del PSOE) y no a nosotros. Muchas gracias pues por esta invitación al Colegio de España en Paris.<br />
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En su vida desde 1961 a 1981, Ruedo ibérico publicó unos 160 libros además de los Cuadernos y sus suplementos. En esos años 1974-79 Ruedo ibérico publicó varios libros de actualidad y unos cuantos clásicos: el <em>Gernika</em> de Southworth, el<em> Eco de los Pasos</em> que es el título de las memorias de García Oliver, la <em>Extremadura Saqueada</em>, un libro muy original de geografía regional ecológica de Naredo, Mario Gaviria y Juan Serna fruto de la campaña contra la central nuclear de Valdecaballeros. Yo fui contratado como catedrático en la Universidad Autónoma de Barcelona en 1975-76 y en 1977 publiqué en Londres <em>Haciendas, Plantations and Collective Farms (Cuba and Peru)</em>. Naredo y yo estudiábamos en los años 1970 muy intensamente temas de energética agrícola, él publicó estudios importantes sobre la agricultura española y juntos publicamos en 1979 un artículo sobre la contabilidad energética de Podolinsky y la reacción de Engels y Marx. Estos eran temas que nos apasionaban y apasionan, y que han ayudado al nacimiento internacional de la economía ecológica. Con estos auto-elogios, quiero decir que no éramos ni somos especialistas en la Transición. No somos politólogos de oficio sino de afición. En 1975-79 dediqué muchas horas a dar clases de economía sin explicar a los alumnos qué pensaba de la Transición. Sería sin embargo frívolo y falso decir que la Transición era meramente nuestro hobby; al contrario era nuestra angustia. Debíamos decir algo, protestar, sabíamos que las “teorías” del PC sobre el franquismo como el dominio de una camarilla latifundista y financiera contra el cual se enfrentaría una democrática alianza de la clase obrera y la burguesía industrial, eran verdaderas tonterías. Ruedo ibérico había publicado muchos libros de anarquistas españoles y también de autores que venían del POUM. Estábamos muy distanciados del Partido Comunista (y viceversa). No compartimos para nada el entusiasmo de los diputados del PC por la Ley de Amnistía de 1977. El PC español se había distanciado de la Unión Soviética solamente en 1968, con la invasión de Checoeslovaquia, no había protestado contra la invasión de Hungría en 1956. De Pepe Martínez hay que decir que no era de este mundo en absoluto.<br />
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En esos años de la Transición excluyente, con el empuje de Pepe Martínez y en medio de los apuros económicos de los traslados y las deudas de Ruedo ibérico, tomamos una posición muy clara “Contra la Transición”. Este será el título de la colección de artículos de CRI que prepara Xavier Diez. Pedíamos entonces una oposición que se oponga. Esa era  también la opinión de otras personas y otros grupos (especialmente en Euskadi pero también en otros lugares) como los que se han dedicado después con perseverancia a hacer listas con “todos los nombres” de los asesinados y desaparecidos en 1936 y años sucesivos. Los de la CGT en Andalucía a veces citan mi artículo de 1975, ¿quién amnistiará al amnistiador?. Sin embargo, como escribe acertada y honestamente la joven historiadora María García Yeregui, efectivamente no hubo un gran debate abierto durante la Transición sobre los crímenes franquistas. La prensa más democrática (como El País y Triunfo) no se escandalizó por la auto-amnistía, al contrario. ¿Cómo fueron acalladas las voces que pedían un debate?<br />
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<strong>Vergüenza internacional</strong><br />
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En un artículo en <em>El País</em> del 3 de marzo de 2010 el fiscal y demócrata José M. Mena afirmaba que por fin, treinta años después, ya entrado el siglo XXI, Garzón intentó investigar los crímenes del franquismo. Pero el cazador (a quien nadie puede acusar de madrugar demasiado) ha sido cazado, ha sido procesado porque se supone que debe conocer, siendo juez, las leyes vigentes y sin embargo deja de lado la Ley de Amnistía de 1977 que (como argumentó el fiscal Javier Zaragoza el 17 de octubre de 2008) impide exigir responsabilidades criminales por unos hechos que “deben considerarse amnistiados en virtud de la ley de 15 de Octubre de 1977 aprobada por un Parlamento democrático en pleno proceso de Transición”.<br />
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En defensa de Garzón, el fiscal Mena asegura que había y hay base jurídica nacional e internacional suficiente para que esa investigación judicial general de los crímenes franquista sea posible, y para considerar que Garzón ha sido competente para llevarla a cabo en el cargo que tenía en la Audiencia Nacional antes de ser apartado de ella. Me pregunto entonces porqué el propio fiscal Mena no tomó la iniciativa de presentar denuncias hace décadas ni tampoco algún otro fiscal del reino. Esto aparte, comprobamos que a Garzón no se le permitió completar la investigación judicial de los crímenes franquistas. Y, en conclusión, escribía Mena, “para vergüenza internacional de todos nosotros, se le cambia de investigador a investigado, de juez a acusado&#8221;.<br />
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Ahora bien, ¿quiénes son esos &#8220;nosotros&#8221;, quiénes son ustedes que sienten vergüenza internacional? En Argentina o en Chile hay gente normal que pregunta cómo es posible que Garzón y otros jueces españoles procesaran y llevaran a la cárcel o causaran graves incomodidades a políticos criminales o torturadores de esos países y, sin embargo, los jueces españoles no hayan procesado a los autores de los crímenes franquistas. Conocemos la historia de esos crímenes gracias al trabajo esforzado de muchos historiadores. Pero no hubo investigación judicial ni procesamientos porque hubo en la práctica el equivalente a una Ley de Punto Final dictada el 1977. Eso es lo que muestra (por ahora) el caso Garzón.<br />
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En 1975-76, tras la muerte de Franco y llegada la Transición, el Partido Comunista continuaba presionando hacia la reconciliación nacional como llevaba años haciéndolo, con Carrillo al frente. El PSOE que apenas existía en la época se apuntó encantado, lo mismo los mayores partidos catalanes y vascos. Eso se reflejó en la composición de la comisión que redactó la Constitución, desde Fraga (ex-ministro del criminal Franco) hasta Solé-Tura, del PSUC (el partido comunista catalán). Hubo famosos símbolos sociales de la reconciliación: el beso cortesano de Carrillo en la mano de la reina, el matrimonio de la Duquesa de Alba con un ex-militante de la izquierda socialista (un aviso de que la transición excluía la reforma agraria).<br />
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La Transición fue excluyente. Aisló a la izquierda libertaria y a la izquierda marxista que no se acomodó en el PSOE, se quiso quebrar y finalmente se quebró el movimiento independentista vasco. Todo un éxito. La Ley de Amnistía fue como un chiste: los que habían matado sin sufrir ningún castigo y sin perder ni una de las antiguas pesetas de su patrimonio con la muerte de Franco, se daban el lujo de amnistiar a los que habían perdido la guerra y habían perdido la paz de los cementerios durante 35 años, y de paso se amnistiaban ellos mismos.<br />
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Los que protestamos (fuimos bastantes) no tuvimos audiencia en los medios. Bien natural, nosotros éramos excluidos de la Transición. El Partido Comunista y el (nuevo) Partido Socialista fueron actores principales en esta Transición excluyente, argumentando pro domo sua que los poderes fácticos (el Ejército) no permitían ir más allá. Los nuevos políticos dieron el equivalente a una Ley de Punto Final que ahora se comprueba que era efectiva. Es bien posible que a Garzón le absuelvan de los cargos de prevaricación (por no respetar esa Ley de Amnistía del 1977) pero es menos probable que  la investigación y condena judicial de los crímenes franquistas continúe. Tal vez algún juzgado local que investiga casos de desparecidos sentencie en este sentido pero el fallo estará sujeto a apelación. Tras los años del gobierno de Zapatero no hay en los mayores partidos parlamentarios entusiasmo por reavivar la memoria histórica y menos aun por derogar o enmendar la Ley de Amnistía de 1977. Tal vez la nueva generación que protesta en las plazas en mayo del 2011 cambiará esto, pero no es improbable que el próximo gobierno español en el 2012 sea del PP y el presidente honorario de este partido es Manuel Fraga.<br />
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Los artículos y dictámenes, las tesis doctorales que se escriban diciendo que la Ley de Amnistía debe ser derogada o cambiada o que no hace falta ni tan solo hacer esto porque ab initio no podía cubrir los crímenes franquistas contra la humanidad que no prescriben, tendrán mérito, pero la realidad parece indicar que nadie será nunca procesado ni tan siquiera investigado judicialmente (por lo menos en España) por crímenes realizados en el franquismo. Diez años más, y la cosa ya quedará clara definitivamente. Al juez Garzón le frenaron en seco. Tal vez el salga absuelto pero su causa está probablemente perdida. Cabe la hipótesis que el Tribunal Supremo español u otro tribunal en posterior apelación, diga que la Ley de Amnistía (que es un fruto de la política de Reconciliación Nacional) no puede impedir sin embargo la investigación de los crímenes franquistas y le dé la razón al juez Garzón. Eso sería muy saludable.<br />
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El gobierno socialista de Zapatero, tal vez avergonzado como dice Mena y como lo podría estar el propio Mena si era de los partidarios de la Reconciliación Nacional, tras 35 años de retraso les da a veces medallitas a las hijas e hijos de los represaliados (como ocurrió con los militares anti-franquistas de la UMD, por cierto excluidos de la amnistía de 1977). Espero que a nadie de los que quedemos de la editorial Ruedo ibérico se le ocurra nunca ir a Madrid a recoger una medallita a la libertad de expresión que nunca le ofrecieron a Pepe Martínez. Eso suponiendo que nos la quieran dar, tantos años de silencio después. Si ustedes sienten vergüenza, se la aguantan. Era previsible. Fue previsto, explicado y advertido.</p>
<p>Intervención de Joan Martínez Alier en el Coloquio Internacional &#8220;La Transición española. Nuevas perspectivas&#8221; en el Colegio de España (París). 27 mayo 2011<br />
 </p>
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		<title>Contra la Transición</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Feb 2011 22:24:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coordinadora</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Xavier Diez, El Punt, 17.2.2011
Traducción del autor
¿Alguien podía prever la sensación de estafa histórica a la hora de valorar la democracia española actual? Alguien tenía la capacidad profética de señalar que la anhelada salida del franquismo comportaría una profunda decepción en la que persisten los déficits democráticos, el subdesarrollo social, la conservación de privilegios de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Xavier Diez</strong>, <em>El Punt,</em> 17.2.2011<br />
Traducción del autor</p>
<p>¿Alguien podía prever la sensación de estafa histórica a la hora de valorar la democracia española actual? Alguien tenía la capacidad profética de señalar que la anhelada salida del franquismo comportaría una profunda decepción en la que persisten los déficits democráticos, el subdesarrollo social, la conservación de privilegios de la camarilla empresarial hispánica y el más rancio nacionalismo?<span id="more-1084"></span> La respuesta es afirmativa. Solamente hay que recuperar la reflexión de Eduardo Galeano en 1967, cuando el escritor uruguayo residía en Cataluña: «Como el personaje célebre de Lampedusa, el régimen ha comprendido que es preciso que algunas cosas cambien para que todo siga como está. Ha perdido dramatismo pero ha ganado astucia». ¿Dónde se publicaron aquellas palabras que servirían para definir el momento actual?</p>
<p>Hace ahora medio siglo, un grupo de exiliados, liderados por el valenciano José Martínez, fundaron la editorial Ruedo ibérico, con la intención de publicar lo que la censura silenciaba. Desde París, salían los libros que permitían conocer la historia silenciada por el totalitarismo franquista, y que entraban clandestinamente en las librerías peninsulares. Obras como las de Gerald Brenan, Hugh Thomas o Gabriel Jackson, investigaciones como las de Ian Gibson sobre el asesinato de García Lorca o memorias de los vencidos como las de García Oliver ponían al descubierto la farsa de la España oficial.</p>
<p>A partir de 1965, el éxito de la editorial propició la aparición de la revista más destacada de la disidencia antifranquista, <em>Cuadernos de Ruedo ibérico</em>. El hecho que se tratara de una empresa «radicalmente libre», independiente de los diversos sectores del exilio, atrajo a la flor y nata de las jóvenes generaciones de opositores al régimen. Nombres como Manuel Castells, Martínez Alier, Vázquez Montalbán o un inquieto Pasqual Maragall retrataban con rigor la cara más oscura de la dictadura. Tanto es así que el Ministerio de Información y Turismo, capitaneado por Fraga, organizó una verdadera cruzada para silenciar a la revista y perseguir a sus colaboradores. La obsesión del ministro franquista llegó al punto de editar un boletín interno para instruir a sus funcionarios sobre cómo leer sus artículos.</p>
<p>Precisamente el hecho que no hubiera ningún partido ni grupo económico sosteniendo la publicación, no únicamente ocasionó endémicos problemas financieros, sino que ésta fuera considerada por franquistas y oposición como un colectivo incontrolado alrededor del cual levantar un cordón sanitario. En una época en la que el PSOE de Suresnes y unos comunistas dispuestos a renunciar a todo (traicionando a sus principios) a cambio de participar en la construcción de la monarquía parlamentaria vigente, Ruedo ibérico y sus editores, simplemente, estaban de más. Y se le aplicó la dinámica de exclusión, como a todos aquellos grupos e individuos no dispuestos a aceptar una transición lampedusiana, en la cual se mantenía intacto el estado franquista, con su impunidad, su núcleo duro de intereses y beneficiarios, y su estructura política y social determinados por el acto de violencia de la guerra civil.</p>
<p>Cuando hoy asistimos al fácil desmantelamiento del estado del bienestar. Cuando contemplamos cómo los sindicatos oficiales traicionan a los trabajadores. Cuando observamos la facilidad con que la aristocracia financiera saquea las cajas de ahorro de titularidad pública. Cuando constatamos que quien investiga el genocidio franquista es apartado de la carrera judicial. Cuando asistimos a la impunidad con la que actúan los cleptócratas de los antiguos monopolios energéticos y telefónicos. Cuando conocemos la tolerancia hacia la corrupción política, no queda otro remedio que reconocer la virtud de una revista que anticipó, hace ya más de cuatro décadas, lo que acabaría sucediendo si el franquismo no era derrotado, y sus responsables, encarcelados.</p>
<p>Como que franquistas y opositores cooptados leían las denuncias sobre cómo se iba haciendo la Transición, Ruedo ibérico fue apartado de la escena pública, y sus principales artífices, ignorados. El desencanto acabó por precipitar su crisis definitiva, hasta su cierre, en 1982. Ruedo ibérico constituyó una voz disidente que denunció las formas lampedusianas de la Transición. Y profetizó, con detalles, lo que acabaría sucediendo: la construcción de una democracia débil, donde simbólica y significativamente manda el heredero designado por Franco, y, en la práctica, los beneficiarios del viejo régimen mantienen su estatus sin discusión, con la participación indispensable de una oposición que, parafraseando a José Manuel Naredo, no se opuso.</p>
<p>Fuente:<a href="http://">http://www.elpunt.cat/noticia/article/7-vista/8-articles/370386-contra-la-transicio.html</a></p>
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		<title>La libertad en el laberinto</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Oct 2010 14:59:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coordinadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos sobre Ruedo]]></category>
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		<category><![CDATA[Historia]]></category>

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		<description><![CDATA[La muestra sobre la editorial del Ruedo Ibérico, que acoge la sede del Instituto de la Lengua, pone de relieve la importancia que tuvo esta publicación durante dos décadas. Dio salida a libros considerados hoy esenciales en la historia de España
Hispanistas de la talla de Stanley Payne o Ian Gibson publicaron sus primeras obras en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La muestra sobre la editorial del Ruedo Ibérico, que acoge la sede del Instituto de la Lengua, pone de relieve la importancia que tuvo esta publicación durante dos décadas. Dio salida a libros considerados hoy esenciales en la historia de España<br />
Hispanistas de la talla de Stanley Payne o Ian Gibson publicaron sus primeras obras en español gracias a Ruedo Ibérico.<span id="more-1018"></span></p>
<p><em>DIARIODEBURGOS.ES</em>., 27.9.2010<br />
R.P.B. | BURGOS</p>
<p>Ruedo Ibérico fue la editorial más trascendente del exilio. Fundada en el año 1961 en París por cinco refugiados de muy diversa ideología, su intensa producción fue durante décadas una de las más efectivas luchas contra el franquismo. Fue, quizás, el instrumento de propaganda más audaz y agitador de cuantos se activaron en el exilio para combatir la dictadura yendo más allá, en una lucha por la libertad sin dogmas y tratando de arrojar luz sobre la reciente historia española. </p>
<p>El Instituto de la Lengua expone en su sede del Palacio de la Isla medio centenar de los títulos que publicó la editorial, más una veintena de ejemplares de <em>Cuadernos de Ruedo Ibérico</em>, revista de la misma casa que proyectó la obra de importantes poetas. «Ruedo Ibérico respondía a dos grandes objetivos: alumbrar la verdad sobre la Guerra Civil, lo que implicaba una actitud plural, y levantar un punto de encuentro libre para la reflexión y el debate, plantando cara intelectual al Régimen con independencia frente a los partidismos de la época», señala Gonzalo Santonja, director del instituto, en el prólogo del catálogo de la muestra, que se podrá contemplar hasta finales del mes de octubre.</p>
<p> «Desde la oposición al franquismo, Ruedo Ibérico también combatió los dogmas de la izquierda, rasgo diferencial de importancia extrema, porque constituye el elemento diferenciador del común de las empresas editoriales creadas allende los Pirineos por los exiliados», destaca Santonja. Y es que una de las principales virtudes de la quijotesca editorial fue el saber alejarse de la propaganda y abrir un nuevo horizonte intelectual marcado por la reflexión, un análisis histórico de los hechos lúcido y descontaminado y un único objetivo: la verdad.</p>
<p> «Ruedo Ibérico supuso un antes y un después, un hito -diría Bergamín- de afirmación y negación o de cruz y raya. Se acabó la unilateralidad de la propaganda, mejor dicho, las diversas unilateralidades enfrentadas, mutuamente empeñadas en desconocerse (&#8230;) Levantando testimonio de lo pasado, la editorial, además, daba ejemplo y aviso de lo presente al prestar singular atención al momento español, línea de trabajo que asimismo cuajó en un conjunto de referencias de primer orden, con investigaciones que supusieron sendos terremotos en las entretelas del Régimen», subraya Santonja.</p>
<p><strong>  Libros esenciales.</strong> Se refiere el director del instituto, entre otros, a libros como <em>La muerte de García Lorca</em>, de Ian Gibson; <em>La prodigiosa aventura del Opus Dei</em>, de Jesús Ynfante; <em>Falange. Historia del fascisco español</em>, de Stanley Payne; o <em>El laberinto español. Antecedentes sociales y políticos de la guerra civil</em>, de Gerald Brenan. «Contra la autarquía y el aislamiento cultural del franquismo, Ruedo Ibérico vivificó los vasos comunicantes con el mundo sin frontera de las inquietudes intelectuales (&#8230;) Ruedo Ibérico desveló las claves del futuro, anticipando tendencias y descubriendo autores que enseguida ocuparían los primeros planos».  </p>
<p><strong>Cronología</strong>: En 1961, cinco refugiados políticos antifranquistas fundan la Editorial Ruedo Ibérico en París para publicar libros de historia, economía, sociología y politíca prohibidos por la censura española y como contrapropaganda a la publicidad franquista. Sólo un año más tarde ven la luz las dos primeras obra, dos aldabonazos en toda regla: <em>Laberinto español</em>, de Gerald Brenan y <em>La guerra civil española</em>, de Hugh Thomas. Además, el poeta Gabriel Celaya edita varios poemarios. En1963 publica el testimonio <em>Diario de la guerra de España</em>, de Mijail Koltsov, y <em>El mito de la cruzada de Franco</em>, del periodista norteamericano Herbert R. Southworth. El Ministerio de Información español empieza a ponerse nervioso no sólo por la publicación, sino porque los libros entran en España gracias a la relación establecida con Rufino Torres, quien será desde Barcelona el artífice de la distribución clandestina de Ruedo ibérico en el país.</p>
<p> En 1965 Ruedo Ibérico establece relaciones con editoriales americana y se publican las versiones española y francesa de <em>Falange. Historia del fascismo español</em>, de Stanley Payne. También ese año comienzan a publicarse los ‘<em>Cuadernos de Ruedo ibérico</em>’. 1967 fue el año de la publicación de <em>El Opus Dei en España</em>, y el siguiente, coincidiendo con las revueltas estudiantes, el elegido para sacar a la luz la segunda gran obra del estadounidense Payne: <em>Los militares y la política en la España contemporánea</em>. Manuel Fraga, entonces ministro de Información, recibe un serio varapalo en 1969 con el libro de Gonzalo Dueñas <em>La Ley de prensa de Fraga</em>. La década de los 70 la inaugura Ruedo Ibérico con un bombazo: <em>La prodigiosa aventura del Opus Dei</em>, donde Jesús Ynfante hace por primera vez públicos los estatutos, que hasta entonces habían sido secretos, de la secta católica.</p>
<p> En esa época dorada de la editorial vieron la luz obras de Ian Gibson (La muerte de García Lorca), el libro de Kepa Salaberri <em>El proceso de Burgos</em> y varios más sobre el Opus Dei. En 1972 publicó una cifra récord de libros, doce títulos entre los que cabe destacar <em>Historia de la España franquista</em>, <em>Franco frente al Rey</em>, <em>La revolución permanente </em>(obra de Trotsky) o <em>La dictadura de los franquistas</em>.</p>
<p> En 1975, año de la muerte de Franco, el grupo terrorista ultraderechista ATE atenta contra la sede de la editorial. No hubo daños cuantiosos, por lo que pudo continuar con su ingente labor, que desarrollaría en los años siguientes distribuyéndose libremente en España a partir de 1976. En 1979 se registró un bajísimo nivel de ventas, revelador de que la importancia de Ruedo Ibérico, que fue muchísima, había tenido sentido y utilidad en otras circunstancias menos felices.   </p>
<p>Fuente: <a href="http://">http://www.diariodeburgos.es/noticia.cfm/Vivir/20100927/libertad/laberinto/1C65D73F-CF5A-EAE5-02859D445093969D</a></p>
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		<title>El presidente Montilla y el Gobierno catalán llevan razón</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Jul 2010 17:16:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coordinadora</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Actualidad política]]></category>
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		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Otros debates]]></category>

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		<description><![CDATA[Vicenç Navarro, Elplural.com, 8.7.2010
Me apena pero no me sorprende que la llamada del Presidente Montilla y del gobierno de la Generalitat de Catalunya, a la movilización popular en Cataluña, en protesta por el dictamen del Tribunal Constitucional (TC), haya creado una respuesta de gran animosidad en sectores intelectuales basados en Madrid, no sólo entre las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Vicenç Navarro</strong>, <em>Elplural.com</em>, 8.7.2010</p>
<p>Me apena pero no me sorprende que la llamada del Presidente Montilla y del gobierno de la Generalitat de Catalunya, a la movilización popular en Cataluña, en protesta por el dictamen del Tribunal Constitucional (TC), haya creado una respuesta de gran animosidad en sectores intelectuales basados en Madrid,<span id="more-909"></span> no sólo entre las derechas, sino también en sectores del socialismo madrileño, que han definido tal llamada a la movilización popular como “desaforada”, “insensata” e “histriónica” (entre otros adjetivos) frente a una sentencia del TC que consideran “madura”, “equilibrada”, “sensata” y “ejemplar”, considerando a tal TC como un tribunal motivado única y exclusivamente por criterios jurídicos, deseosos de que cualquier ley en España encaje con la Carta Magna que “los españoles nos dimos en el año 1978”. Se juzga como desproporcionada tal respuesta, pues se asume que la sentencia del TC avala nada menos que el 90% del Estatuto de Cataluña, aprobado por el Parlamento catalán y por las Cortes españolas, y refrendado por el pueblo catalán. Y para añadir más fuego, se acusa al Presidente Montilla de tener una actitud “impropia” de un Estado de Derecho, pues lo que le toca hacer es acatar la sentencia y dejar de movilizar protestas contra el TC. Es más, tales voces insinúan que el Presidente Montilla tiene unas prioridades en su gobierno equivocadas, abandonando los problemas reales de la población en Cataluña entre los cuales el debate del Estatuto palidece en importancia frente a otras áreas algo descuidadas por su Gobierno.</p>
<p>Ante tantas críticas y observaciones insultantes, cabe preguntarse “¿de dónde viene tanto adjetivo descalificador?”. Y la respuesta es que viene de dos visiones muy distintas, no sólo de lo que es España, sino de cómo hemos llegado hasta aquí. No coincido con la idealización de la Transición que supone la frase “de que los españoles nos dimos la Constitución (como un regalo, por lo visto) en 1978”. La Constitución, como la Transición que la produjo, fue inmodélica, resultado de un proceso muy desigual en el que las fuerzas conservadoras controlaban el aparato del Estado y dominaban el proceso de la Transición. Las izquierdas salían de la clandestinidad y no eran pares en aquel proceso.   Ni que decir tiene que la gran conquista de las izquierdas (y muy en particular, de las movilizaciones obreras) fue que se aceptara en la Constitución que la soberanía viniera del pueblo. Pero, los elementos claves de como esta soberanía se refleja a través de los organismos del Estado, fue dictado por las derechas, bajo la supervisión del Ejército franquista, dificultando enormemente la expresión del poder popular. </p>
<p>Desde la Ley Electoral hasta el establecimiento de la Audiencia Nacional, el Tribunal Supremo, y el establecimiento del Tribunal Constitucional (así como su composición) fueron resultado de aquellas influencias, siendo estas instituciones gestionadas por un cuerpo judicial enormemente conservador. Como consecuencia de ello, tales organismos están profundamente politizados, siendo utilizados por las derechas para parar las leyes resultado de la soberanía popular. Una ley, aprobada por los dos parlamentos, el catalán y el español, y refrendada por el pueblo catalán está ahora siendo recortada sustancialmente por un tribunal claramente politizado, además de desacreditado.   El PP está utilizando tal tribunal para conseguir lo que no ha conseguido a través de los parlamentos catalán y español, y está enojado además por el resultado del referéndum en Cataluña, que no deseaba. Leo hoy, por cierto, que está llevando al TC la ley del aborto y así un largo etcétera. No es la función de un Tribunal Constitucional hacer de tapón de la voluntad popular. Basado en esta experiencia, me parece una idealización de tal Tribunal definirlo como un organismo neutro y técnico. No lo es y ahí está parte del desacuerdo. Lo que el TC decide depende de la sensibilidad política de sus jueces, convirtiéndose así en una minicámara legislativa politizada. El sistema de selección de sus miembros es único y no se reproduce en otros tribunales de semejante responsabilidad en otros países. De ahí que tal tribunal ha sido utilizado predominantemente por el PP, el cual ha estado dividiendo a los españoles como parte de su estrategia política. </p>
<p>Partido enraizado en una dictadura, que justificó su existencia “apelando a la defensa de la unidad de España” frente a lo que llamaba comunistas y separatistas, el PP ha utilizado el TC para parar el Estatuto de Cataluña. La mejor prueba de ello es que llevó al Tribunal Constitucional, muchos elementos que han sido aprobados en otros estatutos (como el andaluz y el valenciano) sin que lo recurrieran.   La movilización del 10 de julio no es contra España, y el Presidente Montilla ha clarificado este punto en su llamada. Dejó muy claro que la protesta no es contra España (de la cual Cataluña es parte), sino en contra del dictamen del TC. Y por razones, además, que exigen una protesta. Fuera de Cataluña, País Vasco y Galicia no se entiende el genocidio cultural que la dictadura intentó hacer sobre las culturas y lenguas catalanas, vascas y gallegas. La primera vez que tuve problemas con la policía nacional fue a la temprana edad de siete años cuando uno de ellos me abofeteó por hablar en catalán (mi lengua materna) insultándome y gritándome que no “hablara como un perro sino como un cristiano”. Le escupí en la cara, por lo que me detuvieron y me llevaron al cuartelillo, llamando a mis padres. Mi padre, que luchó en varios frentes defendiendo a la República española y a la Generalitat de Catalunya, me acarició en la cara y le oí susurrar “tan joven ya”. Y mi madre me dio el beso más grande que me dio en su vida. Los dos fueron antifascistas hasta el último día de su vida, y amaban profundamente a Cataluña y a España, por lo cual fueron brutalmente represaliados. Y parte de la humillación que sufrieron fue por su defensa de la identidad catalana. Sólo aquellos que sufrimos estas humillaciones pueden entender la intensidad de nuestro interés en defender nuestro idioma y nuestra cultura. Cataluña es además un país pequeño que puede fácilmente quedar absorbido y perder su cultura y su lengua, tal como ha ocurrido en la Cataluña francesa, donde se ha dejado de hablar catalán y las nuevas generaciones ni siquiera lo reconocen. Muchos jacobinos en España desearían que esto ocurriera también en Cataluña. Pero una persona de izquierdas no puede aceptar esto. De ahí la importancia de que sea una lengua preferente y no sólo igualitaria, pues hoy, por mucho que sorprenda, el catalán es todavía el idioma minoritario en los medios en Cataluña. Para que haya dos idiomas en iguales condiciones se requiere, paradójicamente, que, entre iguales, el catalán sea el preferente, es decir, el primero. Ello no implica una discriminación en contra del castellano, sino la necesidad de potenciar el catalán.   Entiendo que se pueda estar en desacuerdo con esta postura que sostengo, pero tal desacuerdo no puede basarse en una situación de imposición y fuerza. El castellano se impuso en Cataluña (y el bofetón del policía es un ejemplo entre miles). De ahí que mis amigos castellanos y del centro de España tienen que ir con pies de plomo y ser súper cautos en sus comentarios, pues son vulnerables de ser acusados de defender intereses que se impusieron por la fuerza en su día en Cataluña. </p>
<p>Esta es una realidad, que fue habitualmente utilizada por la derecha nacionalista catalana por causas electorales. Pero el éxito de sus campañas se debía a que había una base real sobre la que se edificaba la protesta. Referirse a esto como meramente victimismo es semejante a desmerecer la causa sindical por querer corregir injusticias laborales. En España, la dictadura se basó en una imposición de clase y de nación. Esto está ampliamente concienciado en las izquierdas catalanas, cuya proclama en la lucha antifascista durante la clandestinidad era “llibertat, amnistia i estatut d’autonomia”.  La gran sorpresa del socialismo centrado en Madrid fue que cuando ganaron las izquierdas, éstas fueron incluso más exigentes en su demanda de autogobierno y reconocimiento identitario, olvidando que fueron las izquierdas (y no las derechas nacionalistas, con notables excepciones) las que, durante la dictadura, defendieron la identidad catalana. Para colmo, hoy tal demanda la lidera un catalán nacido en Andalucía, un “charnego” como decían las derechas catalanas. De ahí el odio que recibe dentro y fuera de Cataluña. Unos lo consideran un impostor, otros un traidor (o, como dijo un socialista establecido durante treinta años en Madrid, un socialista contaminado de nacionalismo). Montilla es, como millones de catalanes, un catalán que se siente español, pero que se indigna por la falta de sensibilidad que se tiene en Madrid hacia la redefinición de lo que es España.   Durante cuatro años se ha ido desarrollando el estatuto sin que España se rompiera. Pero las derechas y algunas izquierdas no quieren que se redefina esta España. Y el TC es uno de ellos. </p>
<p>Esta redefinición incluye la sustitución de una España radial centrada en Madrid por una España plurinacional en que, como en EEUU, algunos órganos del Estado central están ubicados en Madrid y otros en Barcelona, Bilbao, Valencia, Sevilla, Badajoz, y otras capitales de España, con pérdida del excesivo protagonismo que tiene Madrid y que es lo que explica, en gran parte, la resistencia del establishment político y mediático madrileño a esta redefinición, sea del color que sea. Y esta plurinacionalidad tiene que respetar las especificidades de cada componente, y no tratar de frenar o inhibir la diversidad que enriquece España.   Ni que decir tiene que estas resistencias a redefinir España están azuzando el independentismo, que ha crecido enormemente. El 25% de la población catalana se muestra favorable a la independencia. Esta lucha ideológica la tenemos que llevar a cabo en Cataluña y se vencerá o perderá en Cataluña. Pero pediríamos a nuestros amigos del resto de España que ayudarían en lugar de animar al independentismo que es lo que hacen cuando insultan y muestran su enorme incomprensión.  </p>
<p>Una última observación referente a la supuesta falta de atención del gobierno de izquierdas a los problemas de cotidianeidad del pueblo catalán. El gobierno catalán ha sido uno de los gobiernos en las CCAA que ha mostrado mayor compromiso social (disminuyendo considerablemente el déficit de gasto publico social en Cataluña con el promedio de la UE-15), habiendo sido el primero en aumentar los impuestos de las rentas superiores, algo que no ha hecho el gobierno español socialista, y sobre el cual, las izquierdas socialistas madrileñas han guardado un silencio ensordecedor. Ganarían credibilidad en sus críticas si mostraran mayor protagonismo en la defensa de las clases populares de las distintas naciones y regiones de España, y menos en su defensa del TC.   </p>
<p><strong>Vicenç Navarro</strong> es Catedrático de Políticas Públicas. Universitat Pompeu Fabra</p>
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		<title>14 de abril con Garzón en el banquillo</title>
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		<pubDate>Wed, 05 May 2010 11:27:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coordinadora</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Ley de Amnistía]]></category>
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		<description><![CDATA[Juan José Téllez, Nuevatribuna.es, 11.4.2010
Las banderas republicanas tremolan en estos días al vaivén de las últimas encuestas del CIS, que no dejan bien parada a la monarquía. Una constante entre los jóvenes durante esta década, en el que la institución que asume la jefatura del Estado apenas roza el aprobado. Por no hablar en concreto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Juan José Téllez</strong>, <em>Nuevatribuna.es</em>, 11.4.2010</p>
<p>Las banderas republicanas tremolan en estos días al vaivén de las últimas encuestas del CIS, que no dejan bien parada a la monarquía. Una constante entre los jóvenes durante esta década, en el que la institución que asume la jefatura del Estado apenas roza el aprobado. Por no hablar en concreto de los herederos al trono: el diario <em>Público</em> se hizo eco recientemente de que el CIS no pregunta por el Príncipe de Asturias desde 1998, cuando lo apoyaba el 80% de la población. Sería interesante una comparativa.<span id="more-840"></span></p>
<p>Pero mientras la España tricolor no sólo apuesta, aún tímidamente por la tercera república, también suele ser estos días una ocasión perfecta para rememorar la segunda que, bajo sus luces y sus sombras, sigue constituyendo el núcleo duro de nuestra memoria democrática, anterior a la Constitución de 1978.</p>
<p>De ahí que resulte tan paradójico que en un estado de derecho como el nuestro, que se enorgullece legítimamente de sus avances en materia de libertades, sea incapaz de reivindicar con plena justicia a los abuelos y bisabuelos que lucharon por la legalidad a partir del golpe de estado fascista de 1936, o de la terrible represión que sobrevino luego cuando, a decir de Pedro Guerra, los vencedores vencieron a los vencidos. La Ley de Memoria Histórica nació chata y todavía tenemos que ir pidiendo de puerta en puerta, por ejemplo, que se absuelva de sus supuestos delitos a título póstumo al poeta Miguel Hernández, cuyo centenario se conmemora este año.</p>
<p>Para colmo, no sólo resulta imposible someter a juicio algunos de los crímenes cometidos por la dictadura europea que más se prolongó en el tiempo a este lado del telón de acero, sino que en el colmo de los despropósitos el sistema permite sentar en el banquillo al juez Baltasar Garzón, el magistrado que se atrevió a intentarlo.</p>
<p>Cecilio Gordillo, uno de los referentes españoles de la CGT y coordinador de su red de memoria histórica anda difundiendo un artículo de Juan Martínez Alier, aparecido en 1975 en <em>Cuadernos de Ruedo Ibérico</em>, cuando aún todavía no se había promulgado la Ley de Amnistía de 1977 cuya derogación parcial o modificación sería interesante para que no quepa la posibilidad de que otros usías corran la misma pésima suerte que Garzón, aquel héroe al que todos aplaudimos cuando fue capaz de detener a Augusto Pinochet en Londres. ¿Por qué a Pinochet si, y a Franco y sus supervivientes ideológicos no? Eso es lo que se pregunta medio mundo, que no pone en entredicho al juez sino a aquellos que ahora van a juzgarle.</p>
<p>El artículo de Martínez Alier, aparecido en <em>Cuadernos de Ruedo Ibérico</em>, naturalmente en París, en el número 46/48 (1), correspondiente al segundo semestre de 1975 cuando iba a morir precisamente el autoproclamado Caudillo, se titulaba “¿Quién amnistiará al amnistiador?”. Y, en su contenido, se hacía eco de unas declaraciones de Eduardo Tarragona, procurador en las Cortes franquistas, concedidas al <em>Diario de Barcelona</em> a 21 de abril de aquel año: “Uno de los defectos de los españoles es hablar de la historia. No se debe hablar de la historia. Considero que es una equivocación de la humanidad. Ahora que se está tratando de la Reconciliación Nacional no es conveniente hablar de cosas que puedan dividir”.<br />
 <br />
“Se habla todo el tiempo de reconciliación y se pide una amnistía. Se discute la diferencia entre indulto (que supone el perdón de quien delinquió) y la amnistía (que implica reconocer que no se delinquió). Tal vez habría que dar una amnistía o indulto a personas como Fraga (ministro del gobierno que asesinó a Grimau y a otros), o a Pío Cabanillas (ministro del gobierno que asesinó a Puig Antich), o a Areilza, alcalde de Bilbao al ser conquistado por las tropas franquistas: todos ellos, y muchos otros, parece que están dispuestos a reconocer sus errores pasados y lo estarán cada vez más. Pero hay mucha distancia entre amnistiar a unos cuantos arrepentidos y dar una amnistía general a todos los que han llevado a cabo la represión franquista: hay que exigir responsabilidades políticas no sólo a los policías torturadores sino a los organizadores y cómplices de la represión. ¿Por qué? No por ansia de venganza, sino porque la petición de responsabilidades políticas lleva aparejada una necesaria discusión y esclarecimiento a fondo de la represión desde 1936 hasta la fecha, lo cual evidentemente perjudicará mucho más a la derecha que a la izquierda. Una vez esclarecidos y discutidos los hechos, una vez la derecha colaboradora con el franquismo haya sido desacreditada por su papel en la represión, entonces sí que podrá dárseles un indulto o amnistía, y podremos reconciliarnos”.</p>
<p>La paradoja ya resultaba clara en aquel momento histórico. El articulista subrayaba que lo realmente curioso era que “la izquierda, o la llamada izquierda. no está discutiendo si va a exigir responsabilidades políticas a los franquistas o si les va a perdonar ya de entrada sin una investigación previa y detallada de la represión desde 1936 hasta ahora, sino que la izquierda está reclamando que los franquistas le den una amnistía ¡a la propia izquierda! Realmente, el colmo. La izquierda solicita perdón y clemencia en vez de denunciar la ilegitimidad de los poderes actuantes, y en vez de insistir en la cantidad de muertos que Franco y los franquistas han producido, ante la complacida aquiescencia de obispos y generales y del borbónico sucesor (de quien no se recuerda que, por ejemplo, intercediera cuando Puig Antich fue asesinado ni que denunciara la brutalidad policial cuando, poco tiempo después de ser nombrado sucesor, varios obreros fueron asesinados en Granada, El Ferrol y otros lugares). Ni que, ya más cerca de la herencia, hiciera otra cosa que aprobar mediante hipócritas cláusulas de estilo el asesinato de las últimas cinco víctimas de Franco. La izquierda, así, ayuda a que el poder se consolide”.</p>
<p>Todos recordamos lo que vino después. La dictadura no cayó por una revuelta popular que secundara las proclamas de la platajunta democrática. La dictadura, como diría Georges Brassens, murió por sus ideas pero lentamente, de muerte natural, que vino a coincidir más o menos con la de su máximo referente. Y la democracia se fue construyendo en tenguerengue, pisando huevos y poniéndole sordina al ruido de sables.</p>
<p>En aquél entonces y bajo ese clima, lo urgente era sacar a los presos políticos de las cárceles y aquella Ley de Aministía lo logró. Aunque a cambio se acordara el sorprendente compromiso de no revisar los crímenes de Estado contra el propio pueblo soberano. Mientras las calles españolas y de medio mundo bullían de muchedumbres que gritaban “Amnistía, libertad, gobierno provisional”, Martínez Alier, en las páginas de aquella heroica editorial del exilio parisino, consideraba que “eso de pedir amnistía no es sólo desmovilizador sino que es un poco ridículo”. </p>
<p>“En todo caso –añadía-, a la vez que se pide amnistía, habría que discutir si se amnistiará a los eventuales amnistiadores. Una amnistía que permitiera al franquismo y a la sucesión del franquismo sacarse de encima, a última hora, como quien no quiere la cosa, a cientos de miles de muertos y todo lo que cuelga, sería una mala operación para la izquierda, pues le privaría de una buena arma de ataque contra la derecha. La izquierda debería anunciar que exigirá responsabilidades políticas (que no quiere decir, necesariamente, penas de muerte, sino, por ejemplo, inhabilitación para la vida pública) a los miles de personas que desde 1936 han colaborado activamente, e incluso con silencio cómplice, en la represión”.</p>
<p>La historia, lamentablemente, le ha dado la razón. Aunque Goya ya nos avisara de que el sueño de la razón produce monstruos. Y ver a Baltasar Garzón sentado en el banquillo por intentar enjuiciar al franquismo y a partir de una denuncia de Falange Española, resulta sencillamente toda una monstruosidad nacida de la sinrazón. </p>
<p>(1) NdE: Este artículo se puede leer en<a href="http://"> http://www.ruedoiberico.org/blog/page/9/</a></p>
<p><strong>Juan José Téllez</strong> es escritor y periodista, colaborador en distintos medios de comunicación (prensa, radio y televisión).</p>
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		<title>[La Justicia] está en manos de jueces conservadores</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Feb 2010 16:45:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coordinadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexión y discusión]]></category>
		<category><![CDATA[Ruedo ibérico]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia y Justicia]]></category>
		<category><![CDATA[Transición]]></category>

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		<description><![CDATA[Julio M. Lázaro, El País &#8211; Madrid &#8211; 28/02/2010
Quince magistrados, la mayoría de tendencia conservadora y aupados por el PP a través del Consejo General del Poder Judicial, tienen en sus manos una buena parte del juego político de España. Las decisiones que deberán adoptar en las próximas semanas afectarán al futuro del PP o [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Julio M. Lázaro</strong>, <em>El País</em> &#8211; Madrid &#8211; 28/02/2010</p>
<p>Quince magistrados, la mayoría de tendencia conservadora y aupados por el PP a través del Consejo General del Poder Judicial, tienen en sus manos una buena parte del juego político de España. Las decisiones que deberán adoptar en las próximas semanas afectarán al futuro del PP o la carrera del juez que ha instruido los casos más importantes de la democracia: ETA, el terrorismo de Estado, la corrupción, las redes de narcotráfico y los delitos de lesa humanidad.<span id="more-784"></span> Son los miembros de la Sala Segunda, de lo Penal, del Tribunal Supremo y tienen que dirimir el futuro de Baltasar Garzón, el recurso de Anticorrupción contra la exoneración del presidente valenciano Francisco Camps de sus vínculos con la trama Gürtel, o las acusaciones de cohecho contra el tesorero del PP, Luis Bárcenas.</p>
<p>Como telón de fondo, las escuchas ordenadas por Garzón a la trama corrupta son, tras el juez, el objetivo a batir. Empresarios de la trama, implicados del PP, asociaciones y colectivos de abogados son los hilos que mueve el responsable de Justicia del PP, Federico Trillo, según fuentes próximas al PP, en su estrategia destinada a conseguir la anulación de las escuchas.</p>
<p>Cuando el Gobierno de Zapatero llegó al poder en mayo de 2004 enseguida se percató de que el Consejo General del Poder Judicial, de mayoría conservadora, aplicaba el rodillo en los nombramientos estratégicos y copaba las plazas de magistrados de la Sala Segunda del Supremo, la encargada de juzgar a políticos y jueces relevantes. El desequilibrio era más que evidente: durante las dos legislaturas de Aznar, entre 1996 y 2004, habían entrado ocho magistrados conservadores por sólo tres progresistas. &#8220;Si no paramos esto, nos acabarán matando a través de una sala estratégica en la Administración de Justicia, donde han conseguido una mayoría apabullante&#8221;, reflexionaba un ministro de entonces.</p>
<p>La solución no arregló demasiado las cosas. Una reforma legal exigió que los nombramientos del Supremo y de las presidencias de tribunales superiores se aprobaran por mayoría cualificada, lo que exigía el acuerdo de 13 de 21 vocales del Poder Judicial. La situación ha degenerado en el inevitable mercadeo entre los colectivos judiciales más representados en el Consejo, la Asociación Profesional de la Magistratura (APM) y Jueces para la Democracia (JpD), para evitar el bloqueo permanente de las plazas de altos cargos.</p>
<p>Los ocho magistrados que accedieron en la época de Aznar siguen marcando la diferencia. En la composición actual de la Sala Penal, de una plantilla de 15 magistrados, nueve pertenecen al bloque conservador, y los otros seis, al progresista. El desequilibrio se acentuará si, como apuntan fuentes del Poder Judicial, el próximo en acceder a la Sala es el fiscal Antonio del Moral, un conservador del Opus Dei, cuyo nombramiento promueven sus homólogos a cambio de que el candidato de la vocal Margarita Robles, el portavoz de JpD, Miguel Ángel Jimeno, presida el Tribunal Superior de Cataluña.</p>
<p>Las normas internas de la propia Sala, impulsadas por la mayoría conservadora, contribuyen a mantener la situación. Los magistrados eméritos, que siguen en activo tras cumplir los 70 años, han sido excluidos de las &#8220;causas especiales&#8221; -las que afectan a políticos y jueces aforados- y de los plenos jurisdiccionales. Tres de ellos son progresistas y el cuarto, conservador. &#8220;Nos tienen para sacar papel&#8221;, alega el progresista José Antonio Martín Pallín, uno de los cuatro que siguen en la Sala.</p>
<p>La estrategia del PP para la red Gürtel pasa por reeditar el caso Naseiro, la trama para obtener financiación ilegal para el PP descubierta por el juez Luis Manglano a principios de los 90. Diseñada por Trillo, funcionó entonces y sigue funcionando ahora. Primero, liquidar al juez que instruyó la causa y, a renglón seguido, anular las escuchas telefónicas y cuanto &#8220;traiga causa de ellas&#8221;.</p>
<p>En las próximas semanas, la Sala Penal proseguirá la instrucción de las tres causas abiertas al juez Garzón en menos de nueve meses. Durante sus 20 años en la Audiencia Nacional, a Garzón le han presentado más de 40 querellas, pero la Sala Penal nunca admitió a trámite ninguna. Las primeras informaciones sobre el caso Gürtel se divulgaron en febrero de 2009. En mayo de ese año se admitió la primera querella, por la investigación de los crímenes del franquismo. En septiembre se reabrió la investigación sobre el patrocinio por el banco Santander de unos cursos en Nueva York que impartió Garzón y el pasado jueves le cayó la tercera, por las escuchas a la red Gürtel.<br />
En el cerco a Garzón no ha influido un sector ideológico concreto. Por un motivo u otro han coincidido magistrados de todas las tendencias. Algunos, como el asociado a JpD Luciano Varela o el ultraconservador Adolfo Prego, &#8220;con una especial dedicación a la causa&#8221;, según fuentes del alto tribunal. Ahora, con Garzón en fase terminal, la Sala debe enfrentarse a las ramificaciones del caso Gürtel, las más susceptibles de levantar suspicacias.</p>
<p>Entre ellas, la Sala debe resolver el recurso del fiscal contra el auto del Tribunal Superior de la Comunidad Valenciana que exoneró al presidente de esa comunidad, Francisco Camps, del delito de cohecho impropio que no apreciaron el presidente del tribunal y &#8220;más que amigo&#8221; de Camps, según dijo éste, Juan Luis de la Rúa, y el juez Francisco Ceres. Según fuentes fiscales, &#8220;en principio todos los trámites del recurso ya están hechos y ahora es un problema de agenda&#8221;. Anticorrupción no pidió en su momento vista para el recurso y no parece que Camps tenga interés en ello. De la decisión de la Sala puede depender su carrera política y, sobre todo, el curso de las próximas elecciones valencianas.</p>
<p>Las finanzas del PP deben estar siendo analizadas por el magistrado del Supremo Francisco Monterde, instructor de la causa contra Bárcenas y Merino, quienes deben a Garzón su implicación en la trama. Monterde ejerció casi toda su carrera en Valencia hasta que fue llevado al Consejo del Poder Judicial por el PP. Luego, fue promovido a la Sala Penal por los vocales afines a ese partido. Monterde, un magistrado discreto, acaba de decretar la séptima prórroga del secreto de un sumario hasta ahora impenetrable. Sus decisiones sobre Bárcenas pueden suponer un trastorno mayor para el PP en época preelectoral (catalanas en noviembre de 2010; municipales y autonómicas, en mayo de 2011 y generales, en marzo de 2012).</p>
<p>Desde que las conversaciones grabadas a la trama Gürtel revelaron la gravedad de las conductas de dirigentes populares, este partido ha promovido una campaña contra el sistema de interceptación de comunicaciones denominado Sitel. El PP, que contrató esa tecnología cuando gobernaba, no se había preocupado de la misma hasta que se destapó la mayor trama de corrupción que le ha salpicado en toda su historia. En el Supremo había nueve sentencias avalando la legalidad del Sitel. Hasta que el PP culpó al sistema de vulnerar las garantías y reclamó su regulación por una norma con rango de ley orgánica.</p>
<p>A primeros de este mes llegaron los primeros votos disidentes del sistema Sitel por parte de dos magistrados del sector conservador, que aseguraban que el sistema convierte a juzgados y tribunales en una &#8220;tierra de nadie&#8221; y que no hay seguridad de que los DVD que contienen las grabaciones no puedan sufrir alteraciones por parte de los agentes de policía que los llevan al juzgado. La propuesta de los magistrados disidentes exige comprobar que los agentes policiales no han abierto ni suprimido fragmentos de conversaciones, un sistema de sellado electrónico y hasta la intervención de un tercero que garantice la integridad del documento.</p>
<p>Este embrión de doctrina contiene dinamita para las grabaciones del caso Gürtel que, como todas las obtenidas de teléfonos móviles en los últimos años, proceden de la utilización del sistema Sitel. Por ahora la postura es minoritaria, pero si gana adeptos podría convertirse en criterio oficial de la Sala.</p>
<p>Fuentes del Supremo apuntan a que antes de que se extienda ese criterio, debería estudiarse el criterio en Sala general por todos los magistrados. Una sala que seguirá dominada por los conservadores durante mucho tiempo todavía y que la semana pasada acordó, por 12 votos 8, restringir las diligencias de investigación que practican policías y fiscales, que a partir de ahora tendrán que acudir ante el juez para solicitar la identidad de los titulares de los teléfonos móviles.</p>
<p><strong>Así son los querellantes</strong></p>
<p></p>
<p><strong>J. M. Lázaro</strong>, <em>El País</em> Madrid &#8211; 28/02/2010</p>
<p>Manos Limpias, el pseudo sindicato de Miguel Bernard, cabeza visible de la ultraderecha madrileña desde sus tiempos de delfín de Blas Piñar, ha tenido el honor de abrir el baile de querellantes contra el juez Baltasar Garzón, al que han concurrido con sus mejores galas la resucitada Falange Española de la JONS, abogados de querellas rechazadas y empresarios imputados en la trama corrupta vinculada al PP.</p>
<p>Bernard, de larga y conflictiva trayectoria nacionalsindicalista como funcionario del Ayuntamiento de Madrid, ha presentado centenares de querellas contra partidos nacionalistas o de izquierda, instituciones, homosexuales y hasta contra el programa infantil Los Lunis. La que interpuso contra el juez y la fiscal del 11-M casi le cuesta un disgusto, ya que el Supremo dedujo testimonio contra él por acusación y denuncia falsas al entender que esa querella entrañaba un &#8220;fraude procesal&#8221; y un &#8220;manifiesto abuso de Derecho&#8221;.</p>
<p>Pero entre los magistrados de la Sala Penal, Bernard también tiene su público: suplió la negativa del fiscal a acusar al presidente del Parlamento vasco, Juan María Atutxa, que resultó condenado precisamente por desobediencia al Supremo. Ahora, con la imputación y posible condena del juez al que ha perseguido durante años por atreverse a indagar los crímenes del franquismo, ha logrado el premio gordo.</p>
<p>La querella de Manos Limpias fue admitida al segundo intento —primero se presentó como denuncia— por la Sala Penal, en un auto del que fue ponente Adolfo Prego, un magistrado ultraconservador que se ha significado como patrono de honor de la fundación para la Defensa de la Nación Española, (Denaes). Prego es hermano de la periodista Victoria Prego, adjunta a la dirección de <em>El Mundo</em>, el diario al que Garzón ha acusado de &#8220;denigrarle sistemáticamente&#8221;.</p>
<p>El abogado Antonio Panea lleva persiguiendo Garzón desde que éste, en 2006, rechazó una querella del ex consejero de Banesto, Rafael Pérez Escolar, contra Emilio Botín, presidente del Santander, adjudicatario del banco de Mario Conde tras su intervención y saneamiento.</p>
<p>Pérez Escolar había sido condenado a 10 años de prisión por estafa y apropiación de casi cinco millones de euros en la gestión de Banesto, pero dada su avanzada edad, no llegó a pasar ni dos meses en la cárcel. Panea pertenecía al grupo de seguidores de Pérez Escolar, cuyas intervenciones críticas contra Botín en las juntas de accionistas del Santander cosecharon todo tipo de desplantes y abucheos. Hasta su fallecimiento en 2007, Pérez Escolar interpuso una treintena de querellas contra Botín, casi todas archivadas y sin que ninguna concluyera en condena. Garzón archivó una de tantas, previo informe favorable del fiscal y el respaldo posterior de la Sala Penal de la Audiencia.</p>
<p>Fallecido Pérez Escolar, Panea tomó el relevo y trató de vincular el archivo de la querella de su colega con el supuesto cobro por Garzón de 1,7 millones de dólares que le habría pagado el banco durante su estancia en Nueva York. La acusación era tan burda que todas sus denuncias ante el Poder Judicial fueron archivadas. El magistrado Luciano Varela, que anduvo meses investigando los honorarios de Garzón en Nueva York, tuvo que archivar la querella por inexistencia de delito, no sin realizar un último intento, sin éxito, de que el Poder Judicial sancionase a Garzón supuestamente por no informar de que había percibido unos ingresos de 200.000 dólares.</p>
<p>Pese a estar la querella archivada, Panea acudió con otra que contiene supuestos &#8220;nuevos datos&#8221; que revelarían que Garzón solicitó personalmente a Botín el patrocinio de unos cursos que dirigió en Nueva York, con intervención de diversas personalidades. Por el momento, a Garzón de nada le han servido las explicaciones de la Universidad de Nueva York ni del banco, y la querella se ha admitido. En las últimas semanas, el Supremo ha respaldado a una magistrada de Cantabria que expulsó a Panea de un juicio por encararse con ella e interrumpir al letrado de la parte contraria.</p>
<p>La tercera querella admitida hasta ahora ha sido la del abogado Ignacio Peláez, defensor del empresario implicado en el caso Gürtel José Luis Ulibarri. Éste no llegó a ingresar en prisión, pero Peláez visitó en la cárcel a los principales implicados de la red corrupta para &#8220;preparar la defensa&#8221; de su cliente. Garzón había ordenado grabar las conversaciones de los presos con sus abogados, sospechando que alguno podría incurrir en operaciones de blanqueo. Aunque, efectivamente, algún abogado ha resultado imputado, el Supremo entiende que el juez ha podido incurrir en prevaricación y vulneración de la intimidad.</p>
<p>Antes de ejercer de abogado, Peláez fue fiscal de la Audiencia Nacional y por tanto, compañero de Garzón. Desde que migró a la abogacía, su trayectoria no ha pasado desapercibida. Hace unos meses fue juzgado junto a sus clientes, Alberto Cortina y Alberto Alcocer, Los Albertos, por el caso de la carta falsa con la que la pareja de empresarios intentó contrarrestar la condena del caso Urbanor, finalmente extinguida por prescripción. El tribunal que les juzgó en octubre expresó su &#8220;sorpresa&#8221; por la contratación de Peláez por Los Albertos, pero no encontró &#8220;prueba suficiente&#8221; que demostrara que conocía la falsedad de la carta. Peláez salió absuelto y Los Albertos, condenados a cuatro meses.</p>
<p></p>
<p>Hace unas semanas, Peláez fue investigado por la Audiencia Nacional por ayudar a entrar, sin permiso, a un periodista holandés y a la mujer de un preso en los calabozos del edificio. A los policías de servicio les dijo que sus acompañantes eran compañeros del despacho, pero los agentes desconfiaron y descubrieron que uno era periodista y la mujer era la esposa del recluso.</p>
<p>
Contra Garzón ha anunciado también una querella el Colegio de Abogados de Madrid por las escuchas del caso Gürtel, que de momento ha quedado en la recámara. El decano, Antonio Hernández-Gil, afirmó que es la primera vez que el Colegio (una institución con más de 400 años de historia) se querella contra un juez. Aseguró que la querella se presentará &#8220;en el momento más adecuado&#8221; y cuando &#8220;sea más eficaz&#8221;. En la Junta que adoptó el polémico acuerdo se sienta el vicedecano Luis Rodríguez Ramos, que defiende, junto a varios de sus colaboradores, a varios de los imputados en de la trama.</p>
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		<title>Ruedo ibérico en la Sorbona</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Aug 2009 12:10:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coordinadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actos]]></category>
		<category><![CDATA[Ruedo ibérico]]></category>

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		<description><![CDATA[El 19 de mayo de 2009 el centro UNED de París organiza una Conmemoración de los 70 años del inicio del exilio de 1939 en el anfiteatro Richelieu de la Sorbona, a la cual se convida a Marianne Brull a participar en una Mesa redonda en tanto que representante de Ediciones Ruedo ibérico
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			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_493" class="wp-caption alignnone" style="width: 310px"><img src="http://www.ruedoiberico.org/blog/wp-content/uploads/2009/08/2009-05-16-eri-en-pantalla-300x200.jpg" alt="2009-05-16-eri-en-pantalla" width="300" height="200" class="size-medium wp-image-493" /><p class="wp-caption-text">Ruedo ibérico en la Sorbona!</p></div>
<p>El 19 de mayo de 2009 el centro UNED de París organiza una Conmemoración de los 70 años del inicio del exilio de 1939 en el anfiteatro Richelieu de la Sorbona, a la cual se convida a Marianne Brull a participar en una Mesa redonda en tanto que representante de Ediciones Ruedo ibérico</p>
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		<title>Homenaje a Ruedo ibérico</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Aug 2009 10:44:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coordinadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos sobre Ruedo]]></category>

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		<description><![CDATA[El cierre de la Librairie des Éditions Espagnoles marca el fin de una época en que nuestra cultura, asfixiada por el franquismo, sobrevivía gracias a la resistencia intelectual afincada en México, Argentina y París]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Juan Goytisolo</strong></p>
<p>El exilio cultural español en Francia desde el fin de la Segunda Guerra Mundial a la muerte de Franco no ha sido estudiado aún con el detenimiento y rigor que merece. El cierre reciente de la Librairie des Éditions Espagnoles, veinte y pico años después del de la editorial Ruedo Ibérico, marca simbólicamente el fin de una época en la que nuestra cultura, asfixiada por la censura del Régimen, sobrevivía a duras penas y recibía el oxígeno necesario a su quebrantada salud de las publicaciones de tema político, histórico o literario impresas en México o en París gracias al empeño de quienes, perdida militarmente la guerra en defensa de la República, no se dieron por vencidos y prosiguieron su lucha en el campo de las ideas, con la esperanza de contribuir al futuro establecimiento en España de una sociedad libre y democrática: personas del temple de Antonio Soriano y José Martínez.</p>
<p><span id="more-287"></span></p>
<p>Conocí al último durante mi primera estancia en París, en otoño de 1953. Frecuentaba entonces, con otros exiliados de distintas facciones políticas, el Café de Cluny, en la esquina del bulevar Saint-Germain y el bulevar Saint-Michel. Recuerdo a uno de ellos, el típico &#8220;carpeto&#8221; que parodiaría en Don Julián, enfrascado en la lectura de los discursos del mariscal Bulganin, alguno de cuyos párrafos subrayaba cuidadosamente con lápiz, no sé si para releerlos o memorizarlos. José Martínez se mantenía a prudente distancia de tal devoción y, en razón de mi condición de universitario recién venido de España, se interesó por mi formación intelectual y por mis lecturas.</p>
<p>Desde mi instalación en París a fines de 1956, le vi tan sólo ocasionalmente. La librería de Soriano era entonces el punto de cita de la mayoría de los escritores exiliados y de algunos hispanistas franceses (Tuñón de Lara, Corrales Egea, Claude Couffon, Robert Marrast) con la hornada de los recién llegados de la península por vicisitudes políticas o personales (Vicente Girbau, Roberto Mesa, Francisco Fernández-Santos, Francisco Farreras, Ramón Chao&#8230;), y recibía asimismo la visita de figuras del mundo literario y artístico residentes en España (Alfonso Sastre, Ricardo Muñoz Suay, Juan Antonio Bardem&#8230;). Los intelectuales aglutinados en torno al 72 Rue de Seine eran en su mayoría miembros o simpatizantes del partido comunista y alejados por consiguiente de las ideas anarcosindicalistas de José Martínez.</p>
<p>La cuarentena impuesta a éste cesó en 1964, con motivo de la exclusión de Claudín y Semprún de la dirección del PCE, escisión en la que me vi envuelto a causa del artículo que publiqué en L&#8217;Express, acusado por Carrillo de exponer por pluma ajena las tesis &#8220;revisionistas&#8221; de mis amigos. Durante mi estancia en Saint Tropez, a raíz de la muerte de la madre de Monique Lange y de su dimisión de la plantilla de Gallimard, me enteré del proyecto innovador de José Martínez -elaborado por Semprún, Girbau, Francisco Farreras y Nicolás Sánchez Albornoz- a través de una carta de Tuñón de Lara en la que me prevenía contra él a causa de su &#8220;línea anticomunista&#8221;. No hice caso de su advertencia y, de vuelta a París a fines de 1966, visité a José Martínez en sus modestas oficinas del 5 Rue Aubriot, para expresarle mis deseos de colaborar en sus Cuadernos. Alejado como estaba de la lucha política tras la amarga experiencia de 1964, convinimos en que mi participación en la revista se limitaría al ámbito literario. Por dicha razón nunca formé parte del consejo editorial, pero disfruté de entera libertad en la elección de mis colaboradores.</p>
<p>Nadie puede ignorar hoy el papel desempeñado por la editorial y la revista de José Martínez en la creación de un espacio intelectual y político en el que convergieron los autores del exilio y los del interior. Tras la mudanza de la librería Ruedo Ibérico al 6 Rue de Latran, ésta acogió asimismo las obras vetadas por la censura impresas en México. Un repaso a la lista de publicaciones con su sello editorial muestra la amplitud de miras a la hora de crear un fondo imprescindible al conocimiento de la historia contemporánea de España: Brenan, Hugh Thomas, Herbert Southworth, Paul Preston, Stanley Payne y otros autores jóvenes que pronto serían conocidos en la península, como Jesús Ynfante. El diálogo de intelectuales de la solvencia de Semprún, Claudín y el propio José Martínez con voces tan diversas como las de Alfonso Comín, Aranguren, Tomás de Sala y Santos Juliá significó un primer paso en el camino que condujo a la prensa libre de la transición.</p>
<p>Dentro de mi ámbito literario, me esforcé en reunir a los mejores representantes de la generación que vivió la guerra (Max Aub, Bergamín, Vicente Llorens&#8230;) y algunas de las plumas más destacadas del campo poético y narrativo del periodo que se extiende de 1966 a la muerte del dictador: José Ángel Valente, Gil de Biedma, Tomás Segovia, Ángel González, José Miguel Ullán; Luis Goytisolo y Juan García Hortelano; Alfonso Sastre y Arrabal. En Cuadernos de Ruedo Ibérico publiqué mi prólogo a la Obra inglesa de Blanco White y un excelente homenaje a &#8220;Luis Martín Santos, el fundador&#8221;, escrito por el ensayista argentino Juan Carlos Curutchet. Las firmas de José María Castellet, Antonio Saura, Julio Rodríguez Puértolas o Castilla del Pino figuran asimismo en su catálogo.</p>
<p>La librería de Rue de Latran fue, como la de Antonio Soriano, la Meca de un número creciente de compatriotas que acudían a ella para saciar su curiosidad y respirar aire fresco. Allí les recibían Marianne Brüll, la compañera de José Martínez, y el joven Martín Arancibia, actualmente traductor en la Unesco. La atmósfera era siempre cálida y jovial. El atentado que sufrió por parte de un comando franquista no nos desanimó, sino todo lo contrario: reforzó nuestra solidaridad con José Martínez y el núcleo de sus amigos y colaboradores.</p>
<p>La libertad de expresión en España hirió paradójicamente a la editorial que por espacio de casi dos décadas enarboló la bandera de su defensa. La mayoría de sus autores, incluido yo mismo, fuimos absorbidos por los editores barceloneses y madrileños sometidos hasta 1976 al celo de las diferentes máscaras de &#8220;consulta&#8221;, &#8220;voluntaria&#8221; o previa, de la censura del Régimen. La inserción de Ruedo Ibérico en la península fue tardía y se asentó en unas bases económicamente frágiles, sacudidas por la presión de la gran industria del libro y su implacable competitividad. Como en el caso de otros políticos e intelectuales que pusieron sus vidas y haciendas al servicio de la democracia, ésta se mostró sumamente ingrata con él. José Martínez sufrió en silencio esta marginación, y su extraordinaria labor pedagógica cayó en el olvido por parte de quienes más se beneficiaron de ella en la época en que el debate de ideas era pura quimera.</p>
<p>En unos momentos en los que la Ley de la Memoria Histórica sobre lo acaecido durante la Guerra Civil y bajo la interminable dictadura del amo de El Pardo es objeto de una oposición sañuda por parte de los retrofranquistas del PP y de una jerarquía episcopal obsesivamente nostálgica de la vieja alianza entre el Trono y el Altar, resulta más necesario que nunca evocar la resistencia intelectual y literaria que, en México, Argentina y Francia, trató de tender un puente sobre la trágica discontinuidad cultural española denunciada en su día, con tanto acierto, por Vicente Llorens. Pues si hubo una transición política, plasmada en el consenso en torno a la Constitución de 1978, la transición cultural, transmutada en intransición en la época de Aznar, no se ha producido aún en el ámbito de la enseñanza ni en el de la Institución Literaria. En 1986, esto es, durante el periodo más innovador del Gobierno de Felipe González, un poeta mediocre, censor por más señas de la obra de Luis Cernuda en España -me refiero a José García Nieto- recibió el Premio Cervantes. El perpetrador de unas líneas repugnantes sobre el autor de La gallina ciega -&#8221;Max Aub era un señoruco que ni siquiera era español sino un viajante de comercio suizo&#8221;-, estoy hablando de Francisco Umbral, obtuvo años después la misma recompensa. A mayor abundamiento, mientras algunos editores próximos al franquismo ocupan hoy un puesto central en la industria española del libro, una labor generosa, sin ánimo de retribución alguna, como la de José Martínez es ignorada en un país cuyas cifras macroeconómicas van por fortuna a más, pero que del campo de la educación y del conocimiento, va desdichadamente a menos.</p>
<p>En <em>El País</em>, 06/11/2007</p>
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		<title>Entrevista a Marianne Brull en La Voz de Cádiz</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Jul 2009 20:11:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos sobre Ruedo]]></category>
		<category><![CDATA[Ruedo ibérico]]></category>

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		<description><![CDATA[Muchos de los grandes nombres de la cultura española actual,‭ ‬unos entonces muy jóvenes,‭ ‬otros ya clásicos,‭ ‬se movieron en torno a la editorial,‭ ‬soñaron un país mejor y trabajaron por devolverle a la democracia.‭ ‬Queda mucho por estudiar,‭ ‬conocer y reconocer de esta etapa de la cultura y de la historia de España,‭ ‬de esta resistencia intelectual,‭ ‬literaria y política en el sentido más puro de la palabra,‭ ‬que Ruedo Ibérico cohesionó,‭ ‬dentro del respeto a las diversas tendencias del exilio.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Marianne Brull,‭ ‬colaboradora de Ruedo ibérico</p>
<p><strong>‎«¡‏Y tanto que Ruedo Ibérico mereció la pena‭!»</strong></p>
<p>Compañera de José Martínez,‭ ‬fundador y director,‭ ‬es ahora la cabeza visible de Ruedo Ibérico,‭ ‬la mítica editorial fundada en París en‭ ‬1961‭ ‬y dedicada a publicar libros que contrarrestaran la propaganda del franquismo.‭ ‬Suiza de nacimiento,‭ ‬ha vivido en primera fila la historia del exilio y del retorno,‭ ‬la élite de la cultura europea y española,‭ ‬y también sus miserias y desencantos.</p>
<p><strong>Lalia González Santiago</strong></p>
<p><span id="more-240"></span></p>
<div id="attachment_242" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><img class="size-full wp-image-242" title="Marianne Brull estuvo en Cádiz para participar en el congreso «Nuestro Patrimonio Común». / ANTONIO VÁZQUEZ" src="http://www.ruedoiberico.org/blog/wp-content/uploads/2009/06/marianne-voz-de-cadiz.jpg" alt="Marianne Brull" width="300" height="163" /><p class="wp-caption-text">Marianne Brull estuvo en Cádiz para participar en el congreso «Nuestro Patrimonio Común». / ANTONIO VÁZQUEZ</p></div>
<p>-Cuéntenos qué fue Ruedo Ibérico.‎ ‏Supongo que la mayoría de los lectores,‭ ‬sobre todo los más jóvenes,‭ ‬no lo saben.</p>
<p>-Ese es mi propósito,‎ ‏que lo sepan los jóvenes,‭ ‬los viejos ya lo conocen,‭ ‬si no lo han olvidado,‭ ‬pero los jóvenes preguntan y quieren saber.‭ ‬Ruedo fue la aventura,‭ ‬o mejor dicho,‭ ‬la decisión que toman cinco refugiados al constatar que la acción directa a principios de los‭ ‬60‭ ‬ya no servía para nada,‭ ‬y que el franquismo tenía tiempo por delante,‭ ‬por lo que acuerdan intervenir en el campo ideológico.‭ ‬Fundan una editorial donde publicar libros que no pueden salir en España,‭ ‬y con ellos contradecir las tesis oficiales del régimen.</p>
<p>-‎¿‏Encuentra,‭ ‬entonces,‭ ‬que la historia de Ruedo Ibérico tiene público entre los jóvenes‭?</p>
<p>-Mucho,‎ ‏están muy interesados,‭ ‬los jóvenes no son unos gamberros,‭ ‬quieren saber y hay que contárselo con claridad,‭ ‬sin batallitas.‭ ‬Yo trabajo para ellos,‭ ‬no para los viejos,‭ ‬y para ellos hemos creado una web,‭ ‬ruedoiberico.org.</p>
<p>-‎¿‏Fue Ruedo Ibérico,‭ ‬sobre todo,‭ ‬un movimiento cultural‭?</p>
<p>-Me niego a que se arrincone a Ruedo Ibérico bajo la etiqueta de‎ «‏movimiento cultural‭»‬,‭ ‬porque fue dirigido contra el régimen de Franco.‭ ‬Me importa mucho que quede esto claro.‭ «‬Movimiento cultural‭» ‬quiere decir todo y nada y Ruedo Ibérico fue más,‭ ‬fue un arma contra el franquismo.</p>
<p>-‎¿‏Quiénes estaban en Ruedo Ibérico‭? ¿‬Hasta qué punto llegó a nuclear la España del exilio,‭ ‬la resistencia en el interior,‭ ‬la clandestinidad‭?</p>
<p>-La clandestinidad no,‎ ‏no vayamos tan lejos,‭ ‬pero digamos que sí,‭ ‬la intelectualidad,‭ ‬los estudiantes que vienen a París con becas se aglutinan muy rápidamente alrededor de Ruedo para ver qué pueden hacer.‭ ‬Están Manuel Castells,‭ ‬Joaquín Leguina,‭ ‬Pascual Maragall,‭ ‬colaboran más o menos y permiten que Ruedo sea lo que se había propuesto,‭ ‬no ser una editorial desde y para el exilio,‭ ‬sino para el interior,‭ ‬el cual necesitaba información.‭ ‬Entonces con lo que traían estos jóvenes de dentro de España,‭ ‬información económica,‭ ‬política,‭ ‬artística,‭ ‬se hicieron los libros importantes,‭ ‬como Horizonte Español de‭ ‬1966‭ ‬y‭ ‬1972‭ ‬y España hoy,‭ ‬que son compendios sobre la situación del país entonces.</p>
<p>-‎¿‏Quién fue José Martínez,‭ ‬su fundador y director‭?</p>
<p>-El otro día me preguntaron‎ ¿‏por qué no se ha seguido Ruedo con otra gente‭? ‬Porque no había José Martínez.‭ ‬Era el impulsor,‭ ‬el alma,‭ ‬el voluntarista a tope,‭ ‬que no le importaba el dinero,‭ ‬ni el puesto,‭ ‬sino la acción política a través de la editorial.‭ ¿‬Quién hace esto hoy‭? ‬Dinero nunca hubo.‭ ‬Comíamos de lo que había.‭ ‬Hubo un coche,‭ ‬para llevar los paquetes.‭ ‬No era una vida de pobreza,‭ ‬pero de estrecheces sí,‭ ‬aunque con este proyecto en manos no importaba.</p>
<p>-‎¿‏Cómo se vivieron desde Ruedo las sucesivas crisis del comunismo,‭ ‬Claudín,‭ ‬Semprún,‭ ‬Carrillo‭ ?</p>
<p>-Los disidentes que fueron expulsados,‎ ‏Claudín,‭ ‬Semprún,‭ ‬Francesc Vicens,‭ ‬vinieron a Ruedo y querían aprovechar su plataforma para expresarse.‭ ‬Es cuando se edita la revista Cuadernos de Ruedo Ibérico.‭ ‬Al principio fue bien,‭ ‬pero muy rápidamente ellos iban por su camino y Pepe por otro.‭ ‬No queríamos que Ruedo fuera la expresión política de una tendencia dentro de muchas tendencias.‭ ‬Se nos reprochó siempre que no teníamos línea política.‭ ‬No pertenecíamos a ningún partido ni grupo de presión ni nada.‭ ‬Eso nos daba la libertad de hacer lo que queríamos.‭ ‬Someternos a un grupo quizá nos hubiera dado un poco de dinero,‭ ‬pero nos habría quitado la libertad.‭ ¿‬Cómo vas a publicar Trotski si estás con los comunistas‭? ‬Y esa libertad costó mucho,‭ ‬pero se mantuvo y permitió hacer lo que hicimos.</p>
<p>-El mundo del exilio debía ser muy complejo</p>
<p>-Sí,‎ ‏pero nos atañía poco,‭ ‬porque los exilados no eran nuestra clientela,‭ ‬apenas compraban libros,‭ ‬sino los españoles del interior,‭ ‬con lo cual las peleas entre exilados apenas influían en nuestra actividad.‭ ‬Y Pepe se había aislado bastante de eso,‭ ‬tenía mucho que hacer con la editorial.‭ ‬Trabajaba como un loco.</p>
<p>-La gran aventura era meter los libros en España‎ ¿‏no‭?</p>
<p>-Hacerlos,‎ ‏primero y luego venderlos y meterlos,‭ ‬sí.</p>
<p>-‎¿‏Cómo hacían‭? ‬aparte de quien iba a París y los traía en la maleta.</p>
<p>-A París y toda la costa vascofrancesa,‎ ‏a Perpiñán,‭ ‬Londres,‭ ‬Ginebra,‭ ‬Bruselas,‭ ‬Zurich,‭ ‬Francfort,‭ ‬cuando los libreros y los turistas y la gente de allí empezó a pedir libros los libreros no son tontos.‭ ‬Había una librería del Vaticano,‭ ‬en Roma,‭ ‬que compraba cada libro que editábamos.</p>
<p>-Había negocio,‎ ‏entonces</p>
<p>-Se vendían,‎ ‏sí,‭ ‬pero dentro de lo que es el negocio editorial y con las dificultades que suponía llegar a nuestro mercado natural.</p>
<p>-‎¿‏Y al interior de España,‭ ‬cómo llegaban los libros‭?</p>
<p>-No nos valía hacerlo por paquetitos,‎ ‏que no significaba nada,‭ ‬sino que había que llegar un poco masivamente,‭ ‬y ya por el‭ ‬65-66‭ ‬estuvimos en contacto con un antiguo‭ &#8216;‬gris‭&#8217;‬,‭ ‬un policía,‭ ‬retirado,‭ ‬que tenía sus tinglados e importaba libros prohibidos de todos lados.</p>
<p>-‎¿‏Un policía‭?</p>
<p>-El iba al negocio,‎ ‏no lo hacía por política ni por nada,‭ ‬era un contrabandista,‭ ‬claramente,‭ ‬y sacaba su negocio de ahí.‭ ‬Se retiró y se buscó la vida,‭ ‬pero como tenía sus redes..‭ ‬Si quieres introducir en una cierta cantidad tienes que tener tus puntos,‭ ‬porque cuando llega a la aduana qué,‭ ‬tienes que saber a quién untar</p>
<p>-‎¿‏Siguieron entrando por esa vía hasta la muerte de Franco‭?</p>
<p>-Sí,‎ ‏aunque hubo sus más y sus menos,‭ ‬porque cuando publicamos el libro de Ynfante sobre el Opus Dei,‭ ‬que tuvo un éxito enorme en España,‭ ‬-recuerdo una viñeta en uno de los periódicos nacionales,‭ ‬que decía‭ «¿‬has leído el libro‭?» ‬y todo el mundo sabía de qué iba-‭ ‬se dieron cuenta y cerraron el grifo.‭ ‬Había que ir con cuidado.‭ ‬Siempre buscaban saber quién los introducía y en las librerías había que ser cautos.</p>
<p>-‎¿‏Cómo vivieron la muerte de Franco‭?</p>
<p>-‎¿‏Figúrate‭! ‬Pero pensamos‭ ¿‬ahora qué hacemos‭? ‬Tardaron hasta el‭ ‬77‭ ‬en darle el pasaporte a Martínez.‭ ‬Luego había dos tendencias,‭ ‬una que decía hay que ir por la puerta pequeña,‭ ‬discretamente,‭ ‬sin levantar polvo,‭ ‬porque la situación no estaba clara,‭ ‬y los editores,‭ ‬Carlos Barral,‭ ‬Pedro Altares,‭ ‬esta gente,‭ ‬decían‭ «‬tú ven y te ayudamos‭»‬.‭ ‬Entramos por la puerta pequeña.</p>
<p>-‎¿‏Cómo fue la vuelta‭?</p>
<p>-Tristísima.‎ ‏De repente nuestro mercado natural nos estaba abierto,‭ ‬pero ese mercado ya no existía.‭ ‬No había lectores ya.‭ ‬El barullo que metieron las grandes editoriales,‭ ‬tanta gente que publicaba a Lenin,‭ ‬Marx,‭ ‬yo qué se,‭ ‬crearon tanta confusión en el mercado que la gente desistió directamente de comprar libros.‭ ‬Entonces además se leía poco.‭ ‬Para nosotros fue un desastre.‭ ‬Nuestros lectores,‭ ‬amigos,‭ ‬pensaban ya habéis hecho lo que tuvísteis que hacer,‭ ‬ya no hay Franco.‭ ‬No se les ocurría que quedaba mucho por hacer,‭ ‬porque la censura persistía,‭ ‬quizá no oficial,‭ ‬pero sí autocensura,‭ ‬censura económica,‭ ‬política,‭ ‬aunque no tuviéramos que ir al ministerio.‭ ‬Había una gran lucha que continuar.‭ ‬De hecho publicamos más de‭ ‬20‭ ‬libros en España entre el‭ ‬78‭ ‬y el‭ ‬80,‭ ‬cosa que no recuerda nadie.‭ ‬Son muchos libros,‭ ‬lo que pasa es que eran temas que no interesaban,‭ ‬ecología,‭ ‬economía política diferente,‭ ‬feminismo al revés‭</p>
<p>-‎¿‏Influyó la situación de concentración editorial en grandes grupos‭?</p>
<p>-Contra eso íbamos,‎ ‏queríamos ocupar un espacio,‭ ‬que existía,‭ ‬para publicar libros que no se editaban por esas razones.‭ ‬Logramos un eco,‭ ‬pero también el problema era que la gente que nos había rodeado en tiempos se había integrado,‭ ‬en política,‭ ‬en la universidad,‭ ‬iban a lo suyo,‭ ‬y continuar haciendo Ruedo sin un grupo detrás que apoyara no tenía sentido.‭</p>
<p>-Detrás,‎ ‏supongo,‭ ‬también hay traiciones,‭ ‬abandonos‭</p>
<p>-Grijalbo nos tenía echado el ojo desde hacía años.‎ ‏El Thomas lo quería publicar él‭ (‬la Historia de la Guerra Civil,‭ ‬de Hugh Thomas,‭ ‬que publicamos en el‭ ‬62‭) ‬pero no podía,‭ ‬y siempre detrás.‭ ‬Otros se fueron por razones económicas.‭ ‬Nosotros nos habíamos escornado en publicar y arriesgarnos,‭ ‬abrir camino,‭ ‬y ellos recolectaban los frutos.‭ ‬Y los autores tampoco le puedes reprochar,‭ ‬necesitan dinero,‭ ‬como todo el mundo.‭</p>
<p>-Habrá gente de entonces que tema verla,‎ ‏o le rehúya</p>
<p>-Sí,‎ ‏porque yo soy para ellos un espejo.</p>
<p>-‎¿‏Y ahora que empiezan a tener éxito los pequeños sellos editoriales,‭ ‬no sería un buen momento‭?</p>
<p>-Sí,‎ ‏pero han pasado‭ ‬25‭ ‬años‭ ¿‬y cómo aguantas‭? ‬En aquel entonces era imposible.</p>
<p>-‎¿‏Cómo fue el final‭?</p>
<p>-Fue que había que liquidar todo.‎ ‏Lo hice en el‭ ‬81-82.‭ ‬Tiré treinta toneladas de libros a papel viejo.‭ ‬No había ni con qué pagar el alquiler del almacén.‭ ‬Esos libros hoy la gente los busca y se venderían muy bien.‭ ‬Pero aguantar no había ni con qué comer.</p>
<p>-Sin embargo,‎ ‏se sigue hablando de Ruedo‭</p>
<p>-La Residencia de Estudiantes hizo una muy buena exposición en el‎ ‏2004‎ ‏que está itinerando.‭ ‬¡Está ahora en Valladolid,‭ ‬agárrate‭!‬.‭ ‬Estuvo en Valencia,‭ ‬en La Coruña,‭ ‬lo intentaron en Sevilla pero no cuajó,‭ ‬estuvo en Amsterdam,‭ ‬en Milán,‭ ‬va a ir a París‭</p>
<p>-‎¿‏Cómo ha visto la evolución de España en esos años‭?</p>
<p>-Yo soy suiza de origen,‎ ‏que es uno de los países más democráticos que hay oficialmente.‭¿‬Qué quieres que te diga‭? ‬Democracia es otra cosa.‭ ‬Aquí se habla de un concepto que se ignora todavía.‭ ‬Es normal.‭ ‬Treinta años no bastan para crear algo que nunca existió,‭ ‬hay que ir paulatinamente formando gente,‭ ‬desapareciendo los viejos,‭ ‬dejando paso a los jóvenes y no confundir democracia con que esté todo permitido,‭ ‬que cada uno vaya a lo suyo.‭ ‬Pepe dijo un día una cosa que es sangrante:‭ ‬España pasó directamente de la barbarie a la decadencia sin pasar por la civilización.‭ ‬Es un poco esto por desgracia.‭ ¿‬dónde está la cultura‭? ‬Nada preparó a los españoles para la libertad,‭ ‬le vino de repente.</p>
<p>-‎¿‏Cultura en qué sentido‭?</p>
<p>-En el de culturización general,‎ ‏no sólo leer un libro o ir a la ópera.‭ ‬Eso es una parte.‭ ‬La evolución que sería propia del hombre,‭ ‬ir hacia otros conocimientos integrando lo que hay.‭ ‬Y eso es muy lento.‭ ‬Pasar del franquismo puro y duro a saber lo que significa la libertad,‭ ‬que es muy dura,‭ ‬no es poder insultar a quien se quiera.‭ ‬La libertad es difícil de adquirir,‭ ‬hay que trabajar para ella.</p>
<p>-Ahora se está produciendo en España una revisión del franquismo muy sui generis‎ ¿‏qué le parece‭?</p>
<p>-Es terrible.‎ ‏¡Las cosas que se ven en las librerías,‎ ‏a primera vista,‭ ‬las que dice la radio esa,‭ ‬como se llame‭! ‬La gente aquí aún no conoce su historia y se traga cualquier cosa.‭ ‬Ellos aprovechan que aún falta información para poder contrastar.‭ ‬Es terrible.‭ ‬Deberán pasar varias generaciones aún.‭ ‬Es un pasado duro de absorber.‭ ‬Y no se ha hecho nada hasta ahora para terminar con este pasado pero digiriéndolo,‭ ‬no tapándolo.</p>
<p>-La ley de memoria histórica‎ ¿‏está haciendo de la historia un asunto político‭?</p>
<p>-Cuando hicimos la exposición sobre Ruedo,‎ ‏una estudiante me preguntó mi opinión.‭</p>
<p>¡Qué le voy a decir‎! ‏Abrir tantas fosas comunes sin saber quién hay allí ni por qué,‭ ‬no aporta nada.‭ ‬Que sean diez mil,‭ ‬veinte mil,‭ ‬si estaban todos mezclados,‭ ‬no importa,‭ ‬estamos en lo mismo.‭ ‬Es tapar una vez más.‭ ¿‬Cuándo se juzgará al franquismo de verdad,‭ ‬cuándo se terminará con este pasado digiriéndolo para poder ir más allá‭? ‬Esta ley no lo va a hacer.‭</p>
<p>-En resumen.‎ ‏Cuando mira hacia atrás‭ ¿‬qué balance hace‭? ¿‬mereció la pena‭? ¿‬en qué sentido‭?</p>
<p>-‎¿‏Que si mereció la pena‭? ‬¡Y tanto‭! ‬Ruedo Ibérico ha publicado todo un abanico de libros,‭ ‬y sobre todo Cuadernos de Ruedo Ibérico,‭ ‬que siguen siendo esenciales para estudiar el periodo franquista.‭ ‬Prueba de ello es que desde hace ya unos cuantos años se organizan mesas redondas,‭ ‬conferencias,‭ ‬exposiciones sobre esta historia,‭ ‬y la web está siendo consultada cada vez más en el mundo entero,‭ ‬supongo que sobre todo por hispanistas,‭ ‬pero también en España por curiosos.</p>
<p>CUADERNO DE NOTAS . Lalia González-Santiago</p>
<p><strong>Libros como armas</strong><br />
Un grupo de españoles exiliados en París,‭ ‬encabezados por José Martínez e integrado por Nicolás Sánchez-Albornoz,‭ ‬Ramón Viladás,‭ ‬Vicente Girbau y Elena Romo,‭ ‬fundaron Éditions Ruedo Ibérico en‭ ‬1961,‭ ‬para dar a conocer a los españoles‭ &#8220;‬del interior‭&#8221; ‬libros,‭ ‬análisis,‭ ‬ensayos que no podían publicarse aquí y que contradijeran la doctrina oficial del franquismo.‭ ‬Así,‭ ‬Ruedo Ibérico editó títulos que son hoy clásicos pero en su momento resultaron tan perseguidos como impactantes,‭ ‬entre ellos‭ &#8216;‬La guerra civil española‭&#8217; ‬de Hugh Thomas o‭ &#8220;‬El laberinto español‭&#8221; ‬de Gerald Brenan,‭ ‬y otros best-sellers de la clandestinidad como‭ &#8220;‬La prodigiosa aventura del Opus Dei‭&#8221;‬,‭ ‬de Jesús Ynfante.‭ ‬La trascendencia que llegó a tener,‭ ‬su avatar a través de la historia reciente vuelve a ser objeto de interés y estudio por las nuevas generaciones,‭ ‬para estímulo y sorpresa de esta mujer,‭ ‬Marianne Brull,‭ ‬que mantiene viva la llama que alumbró Ruedo y se resiste a dejarla en el capítulo‭ &#8220;‬batallitas de abuelete‭&#8221;‬.‭</p>
<p>Muchos de los grandes nombres de la cultura española actual,‭ ‬unos entonces muy jóvenes,‭ ‬otros ya clásicos,‭ ‬se movieron en torno a la editorial,‭ ‬soñaron un país mejor y trabajaron por devolverle a la democracia.‭ ‬Queda mucho por estudiar,‭ ‬conocer y reconocer de esta etapa de la cultura y de la historia de España,‭ ‬de esta resistencia intelectual,‭ ‬literaria y política en el sentido más puro de la palabra,‭ ‬que Ruedo Ibérico cohesionó,‭ ‬dentro del respeto a las diversas tendencias del exilio.</p>
<p>En <em>La Voz de Cádiz</em>, 25/11/2007</p>
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