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	<title>Éditions Ruedo ibérico &#187; Ruedo ibérico</title>
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		<title>El presidente Montilla y el Gobierno catalán llevan razón</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Jul 2010 17:16:22 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Ruedo ibérico]]></category>
		<category><![CDATA[Actualidad política]]></category>
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		<description><![CDATA[Vicenç Navarro, Elplural.com, 8.7.2010
Me apena pero no me sorprende que la llamada del Presidente Montilla y del gobierno de la Generalitat de Catalunya, a la movilización popular en Cataluña, en protesta por el dictamen del Tribunal Constitucional (TC), haya creado una respuesta de gran animosidad en sectores intelectuales basados en Madrid, no sólo entre las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Vicenç Navarro</strong>, <em>Elplural.com</em>, 8.7.2010</p>
<p>Me apena pero no me sorprende que la llamada del Presidente Montilla y del gobierno de la Generalitat de Catalunya, a la movilización popular en Cataluña, en protesta por el dictamen del Tribunal Constitucional (TC), haya creado una respuesta de gran animosidad en sectores intelectuales basados en Madrid,<span id="more-909"></span> no sólo entre las derechas, sino también en sectores del socialismo madrileño, que han definido tal llamada a la movilización popular como “desaforada”, “insensata” e “histriónica” (entre otros adjetivos) frente a una sentencia del TC que consideran “madura”, “equilibrada”, “sensata” y “ejemplar”, considerando a tal TC como un tribunal motivado única y exclusivamente por criterios jurídicos, deseosos de que cualquier ley en España encaje con la Carta Magna que “los españoles nos dimos en el año 1978”. Se juzga como desproporcionada tal respuesta, pues se asume que la sentencia del TC avala nada menos que el 90% del Estatuto de Cataluña, aprobado por el Parlamento catalán y por las Cortes españolas, y refrendado por el pueblo catalán. Y para añadir más fuego, se acusa al Presidente Montilla de tener una actitud “impropia” de un Estado de Derecho, pues lo que le toca hacer es acatar la sentencia y dejar de movilizar protestas contra el TC. Es más, tales voces insinúan que el Presidente Montilla tiene unas prioridades en su gobierno equivocadas, abandonando los problemas reales de la población en Cataluña entre los cuales el debate del Estatuto palidece en importancia frente a otras áreas algo descuidadas por su Gobierno.</p>
<p>Ante tantas críticas y observaciones insultantes, cabe preguntarse “¿de dónde viene tanto adjetivo descalificador?”. Y la respuesta es que viene de dos visiones muy distintas, no sólo de lo que es España, sino de cómo hemos llegado hasta aquí. No coincido con la idealización de la Transición que supone la frase “de que los españoles nos dimos la Constitución (como un regalo, por lo visto) en 1978”. La Constitución, como la Transición que la produjo, fue inmodélica, resultado de un proceso muy desigual en el que las fuerzas conservadoras controlaban el aparato del Estado y dominaban el proceso de la Transición. Las izquierdas salían de la clandestinidad y no eran pares en aquel proceso.   Ni que decir tiene que la gran conquista de las izquierdas (y muy en particular, de las movilizaciones obreras) fue que se aceptara en la Constitución que la soberanía viniera del pueblo. Pero, los elementos claves de como esta soberanía se refleja a través de los organismos del Estado, fue dictado por las derechas, bajo la supervisión del Ejército franquista, dificultando enormemente la expresión del poder popular. </p>
<p>Desde la Ley Electoral hasta el establecimiento de la Audiencia Nacional, el Tribunal Supremo, y el establecimiento del Tribunal Constitucional (así como su composición) fueron resultado de aquellas influencias, siendo estas instituciones gestionadas por un cuerpo judicial enormemente conservador. Como consecuencia de ello, tales organismos están profundamente politizados, siendo utilizados por las derechas para parar las leyes resultado de la soberanía popular. Una ley, aprobada por los dos parlamentos, el catalán y el español, y refrendada por el pueblo catalán está ahora siendo recortada sustancialmente por un tribunal claramente politizado, además de desacreditado.   El PP está utilizando tal tribunal para conseguir lo que no ha conseguido a través de los parlamentos catalán y español, y está enojado además por el resultado del referéndum en Cataluña, que no deseaba. Leo hoy, por cierto, que está llevando al TC la ley del aborto y así un largo etcétera. No es la función de un Tribunal Constitucional hacer de tapón de la voluntad popular. Basado en esta experiencia, me parece una idealización de tal Tribunal definirlo como un organismo neutro y técnico. No lo es y ahí está parte del desacuerdo. Lo que el TC decide depende de la sensibilidad política de sus jueces, convirtiéndose así en una minicámara legislativa politizada. El sistema de selección de sus miembros es único y no se reproduce en otros tribunales de semejante responsabilidad en otros países. De ahí que tal tribunal ha sido utilizado predominantemente por el PP, el cual ha estado dividiendo a los españoles como parte de su estrategia política. </p>
<p>Partido enraizado en una dictadura, que justificó su existencia “apelando a la defensa de la unidad de España” frente a lo que llamaba comunistas y separatistas, el PP ha utilizado el TC para parar el Estatuto de Cataluña. La mejor prueba de ello es que llevó al Tribunal Constitucional, muchos elementos que han sido aprobados en otros estatutos (como el andaluz y el valenciano) sin que lo recurrieran.   La movilización del 10 de julio no es contra España, y el Presidente Montilla ha clarificado este punto en su llamada. Dejó muy claro que la protesta no es contra España (de la cual Cataluña es parte), sino en contra del dictamen del TC. Y por razones, además, que exigen una protesta. Fuera de Cataluña, País Vasco y Galicia no se entiende el genocidio cultural que la dictadura intentó hacer sobre las culturas y lenguas catalanas, vascas y gallegas. La primera vez que tuve problemas con la policía nacional fue a la temprana edad de siete años cuando uno de ellos me abofeteó por hablar en catalán (mi lengua materna) insultándome y gritándome que no “hablara como un perro sino como un cristiano”. Le escupí en la cara, por lo que me detuvieron y me llevaron al cuartelillo, llamando a mis padres. Mi padre, que luchó en varios frentes defendiendo a la República española y a la Generalitat de Catalunya, me acarició en la cara y le oí susurrar “tan joven ya”. Y mi madre me dio el beso más grande que me dio en su vida. Los dos fueron antifascistas hasta el último día de su vida, y amaban profundamente a Cataluña y a España, por lo cual fueron brutalmente represaliados. Y parte de la humillación que sufrieron fue por su defensa de la identidad catalana. Sólo aquellos que sufrimos estas humillaciones pueden entender la intensidad de nuestro interés en defender nuestro idioma y nuestra cultura. Cataluña es además un país pequeño que puede fácilmente quedar absorbido y perder su cultura y su lengua, tal como ha ocurrido en la Cataluña francesa, donde se ha dejado de hablar catalán y las nuevas generaciones ni siquiera lo reconocen. Muchos jacobinos en España desearían que esto ocurriera también en Cataluña. Pero una persona de izquierdas no puede aceptar esto. De ahí la importancia de que sea una lengua preferente y no sólo igualitaria, pues hoy, por mucho que sorprenda, el catalán es todavía el idioma minoritario en los medios en Cataluña. Para que haya dos idiomas en iguales condiciones se requiere, paradójicamente, que, entre iguales, el catalán sea el preferente, es decir, el primero. Ello no implica una discriminación en contra del castellano, sino la necesidad de potenciar el catalán.   Entiendo que se pueda estar en desacuerdo con esta postura que sostengo, pero tal desacuerdo no puede basarse en una situación de imposición y fuerza. El castellano se impuso en Cataluña (y el bofetón del policía es un ejemplo entre miles). De ahí que mis amigos castellanos y del centro de España tienen que ir con pies de plomo y ser súper cautos en sus comentarios, pues son vulnerables de ser acusados de defender intereses que se impusieron por la fuerza en su día en Cataluña. </p>
<p>Esta es una realidad, que fue habitualmente utilizada por la derecha nacionalista catalana por causas electorales. Pero el éxito de sus campañas se debía a que había una base real sobre la que se edificaba la protesta. Referirse a esto como meramente victimismo es semejante a desmerecer la causa sindical por querer corregir injusticias laborales. En España, la dictadura se basó en una imposición de clase y de nación. Esto está ampliamente concienciado en las izquierdas catalanas, cuya proclama en la lucha antifascista durante la clandestinidad era “llibertat, amnistia i estatut d’autonomia”.  La gran sorpresa del socialismo centrado en Madrid fue que cuando ganaron las izquierdas, éstas fueron incluso más exigentes en su demanda de autogobierno y reconocimiento identitario, olvidando que fueron las izquierdas (y no las derechas nacionalistas, con notables excepciones) las que, durante la dictadura, defendieron la identidad catalana. Para colmo, hoy tal demanda la lidera un catalán nacido en Andalucía, un “charnego” como decían las derechas catalanas. De ahí el odio que recibe dentro y fuera de Cataluña. Unos lo consideran un impostor, otros un traidor (o, como dijo un socialista establecido durante treinta años en Madrid, un socialista contaminado de nacionalismo). Montilla es, como millones de catalanes, un catalán que se siente español, pero que se indigna por la falta de sensibilidad que se tiene en Madrid hacia la redefinición de lo que es España.   Durante cuatro años se ha ido desarrollando el estatuto sin que España se rompiera. Pero las derechas y algunas izquierdas no quieren que se redefina esta España. Y el TC es uno de ellos. </p>
<p>Esta redefinición incluye la sustitución de una España radial centrada en Madrid por una España plurinacional en que, como en EEUU, algunos órganos del Estado central están ubicados en Madrid y otros en Barcelona, Bilbao, Valencia, Sevilla, Badajoz, y otras capitales de España, con pérdida del excesivo protagonismo que tiene Madrid y que es lo que explica, en gran parte, la resistencia del establishment político y mediático madrileño a esta redefinición, sea del color que sea. Y esta plurinacionalidad tiene que respetar las especificidades de cada componente, y no tratar de frenar o inhibir la diversidad que enriquece España.   Ni que decir tiene que estas resistencias a redefinir España están azuzando el independentismo, que ha crecido enormemente. El 25% de la población catalana se muestra favorable a la independencia. Esta lucha ideológica la tenemos que llevar a cabo en Cataluña y se vencerá o perderá en Cataluña. Pero pediríamos a nuestros amigos del resto de España que ayudarían en lugar de animar al independentismo que es lo que hacen cuando insultan y muestran su enorme incomprensión.  </p>
<p>Una última observación referente a la supuesta falta de atención del gobierno de izquierdas a los problemas de cotidianeidad del pueblo catalán. El gobierno catalán ha sido uno de los gobiernos en las CCAA que ha mostrado mayor compromiso social (disminuyendo considerablemente el déficit de gasto publico social en Cataluña con el promedio de la UE-15), habiendo sido el primero en aumentar los impuestos de las rentas superiores, algo que no ha hecho el gobierno español socialista, y sobre el cual, las izquierdas socialistas madrileñas han guardado un silencio ensordecedor. Ganarían credibilidad en sus críticas si mostraran mayor protagonismo en la defensa de las clases populares de las distintas naciones y regiones de España, y menos en su defensa del TC.   </p>
<p><strong>Vicenç Navarro</strong> es Catedrático de Políticas Públicas. Universitat Pompeu Fabra</p>
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		<title>14 de abril con Garzón en el banquillo</title>
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		<pubDate>Wed, 05 May 2010 11:27:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coordinadora</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Ley de Amnistía]]></category>
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		<description><![CDATA[Juan José Téllez, Nuevatribuna.es, 11.4.2010
Las banderas republicanas tremolan en estos días al vaivén de las últimas encuestas del CIS, que no dejan bien parada a la monarquía. Una constante entre los jóvenes durante esta década, en el que la institución que asume la jefatura del Estado apenas roza el aprobado. Por no hablar en concreto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Juan José Téllez</strong>, <em>Nuevatribuna.es</em>, 11.4.2010</p>
<p>Las banderas republicanas tremolan en estos días al vaivén de las últimas encuestas del CIS, que no dejan bien parada a la monarquía. Una constante entre los jóvenes durante esta década, en el que la institución que asume la jefatura del Estado apenas roza el aprobado. Por no hablar en concreto de los herederos al trono: el diario <em>Público</em> se hizo eco recientemente de que el CIS no pregunta por el Príncipe de Asturias desde 1998, cuando lo apoyaba el 80% de la población. Sería interesante una comparativa.<span id="more-840"></span></p>
<p>Pero mientras la España tricolor no sólo apuesta, aún tímidamente por la tercera república, también suele ser estos días una ocasión perfecta para rememorar la segunda que, bajo sus luces y sus sombras, sigue constituyendo el núcleo duro de nuestra memoria democrática, anterior a la Constitución de 1978.</p>
<p>De ahí que resulte tan paradójico que en un estado de derecho como el nuestro, que se enorgullece legítimamente de sus avances en materia de libertades, sea incapaz de reivindicar con plena justicia a los abuelos y bisabuelos que lucharon por la legalidad a partir del golpe de estado fascista de 1936, o de la terrible represión que sobrevino luego cuando, a decir de Pedro Guerra, los vencedores vencieron a los vencidos. La Ley de Memoria Histórica nació chata y todavía tenemos que ir pidiendo de puerta en puerta, por ejemplo, que se absuelva de sus supuestos delitos a título póstumo al poeta Miguel Hernández, cuyo centenario se conmemora este año.</p>
<p>Para colmo, no sólo resulta imposible someter a juicio algunos de los crímenes cometidos por la dictadura europea que más se prolongó en el tiempo a este lado del telón de acero, sino que en el colmo de los despropósitos el sistema permite sentar en el banquillo al juez Baltasar Garzón, el magistrado que se atrevió a intentarlo.</p>
<p>Cecilio Gordillo, uno de los referentes españoles de la CGT y coordinador de su red de memoria histórica anda difundiendo un artículo de Juan Martínez Alier, aparecido en 1975 en <em>Cuadernos de Ruedo Ibérico</em>, cuando aún todavía no se había promulgado la Ley de Amnistía de 1977 cuya derogación parcial o modificación sería interesante para que no quepa la posibilidad de que otros usías corran la misma pésima suerte que Garzón, aquel héroe al que todos aplaudimos cuando fue capaz de detener a Augusto Pinochet en Londres. ¿Por qué a Pinochet si, y a Franco y sus supervivientes ideológicos no? Eso es lo que se pregunta medio mundo, que no pone en entredicho al juez sino a aquellos que ahora van a juzgarle.</p>
<p>El artículo de Martínez Alier, aparecido en <em>Cuadernos de Ruedo Ibérico</em>, naturalmente en París, en el número 46/48 (1), correspondiente al segundo semestre de 1975 cuando iba a morir precisamente el autoproclamado Caudillo, se titulaba “¿Quién amnistiará al amnistiador?”. Y, en su contenido, se hacía eco de unas declaraciones de Eduardo Tarragona, procurador en las Cortes franquistas, concedidas al <em>Diario de Barcelona</em> a 21 de abril de aquel año: “Uno de los defectos de los españoles es hablar de la historia. No se debe hablar de la historia. Considero que es una equivocación de la humanidad. Ahora que se está tratando de la Reconciliación Nacional no es conveniente hablar de cosas que puedan dividir”.<br />
 <br />
“Se habla todo el tiempo de reconciliación y se pide una amnistía. Se discute la diferencia entre indulto (que supone el perdón de quien delinquió) y la amnistía (que implica reconocer que no se delinquió). Tal vez habría que dar una amnistía o indulto a personas como Fraga (ministro del gobierno que asesinó a Grimau y a otros), o a Pío Cabanillas (ministro del gobierno que asesinó a Puig Antich), o a Areilza, alcalde de Bilbao al ser conquistado por las tropas franquistas: todos ellos, y muchos otros, parece que están dispuestos a reconocer sus errores pasados y lo estarán cada vez más. Pero hay mucha distancia entre amnistiar a unos cuantos arrepentidos y dar una amnistía general a todos los que han llevado a cabo la represión franquista: hay que exigir responsabilidades políticas no sólo a los policías torturadores sino a los organizadores y cómplices de la represión. ¿Por qué? No por ansia de venganza, sino porque la petición de responsabilidades políticas lleva aparejada una necesaria discusión y esclarecimiento a fondo de la represión desde 1936 hasta la fecha, lo cual evidentemente perjudicará mucho más a la derecha que a la izquierda. Una vez esclarecidos y discutidos los hechos, una vez la derecha colaboradora con el franquismo haya sido desacreditada por su papel en la represión, entonces sí que podrá dárseles un indulto o amnistía, y podremos reconciliarnos”.</p>
<p>La paradoja ya resultaba clara en aquel momento histórico. El articulista subrayaba que lo realmente curioso era que “la izquierda, o la llamada izquierda. no está discutiendo si va a exigir responsabilidades políticas a los franquistas o si les va a perdonar ya de entrada sin una investigación previa y detallada de la represión desde 1936 hasta ahora, sino que la izquierda está reclamando que los franquistas le den una amnistía ¡a la propia izquierda! Realmente, el colmo. La izquierda solicita perdón y clemencia en vez de denunciar la ilegitimidad de los poderes actuantes, y en vez de insistir en la cantidad de muertos que Franco y los franquistas han producido, ante la complacida aquiescencia de obispos y generales y del borbónico sucesor (de quien no se recuerda que, por ejemplo, intercediera cuando Puig Antich fue asesinado ni que denunciara la brutalidad policial cuando, poco tiempo después de ser nombrado sucesor, varios obreros fueron asesinados en Granada, El Ferrol y otros lugares). Ni que, ya más cerca de la herencia, hiciera otra cosa que aprobar mediante hipócritas cláusulas de estilo el asesinato de las últimas cinco víctimas de Franco. La izquierda, así, ayuda a que el poder se consolide”.</p>
<p>Todos recordamos lo que vino después. La dictadura no cayó por una revuelta popular que secundara las proclamas de la platajunta democrática. La dictadura, como diría Georges Brassens, murió por sus ideas pero lentamente, de muerte natural, que vino a coincidir más o menos con la de su máximo referente. Y la democracia se fue construyendo en tenguerengue, pisando huevos y poniéndole sordina al ruido de sables.</p>
<p>En aquél entonces y bajo ese clima, lo urgente era sacar a los presos políticos de las cárceles y aquella Ley de Aministía lo logró. Aunque a cambio se acordara el sorprendente compromiso de no revisar los crímenes de Estado contra el propio pueblo soberano. Mientras las calles españolas y de medio mundo bullían de muchedumbres que gritaban “Amnistía, libertad, gobierno provisional”, Martínez Alier, en las páginas de aquella heroica editorial del exilio parisino, consideraba que “eso de pedir amnistía no es sólo desmovilizador sino que es un poco ridículo”. </p>
<p>“En todo caso –añadía-, a la vez que se pide amnistía, habría que discutir si se amnistiará a los eventuales amnistiadores. Una amnistía que permitiera al franquismo y a la sucesión del franquismo sacarse de encima, a última hora, como quien no quiere la cosa, a cientos de miles de muertos y todo lo que cuelga, sería una mala operación para la izquierda, pues le privaría de una buena arma de ataque contra la derecha. La izquierda debería anunciar que exigirá responsabilidades políticas (que no quiere decir, necesariamente, penas de muerte, sino, por ejemplo, inhabilitación para la vida pública) a los miles de personas que desde 1936 han colaborado activamente, e incluso con silencio cómplice, en la represión”.</p>
<p>La historia, lamentablemente, le ha dado la razón. Aunque Goya ya nos avisara de que el sueño de la razón produce monstruos. Y ver a Baltasar Garzón sentado en el banquillo por intentar enjuiciar al franquismo y a partir de una denuncia de Falange Española, resulta sencillamente toda una monstruosidad nacida de la sinrazón. </p>
<p>(1) NdE: Este artículo se puede leer en<a href="http://"> http://www.ruedoiberico.org/blog/page/9/</a></p>
<p><strong>Juan José Téllez</strong> es escritor y periodista, colaborador en distintos medios de comunicación (prensa, radio y televisión).</p>
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		<title>[La Justicia] está en manos de jueces conservadores</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Feb 2010 16:45:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coordinadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexión y discusión]]></category>
		<category><![CDATA[Ruedo ibérico]]></category>
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		<description><![CDATA[Julio M. Lázaro, El País &#8211; Madrid &#8211; 28/02/2010
Quince magistrados, la mayoría de tendencia conservadora y aupados por el PP a través del Consejo General del Poder Judicial, tienen en sus manos una buena parte del juego político de España. Las decisiones que deberán adoptar en las próximas semanas afectarán al futuro del PP o [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Julio M. Lázaro</strong>, <em>El País</em> &#8211; Madrid &#8211; 28/02/2010</p>
<p>Quince magistrados, la mayoría de tendencia conservadora y aupados por el PP a través del Consejo General del Poder Judicial, tienen en sus manos una buena parte del juego político de España. Las decisiones que deberán adoptar en las próximas semanas afectarán al futuro del PP o la carrera del juez que ha instruido los casos más importantes de la democracia: ETA, el terrorismo de Estado, la corrupción, las redes de narcotráfico y los delitos de lesa humanidad.<span id="more-784"></span> Son los miembros de la Sala Segunda, de lo Penal, del Tribunal Supremo y tienen que dirimir el futuro de Baltasar Garzón, el recurso de Anticorrupción contra la exoneración del presidente valenciano Francisco Camps de sus vínculos con la trama Gürtel, o las acusaciones de cohecho contra el tesorero del PP, Luis Bárcenas.</p>
<p>Como telón de fondo, las escuchas ordenadas por Garzón a la trama corrupta son, tras el juez, el objetivo a batir. Empresarios de la trama, implicados del PP, asociaciones y colectivos de abogados son los hilos que mueve el responsable de Justicia del PP, Federico Trillo, según fuentes próximas al PP, en su estrategia destinada a conseguir la anulación de las escuchas.</p>
<p>Cuando el Gobierno de Zapatero llegó al poder en mayo de 2004 enseguida se percató de que el Consejo General del Poder Judicial, de mayoría conservadora, aplicaba el rodillo en los nombramientos estratégicos y copaba las plazas de magistrados de la Sala Segunda del Supremo, la encargada de juzgar a políticos y jueces relevantes. El desequilibrio era más que evidente: durante las dos legislaturas de Aznar, entre 1996 y 2004, habían entrado ocho magistrados conservadores por sólo tres progresistas. &#8220;Si no paramos esto, nos acabarán matando a través de una sala estratégica en la Administración de Justicia, donde han conseguido una mayoría apabullante&#8221;, reflexionaba un ministro de entonces.</p>
<p>La solución no arregló demasiado las cosas. Una reforma legal exigió que los nombramientos del Supremo y de las presidencias de tribunales superiores se aprobaran por mayoría cualificada, lo que exigía el acuerdo de 13 de 21 vocales del Poder Judicial. La situación ha degenerado en el inevitable mercadeo entre los colectivos judiciales más representados en el Consejo, la Asociación Profesional de la Magistratura (APM) y Jueces para la Democracia (JpD), para evitar el bloqueo permanente de las plazas de altos cargos.</p>
<p>Los ocho magistrados que accedieron en la época de Aznar siguen marcando la diferencia. En la composición actual de la Sala Penal, de una plantilla de 15 magistrados, nueve pertenecen al bloque conservador, y los otros seis, al progresista. El desequilibrio se acentuará si, como apuntan fuentes del Poder Judicial, el próximo en acceder a la Sala es el fiscal Antonio del Moral, un conservador del Opus Dei, cuyo nombramiento promueven sus homólogos a cambio de que el candidato de la vocal Margarita Robles, el portavoz de JpD, Miguel Ángel Jimeno, presida el Tribunal Superior de Cataluña.</p>
<p>Las normas internas de la propia Sala, impulsadas por la mayoría conservadora, contribuyen a mantener la situación. Los magistrados eméritos, que siguen en activo tras cumplir los 70 años, han sido excluidos de las &#8220;causas especiales&#8221; -las que afectan a políticos y jueces aforados- y de los plenos jurisdiccionales. Tres de ellos son progresistas y el cuarto, conservador. &#8220;Nos tienen para sacar papel&#8221;, alega el progresista José Antonio Martín Pallín, uno de los cuatro que siguen en la Sala.</p>
<p>La estrategia del PP para la red Gürtel pasa por reeditar el caso Naseiro, la trama para obtener financiación ilegal para el PP descubierta por el juez Luis Manglano a principios de los 90. Diseñada por Trillo, funcionó entonces y sigue funcionando ahora. Primero, liquidar al juez que instruyó la causa y, a renglón seguido, anular las escuchas telefónicas y cuanto &#8220;traiga causa de ellas&#8221;.</p>
<p>En las próximas semanas, la Sala Penal proseguirá la instrucción de las tres causas abiertas al juez Garzón en menos de nueve meses. Durante sus 20 años en la Audiencia Nacional, a Garzón le han presentado más de 40 querellas, pero la Sala Penal nunca admitió a trámite ninguna. Las primeras informaciones sobre el caso Gürtel se divulgaron en febrero de 2009. En mayo de ese año se admitió la primera querella, por la investigación de los crímenes del franquismo. En septiembre se reabrió la investigación sobre el patrocinio por el banco Santander de unos cursos en Nueva York que impartió Garzón y el pasado jueves le cayó la tercera, por las escuchas a la red Gürtel.<br />
En el cerco a Garzón no ha influido un sector ideológico concreto. Por un motivo u otro han coincidido magistrados de todas las tendencias. Algunos, como el asociado a JpD Luciano Varela o el ultraconservador Adolfo Prego, &#8220;con una especial dedicación a la causa&#8221;, según fuentes del alto tribunal. Ahora, con Garzón en fase terminal, la Sala debe enfrentarse a las ramificaciones del caso Gürtel, las más susceptibles de levantar suspicacias.</p>
<p>Entre ellas, la Sala debe resolver el recurso del fiscal contra el auto del Tribunal Superior de la Comunidad Valenciana que exoneró al presidente de esa comunidad, Francisco Camps, del delito de cohecho impropio que no apreciaron el presidente del tribunal y &#8220;más que amigo&#8221; de Camps, según dijo éste, Juan Luis de la Rúa, y el juez Francisco Ceres. Según fuentes fiscales, &#8220;en principio todos los trámites del recurso ya están hechos y ahora es un problema de agenda&#8221;. Anticorrupción no pidió en su momento vista para el recurso y no parece que Camps tenga interés en ello. De la decisión de la Sala puede depender su carrera política y, sobre todo, el curso de las próximas elecciones valencianas.</p>
<p>Las finanzas del PP deben estar siendo analizadas por el magistrado del Supremo Francisco Monterde, instructor de la causa contra Bárcenas y Merino, quienes deben a Garzón su implicación en la trama. Monterde ejerció casi toda su carrera en Valencia hasta que fue llevado al Consejo del Poder Judicial por el PP. Luego, fue promovido a la Sala Penal por los vocales afines a ese partido. Monterde, un magistrado discreto, acaba de decretar la séptima prórroga del secreto de un sumario hasta ahora impenetrable. Sus decisiones sobre Bárcenas pueden suponer un trastorno mayor para el PP en época preelectoral (catalanas en noviembre de 2010; municipales y autonómicas, en mayo de 2011 y generales, en marzo de 2012).</p>
<p>Desde que las conversaciones grabadas a la trama Gürtel revelaron la gravedad de las conductas de dirigentes populares, este partido ha promovido una campaña contra el sistema de interceptación de comunicaciones denominado Sitel. El PP, que contrató esa tecnología cuando gobernaba, no se había preocupado de la misma hasta que se destapó la mayor trama de corrupción que le ha salpicado en toda su historia. En el Supremo había nueve sentencias avalando la legalidad del Sitel. Hasta que el PP culpó al sistema de vulnerar las garantías y reclamó su regulación por una norma con rango de ley orgánica.</p>
<p>A primeros de este mes llegaron los primeros votos disidentes del sistema Sitel por parte de dos magistrados del sector conservador, que aseguraban que el sistema convierte a juzgados y tribunales en una &#8220;tierra de nadie&#8221; y que no hay seguridad de que los DVD que contienen las grabaciones no puedan sufrir alteraciones por parte de los agentes de policía que los llevan al juzgado. La propuesta de los magistrados disidentes exige comprobar que los agentes policiales no han abierto ni suprimido fragmentos de conversaciones, un sistema de sellado electrónico y hasta la intervención de un tercero que garantice la integridad del documento.</p>
<p>Este embrión de doctrina contiene dinamita para las grabaciones del caso Gürtel que, como todas las obtenidas de teléfonos móviles en los últimos años, proceden de la utilización del sistema Sitel. Por ahora la postura es minoritaria, pero si gana adeptos podría convertirse en criterio oficial de la Sala.</p>
<p>Fuentes del Supremo apuntan a que antes de que se extienda ese criterio, debería estudiarse el criterio en Sala general por todos los magistrados. Una sala que seguirá dominada por los conservadores durante mucho tiempo todavía y que la semana pasada acordó, por 12 votos 8, restringir las diligencias de investigación que practican policías y fiscales, que a partir de ahora tendrán que acudir ante el juez para solicitar la identidad de los titulares de los teléfonos móviles.</p>
<p><strong>Así son los querellantes</strong></p>
<p></p>
<p><strong>J. M. Lázaro</strong>, <em>El País</em> Madrid &#8211; 28/02/2010</p>
<p>Manos Limpias, el pseudo sindicato de Miguel Bernard, cabeza visible de la ultraderecha madrileña desde sus tiempos de delfín de Blas Piñar, ha tenido el honor de abrir el baile de querellantes contra el juez Baltasar Garzón, al que han concurrido con sus mejores galas la resucitada Falange Española de la JONS, abogados de querellas rechazadas y empresarios imputados en la trama corrupta vinculada al PP.</p>
<p>Bernard, de larga y conflictiva trayectoria nacionalsindicalista como funcionario del Ayuntamiento de Madrid, ha presentado centenares de querellas contra partidos nacionalistas o de izquierda, instituciones, homosexuales y hasta contra el programa infantil Los Lunis. La que interpuso contra el juez y la fiscal del 11-M casi le cuesta un disgusto, ya que el Supremo dedujo testimonio contra él por acusación y denuncia falsas al entender que esa querella entrañaba un &#8220;fraude procesal&#8221; y un &#8220;manifiesto abuso de Derecho&#8221;.</p>
<p>Pero entre los magistrados de la Sala Penal, Bernard también tiene su público: suplió la negativa del fiscal a acusar al presidente del Parlamento vasco, Juan María Atutxa, que resultó condenado precisamente por desobediencia al Supremo. Ahora, con la imputación y posible condena del juez al que ha perseguido durante años por atreverse a indagar los crímenes del franquismo, ha logrado el premio gordo.</p>
<p>La querella de Manos Limpias fue admitida al segundo intento —primero se presentó como denuncia— por la Sala Penal, en un auto del que fue ponente Adolfo Prego, un magistrado ultraconservador que se ha significado como patrono de honor de la fundación para la Defensa de la Nación Española, (Denaes). Prego es hermano de la periodista Victoria Prego, adjunta a la dirección de <em>El Mundo</em>, el diario al que Garzón ha acusado de &#8220;denigrarle sistemáticamente&#8221;.</p>
<p>El abogado Antonio Panea lleva persiguiendo Garzón desde que éste, en 2006, rechazó una querella del ex consejero de Banesto, Rafael Pérez Escolar, contra Emilio Botín, presidente del Santander, adjudicatario del banco de Mario Conde tras su intervención y saneamiento.</p>
<p>Pérez Escolar había sido condenado a 10 años de prisión por estafa y apropiación de casi cinco millones de euros en la gestión de Banesto, pero dada su avanzada edad, no llegó a pasar ni dos meses en la cárcel. Panea pertenecía al grupo de seguidores de Pérez Escolar, cuyas intervenciones críticas contra Botín en las juntas de accionistas del Santander cosecharon todo tipo de desplantes y abucheos. Hasta su fallecimiento en 2007, Pérez Escolar interpuso una treintena de querellas contra Botín, casi todas archivadas y sin que ninguna concluyera en condena. Garzón archivó una de tantas, previo informe favorable del fiscal y el respaldo posterior de la Sala Penal de la Audiencia.</p>
<p>Fallecido Pérez Escolar, Panea tomó el relevo y trató de vincular el archivo de la querella de su colega con el supuesto cobro por Garzón de 1,7 millones de dólares que le habría pagado el banco durante su estancia en Nueva York. La acusación era tan burda que todas sus denuncias ante el Poder Judicial fueron archivadas. El magistrado Luciano Varela, que anduvo meses investigando los honorarios de Garzón en Nueva York, tuvo que archivar la querella por inexistencia de delito, no sin realizar un último intento, sin éxito, de que el Poder Judicial sancionase a Garzón supuestamente por no informar de que había percibido unos ingresos de 200.000 dólares.</p>
<p>Pese a estar la querella archivada, Panea acudió con otra que contiene supuestos &#8220;nuevos datos&#8221; que revelarían que Garzón solicitó personalmente a Botín el patrocinio de unos cursos que dirigió en Nueva York, con intervención de diversas personalidades. Por el momento, a Garzón de nada le han servido las explicaciones de la Universidad de Nueva York ni del banco, y la querella se ha admitido. En las últimas semanas, el Supremo ha respaldado a una magistrada de Cantabria que expulsó a Panea de un juicio por encararse con ella e interrumpir al letrado de la parte contraria.</p>
<p>La tercera querella admitida hasta ahora ha sido la del abogado Ignacio Peláez, defensor del empresario implicado en el caso Gürtel José Luis Ulibarri. Éste no llegó a ingresar en prisión, pero Peláez visitó en la cárcel a los principales implicados de la red corrupta para &#8220;preparar la defensa&#8221; de su cliente. Garzón había ordenado grabar las conversaciones de los presos con sus abogados, sospechando que alguno podría incurrir en operaciones de blanqueo. Aunque, efectivamente, algún abogado ha resultado imputado, el Supremo entiende que el juez ha podido incurrir en prevaricación y vulneración de la intimidad.</p>
<p>Antes de ejercer de abogado, Peláez fue fiscal de la Audiencia Nacional y por tanto, compañero de Garzón. Desde que migró a la abogacía, su trayectoria no ha pasado desapercibida. Hace unos meses fue juzgado junto a sus clientes, Alberto Cortina y Alberto Alcocer, Los Albertos, por el caso de la carta falsa con la que la pareja de empresarios intentó contrarrestar la condena del caso Urbanor, finalmente extinguida por prescripción. El tribunal que les juzgó en octubre expresó su &#8220;sorpresa&#8221; por la contratación de Peláez por Los Albertos, pero no encontró &#8220;prueba suficiente&#8221; que demostrara que conocía la falsedad de la carta. Peláez salió absuelto y Los Albertos, condenados a cuatro meses.</p>
<p></p>
<p>Hace unas semanas, Peláez fue investigado por la Audiencia Nacional por ayudar a entrar, sin permiso, a un periodista holandés y a la mujer de un preso en los calabozos del edificio. A los policías de servicio les dijo que sus acompañantes eran compañeros del despacho, pero los agentes desconfiaron y descubrieron que uno era periodista y la mujer era la esposa del recluso.</p>
<p>
Contra Garzón ha anunciado también una querella el Colegio de Abogados de Madrid por las escuchas del caso Gürtel, que de momento ha quedado en la recámara. El decano, Antonio Hernández-Gil, afirmó que es la primera vez que el Colegio (una institución con más de 400 años de historia) se querella contra un juez. Aseguró que la querella se presentará &#8220;en el momento más adecuado&#8221; y cuando &#8220;sea más eficaz&#8221;. En la Junta que adoptó el polémico acuerdo se sienta el vicedecano Luis Rodríguez Ramos, que defiende, junto a varios de sus colaboradores, a varios de los imputados en de la trama.</p>
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		<title>Ruedo ibérico en la Sorbona</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Aug 2009 12:10:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coordinadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actos]]></category>
		<category><![CDATA[Ruedo ibérico]]></category>

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		<description><![CDATA[El 19 de mayo de 2009 el centro UNED de París organiza una Conmemoración de los 70 años del inicio del exilio de 1939 en el anfiteatro Richelieu de la Sorbona, a la cual se convida a Marianne Brull a participar en una Mesa redonda en tanto que representante de Ediciones Ruedo ibérico
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_493" class="wp-caption alignnone" style="width: 310px"><img src="http://www.ruedoiberico.org/blog/wp-content/uploads/2009/08/2009-05-16-eri-en-pantalla-300x200.jpg" alt="2009-05-16-eri-en-pantalla" width="300" height="200" class="size-medium wp-image-493" /><p class="wp-caption-text">Ruedo ibérico en la Sorbona!</p></div>
<p>El 19 de mayo de 2009 el centro UNED de París organiza una Conmemoración de los 70 años del inicio del exilio de 1939 en el anfiteatro Richelieu de la Sorbona, a la cual se convida a Marianne Brull a participar en una Mesa redonda en tanto que representante de Ediciones Ruedo ibérico</p>
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		<title>Homenaje a Ruedo ibérico</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Aug 2009 10:44:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coordinadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos sobre Ruedo]]></category>

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		<description><![CDATA[El cierre de la Librairie des Éditions Espagnoles marca el fin de una época en que nuestra cultura, asfixiada por el franquismo, sobrevivía gracias a la resistencia intelectual afincada en México, Argentina y París]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Juan Goytisolo</strong></p>
<p>El exilio cultural español en Francia desde el fin de la Segunda Guerra Mundial a la muerte de Franco no ha sido estudiado aún con el detenimiento y rigor que merece. El cierre reciente de la Librairie des Éditions Espagnoles, veinte y pico años después del de la editorial Ruedo Ibérico, marca simbólicamente el fin de una época en la que nuestra cultura, asfixiada por la censura del Régimen, sobrevivía a duras penas y recibía el oxígeno necesario a su quebrantada salud de las publicaciones de tema político, histórico o literario impresas en México o en París gracias al empeño de quienes, perdida militarmente la guerra en defensa de la República, no se dieron por vencidos y prosiguieron su lucha en el campo de las ideas, con la esperanza de contribuir al futuro establecimiento en España de una sociedad libre y democrática: personas del temple de Antonio Soriano y José Martínez.</p>
<p><span id="more-287"></span></p>
<p>Conocí al último durante mi primera estancia en París, en otoño de 1953. Frecuentaba entonces, con otros exiliados de distintas facciones políticas, el Café de Cluny, en la esquina del bulevar Saint-Germain y el bulevar Saint-Michel. Recuerdo a uno de ellos, el típico &#8220;carpeto&#8221; que parodiaría en Don Julián, enfrascado en la lectura de los discursos del mariscal Bulganin, alguno de cuyos párrafos subrayaba cuidadosamente con lápiz, no sé si para releerlos o memorizarlos. José Martínez se mantenía a prudente distancia de tal devoción y, en razón de mi condición de universitario recién venido de España, se interesó por mi formación intelectual y por mis lecturas.</p>
<p>Desde mi instalación en París a fines de 1956, le vi tan sólo ocasionalmente. La librería de Soriano era entonces el punto de cita de la mayoría de los escritores exiliados y de algunos hispanistas franceses (Tuñón de Lara, Corrales Egea, Claude Couffon, Robert Marrast) con la hornada de los recién llegados de la península por vicisitudes políticas o personales (Vicente Girbau, Roberto Mesa, Francisco Fernández-Santos, Francisco Farreras, Ramón Chao&#8230;), y recibía asimismo la visita de figuras del mundo literario y artístico residentes en España (Alfonso Sastre, Ricardo Muñoz Suay, Juan Antonio Bardem&#8230;). Los intelectuales aglutinados en torno al 72 Rue de Seine eran en su mayoría miembros o simpatizantes del partido comunista y alejados por consiguiente de las ideas anarcosindicalistas de José Martínez.</p>
<p>La cuarentena impuesta a éste cesó en 1964, con motivo de la exclusión de Claudín y Semprún de la dirección del PCE, escisión en la que me vi envuelto a causa del artículo que publiqué en L&#8217;Express, acusado por Carrillo de exponer por pluma ajena las tesis &#8220;revisionistas&#8221; de mis amigos. Durante mi estancia en Saint Tropez, a raíz de la muerte de la madre de Monique Lange y de su dimisión de la plantilla de Gallimard, me enteré del proyecto innovador de José Martínez -elaborado por Semprún, Girbau, Francisco Farreras y Nicolás Sánchez Albornoz- a través de una carta de Tuñón de Lara en la que me prevenía contra él a causa de su &#8220;línea anticomunista&#8221;. No hice caso de su advertencia y, de vuelta a París a fines de 1966, visité a José Martínez en sus modestas oficinas del 5 Rue Aubriot, para expresarle mis deseos de colaborar en sus Cuadernos. Alejado como estaba de la lucha política tras la amarga experiencia de 1964, convinimos en que mi participación en la revista se limitaría al ámbito literario. Por dicha razón nunca formé parte del consejo editorial, pero disfruté de entera libertad en la elección de mis colaboradores.</p>
<p>Nadie puede ignorar hoy el papel desempeñado por la editorial y la revista de José Martínez en la creación de un espacio intelectual y político en el que convergieron los autores del exilio y los del interior. Tras la mudanza de la librería Ruedo Ibérico al 6 Rue de Latran, ésta acogió asimismo las obras vetadas por la censura impresas en México. Un repaso a la lista de publicaciones con su sello editorial muestra la amplitud de miras a la hora de crear un fondo imprescindible al conocimiento de la historia contemporánea de España: Brenan, Hugh Thomas, Herbert Southworth, Paul Preston, Stanley Payne y otros autores jóvenes que pronto serían conocidos en la península, como Jesús Ynfante. El diálogo de intelectuales de la solvencia de Semprún, Claudín y el propio José Martínez con voces tan diversas como las de Alfonso Comín, Aranguren, Tomás de Sala y Santos Juliá significó un primer paso en el camino que condujo a la prensa libre de la transición.</p>
<p>Dentro de mi ámbito literario, me esforcé en reunir a los mejores representantes de la generación que vivió la guerra (Max Aub, Bergamín, Vicente Llorens&#8230;) y algunas de las plumas más destacadas del campo poético y narrativo del periodo que se extiende de 1966 a la muerte del dictador: José Ángel Valente, Gil de Biedma, Tomás Segovia, Ángel González, José Miguel Ullán; Luis Goytisolo y Juan García Hortelano; Alfonso Sastre y Arrabal. En Cuadernos de Ruedo Ibérico publiqué mi prólogo a la Obra inglesa de Blanco White y un excelente homenaje a &#8220;Luis Martín Santos, el fundador&#8221;, escrito por el ensayista argentino Juan Carlos Curutchet. Las firmas de José María Castellet, Antonio Saura, Julio Rodríguez Puértolas o Castilla del Pino figuran asimismo en su catálogo.</p>
<p>La librería de Rue de Latran fue, como la de Antonio Soriano, la Meca de un número creciente de compatriotas que acudían a ella para saciar su curiosidad y respirar aire fresco. Allí les recibían Marianne Brüll, la compañera de José Martínez, y el joven Martín Arancibia, actualmente traductor en la Unesco. La atmósfera era siempre cálida y jovial. El atentado que sufrió por parte de un comando franquista no nos desanimó, sino todo lo contrario: reforzó nuestra solidaridad con José Martínez y el núcleo de sus amigos y colaboradores.</p>
<p>La libertad de expresión en España hirió paradójicamente a la editorial que por espacio de casi dos décadas enarboló la bandera de su defensa. La mayoría de sus autores, incluido yo mismo, fuimos absorbidos por los editores barceloneses y madrileños sometidos hasta 1976 al celo de las diferentes máscaras de &#8220;consulta&#8221;, &#8220;voluntaria&#8221; o previa, de la censura del Régimen. La inserción de Ruedo Ibérico en la península fue tardía y se asentó en unas bases económicamente frágiles, sacudidas por la presión de la gran industria del libro y su implacable competitividad. Como en el caso de otros políticos e intelectuales que pusieron sus vidas y haciendas al servicio de la democracia, ésta se mostró sumamente ingrata con él. José Martínez sufrió en silencio esta marginación, y su extraordinaria labor pedagógica cayó en el olvido por parte de quienes más se beneficiaron de ella en la época en que el debate de ideas era pura quimera.</p>
<p>En unos momentos en los que la Ley de la Memoria Histórica sobre lo acaecido durante la Guerra Civil y bajo la interminable dictadura del amo de El Pardo es objeto de una oposición sañuda por parte de los retrofranquistas del PP y de una jerarquía episcopal obsesivamente nostálgica de la vieja alianza entre el Trono y el Altar, resulta más necesario que nunca evocar la resistencia intelectual y literaria que, en México, Argentina y Francia, trató de tender un puente sobre la trágica discontinuidad cultural española denunciada en su día, con tanto acierto, por Vicente Llorens. Pues si hubo una transición política, plasmada en el consenso en torno a la Constitución de 1978, la transición cultural, transmutada en intransición en la época de Aznar, no se ha producido aún en el ámbito de la enseñanza ni en el de la Institución Literaria. En 1986, esto es, durante el periodo más innovador del Gobierno de Felipe González, un poeta mediocre, censor por más señas de la obra de Luis Cernuda en España -me refiero a José García Nieto- recibió el Premio Cervantes. El perpetrador de unas líneas repugnantes sobre el autor de La gallina ciega -&#8221;Max Aub era un señoruco que ni siquiera era español sino un viajante de comercio suizo&#8221;-, estoy hablando de Francisco Umbral, obtuvo años después la misma recompensa. A mayor abundamiento, mientras algunos editores próximos al franquismo ocupan hoy un puesto central en la industria española del libro, una labor generosa, sin ánimo de retribución alguna, como la de José Martínez es ignorada en un país cuyas cifras macroeconómicas van por fortuna a más, pero que del campo de la educación y del conocimiento, va desdichadamente a menos.</p>
<p>En <em>El País</em>, 06/11/2007</p>
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		<title>Entrevista a Marianne Brull en La Voz de Cádiz</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Jul 2009 20:11:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos sobre Ruedo]]></category>
		<category><![CDATA[Ruedo ibérico]]></category>

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		<description><![CDATA[Muchos de los grandes nombres de la cultura española actual,‭ ‬unos entonces muy jóvenes,‭ ‬otros ya clásicos,‭ ‬se movieron en torno a la editorial,‭ ‬soñaron un país mejor y trabajaron por devolverle a la democracia.‭ ‬Queda mucho por estudiar,‭ ‬conocer y reconocer de esta etapa de la cultura y de la historia de España,‭ ‬de esta resistencia intelectual,‭ ‬literaria y política en el sentido más puro de la palabra,‭ ‬que Ruedo Ibérico cohesionó,‭ ‬dentro del respeto a las diversas tendencias del exilio.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Marianne Brull,‭ ‬colaboradora de Ruedo ibérico</p>
<p><strong>‎«¡‏Y tanto que Ruedo Ibérico mereció la pena‭!»</strong></p>
<p>Compañera de José Martínez,‭ ‬fundador y director,‭ ‬es ahora la cabeza visible de Ruedo Ibérico,‭ ‬la mítica editorial fundada en París en‭ ‬1961‭ ‬y dedicada a publicar libros que contrarrestaran la propaganda del franquismo.‭ ‬Suiza de nacimiento,‭ ‬ha vivido en primera fila la historia del exilio y del retorno,‭ ‬la élite de la cultura europea y española,‭ ‬y también sus miserias y desencantos.</p>
<p><strong>Lalia González Santiago</strong></p>
<p><span id="more-240"></span></p>
<div id="attachment_242" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><img class="size-full wp-image-242" title="Marianne Brull estuvo en Cádiz para participar en el congreso «Nuestro Patrimonio Común». / ANTONIO VÁZQUEZ" src="http://www.ruedoiberico.org/blog/wp-content/uploads/2009/06/marianne-voz-de-cadiz.jpg" alt="Marianne Brull" width="300" height="163" /><p class="wp-caption-text">Marianne Brull estuvo en Cádiz para participar en el congreso «Nuestro Patrimonio Común». / ANTONIO VÁZQUEZ</p></div>
<p>-Cuéntenos qué fue Ruedo Ibérico.‎ ‏Supongo que la mayoría de los lectores,‭ ‬sobre todo los más jóvenes,‭ ‬no lo saben.</p>
<p>-Ese es mi propósito,‎ ‏que lo sepan los jóvenes,‭ ‬los viejos ya lo conocen,‭ ‬si no lo han olvidado,‭ ‬pero los jóvenes preguntan y quieren saber.‭ ‬Ruedo fue la aventura,‭ ‬o mejor dicho,‭ ‬la decisión que toman cinco refugiados al constatar que la acción directa a principios de los‭ ‬60‭ ‬ya no servía para nada,‭ ‬y que el franquismo tenía tiempo por delante,‭ ‬por lo que acuerdan intervenir en el campo ideológico.‭ ‬Fundan una editorial donde publicar libros que no pueden salir en España,‭ ‬y con ellos contradecir las tesis oficiales del régimen.</p>
<p>-‎¿‏Encuentra,‭ ‬entonces,‭ ‬que la historia de Ruedo Ibérico tiene público entre los jóvenes‭?</p>
<p>-Mucho,‎ ‏están muy interesados,‭ ‬los jóvenes no son unos gamberros,‭ ‬quieren saber y hay que contárselo con claridad,‭ ‬sin batallitas.‭ ‬Yo trabajo para ellos,‭ ‬no para los viejos,‭ ‬y para ellos hemos creado una web,‭ ‬ruedoiberico.org.</p>
<p>-‎¿‏Fue Ruedo Ibérico,‭ ‬sobre todo,‭ ‬un movimiento cultural‭?</p>
<p>-Me niego a que se arrincone a Ruedo Ibérico bajo la etiqueta de‎ «‏movimiento cultural‭»‬,‭ ‬porque fue dirigido contra el régimen de Franco.‭ ‬Me importa mucho que quede esto claro.‭ «‬Movimiento cultural‭» ‬quiere decir todo y nada y Ruedo Ibérico fue más,‭ ‬fue un arma contra el franquismo.</p>
<p>-‎¿‏Quiénes estaban en Ruedo Ibérico‭? ¿‬Hasta qué punto llegó a nuclear la España del exilio,‭ ‬la resistencia en el interior,‭ ‬la clandestinidad‭?</p>
<p>-La clandestinidad no,‎ ‏no vayamos tan lejos,‭ ‬pero digamos que sí,‭ ‬la intelectualidad,‭ ‬los estudiantes que vienen a París con becas se aglutinan muy rápidamente alrededor de Ruedo para ver qué pueden hacer.‭ ‬Están Manuel Castells,‭ ‬Joaquín Leguina,‭ ‬Pascual Maragall,‭ ‬colaboran más o menos y permiten que Ruedo sea lo que se había propuesto,‭ ‬no ser una editorial desde y para el exilio,‭ ‬sino para el interior,‭ ‬el cual necesitaba información.‭ ‬Entonces con lo que traían estos jóvenes de dentro de España,‭ ‬información económica,‭ ‬política,‭ ‬artística,‭ ‬se hicieron los libros importantes,‭ ‬como Horizonte Español de‭ ‬1966‭ ‬y‭ ‬1972‭ ‬y España hoy,‭ ‬que son compendios sobre la situación del país entonces.</p>
<p>-‎¿‏Quién fue José Martínez,‭ ‬su fundador y director‭?</p>
<p>-El otro día me preguntaron‎ ¿‏por qué no se ha seguido Ruedo con otra gente‭? ‬Porque no había José Martínez.‭ ‬Era el impulsor,‭ ‬el alma,‭ ‬el voluntarista a tope,‭ ‬que no le importaba el dinero,‭ ‬ni el puesto,‭ ‬sino la acción política a través de la editorial.‭ ¿‬Quién hace esto hoy‭? ‬Dinero nunca hubo.‭ ‬Comíamos de lo que había.‭ ‬Hubo un coche,‭ ‬para llevar los paquetes.‭ ‬No era una vida de pobreza,‭ ‬pero de estrecheces sí,‭ ‬aunque con este proyecto en manos no importaba.</p>
<p>-‎¿‏Cómo se vivieron desde Ruedo las sucesivas crisis del comunismo,‭ ‬Claudín,‭ ‬Semprún,‭ ‬Carrillo‭ ?</p>
<p>-Los disidentes que fueron expulsados,‎ ‏Claudín,‭ ‬Semprún,‭ ‬Francesc Vicens,‭ ‬vinieron a Ruedo y querían aprovechar su plataforma para expresarse.‭ ‬Es cuando se edita la revista Cuadernos de Ruedo Ibérico.‭ ‬Al principio fue bien,‭ ‬pero muy rápidamente ellos iban por su camino y Pepe por otro.‭ ‬No queríamos que Ruedo fuera la expresión política de una tendencia dentro de muchas tendencias.‭ ‬Se nos reprochó siempre que no teníamos línea política.‭ ‬No pertenecíamos a ningún partido ni grupo de presión ni nada.‭ ‬Eso nos daba la libertad de hacer lo que queríamos.‭ ‬Someternos a un grupo quizá nos hubiera dado un poco de dinero,‭ ‬pero nos habría quitado la libertad.‭ ¿‬Cómo vas a publicar Trotski si estás con los comunistas‭? ‬Y esa libertad costó mucho,‭ ‬pero se mantuvo y permitió hacer lo que hicimos.</p>
<p>-El mundo del exilio debía ser muy complejo</p>
<p>-Sí,‎ ‏pero nos atañía poco,‭ ‬porque los exilados no eran nuestra clientela,‭ ‬apenas compraban libros,‭ ‬sino los españoles del interior,‭ ‬con lo cual las peleas entre exilados apenas influían en nuestra actividad.‭ ‬Y Pepe se había aislado bastante de eso,‭ ‬tenía mucho que hacer con la editorial.‭ ‬Trabajaba como un loco.</p>
<p>-La gran aventura era meter los libros en España‎ ¿‏no‭?</p>
<p>-Hacerlos,‎ ‏primero y luego venderlos y meterlos,‭ ‬sí.</p>
<p>-‎¿‏Cómo hacían‭? ‬aparte de quien iba a París y los traía en la maleta.</p>
<p>-A París y toda la costa vascofrancesa,‎ ‏a Perpiñán,‭ ‬Londres,‭ ‬Ginebra,‭ ‬Bruselas,‭ ‬Zurich,‭ ‬Francfort,‭ ‬cuando los libreros y los turistas y la gente de allí empezó a pedir libros los libreros no son tontos.‭ ‬Había una librería del Vaticano,‭ ‬en Roma,‭ ‬que compraba cada libro que editábamos.</p>
<p>-Había negocio,‎ ‏entonces</p>
<p>-Se vendían,‎ ‏sí,‭ ‬pero dentro de lo que es el negocio editorial y con las dificultades que suponía llegar a nuestro mercado natural.</p>
<p>-‎¿‏Y al interior de España,‭ ‬cómo llegaban los libros‭?</p>
<p>-No nos valía hacerlo por paquetitos,‎ ‏que no significaba nada,‭ ‬sino que había que llegar un poco masivamente,‭ ‬y ya por el‭ ‬65-66‭ ‬estuvimos en contacto con un antiguo‭ &#8216;‬gris‭&#8217;‬,‭ ‬un policía,‭ ‬retirado,‭ ‬que tenía sus tinglados e importaba libros prohibidos de todos lados.</p>
<p>-‎¿‏Un policía‭?</p>
<p>-El iba al negocio,‎ ‏no lo hacía por política ni por nada,‭ ‬era un contrabandista,‭ ‬claramente,‭ ‬y sacaba su negocio de ahí.‭ ‬Se retiró y se buscó la vida,‭ ‬pero como tenía sus redes..‭ ‬Si quieres introducir en una cierta cantidad tienes que tener tus puntos,‭ ‬porque cuando llega a la aduana qué,‭ ‬tienes que saber a quién untar</p>
<p>-‎¿‏Siguieron entrando por esa vía hasta la muerte de Franco‭?</p>
<p>-Sí,‎ ‏aunque hubo sus más y sus menos,‭ ‬porque cuando publicamos el libro de Ynfante sobre el Opus Dei,‭ ‬que tuvo un éxito enorme en España,‭ ‬-recuerdo una viñeta en uno de los periódicos nacionales,‭ ‬que decía‭ «¿‬has leído el libro‭?» ‬y todo el mundo sabía de qué iba-‭ ‬se dieron cuenta y cerraron el grifo.‭ ‬Había que ir con cuidado.‭ ‬Siempre buscaban saber quién los introducía y en las librerías había que ser cautos.</p>
<p>-‎¿‏Cómo vivieron la muerte de Franco‭?</p>
<p>-‎¿‏Figúrate‭! ‬Pero pensamos‭ ¿‬ahora qué hacemos‭? ‬Tardaron hasta el‭ ‬77‭ ‬en darle el pasaporte a Martínez.‭ ‬Luego había dos tendencias,‭ ‬una que decía hay que ir por la puerta pequeña,‭ ‬discretamente,‭ ‬sin levantar polvo,‭ ‬porque la situación no estaba clara,‭ ‬y los editores,‭ ‬Carlos Barral,‭ ‬Pedro Altares,‭ ‬esta gente,‭ ‬decían‭ «‬tú ven y te ayudamos‭»‬.‭ ‬Entramos por la puerta pequeña.</p>
<p>-‎¿‏Cómo fue la vuelta‭?</p>
<p>-Tristísima.‎ ‏De repente nuestro mercado natural nos estaba abierto,‭ ‬pero ese mercado ya no existía.‭ ‬No había lectores ya.‭ ‬El barullo que metieron las grandes editoriales,‭ ‬tanta gente que publicaba a Lenin,‭ ‬Marx,‭ ‬yo qué se,‭ ‬crearon tanta confusión en el mercado que la gente desistió directamente de comprar libros.‭ ‬Entonces además se leía poco.‭ ‬Para nosotros fue un desastre.‭ ‬Nuestros lectores,‭ ‬amigos,‭ ‬pensaban ya habéis hecho lo que tuvísteis que hacer,‭ ‬ya no hay Franco.‭ ‬No se les ocurría que quedaba mucho por hacer,‭ ‬porque la censura persistía,‭ ‬quizá no oficial,‭ ‬pero sí autocensura,‭ ‬censura económica,‭ ‬política,‭ ‬aunque no tuviéramos que ir al ministerio.‭ ‬Había una gran lucha que continuar.‭ ‬De hecho publicamos más de‭ ‬20‭ ‬libros en España entre el‭ ‬78‭ ‬y el‭ ‬80,‭ ‬cosa que no recuerda nadie.‭ ‬Son muchos libros,‭ ‬lo que pasa es que eran temas que no interesaban,‭ ‬ecología,‭ ‬economía política diferente,‭ ‬feminismo al revés‭</p>
<p>-‎¿‏Influyó la situación de concentración editorial en grandes grupos‭?</p>
<p>-Contra eso íbamos,‎ ‏queríamos ocupar un espacio,‭ ‬que existía,‭ ‬para publicar libros que no se editaban por esas razones.‭ ‬Logramos un eco,‭ ‬pero también el problema era que la gente que nos había rodeado en tiempos se había integrado,‭ ‬en política,‭ ‬en la universidad,‭ ‬iban a lo suyo,‭ ‬y continuar haciendo Ruedo sin un grupo detrás que apoyara no tenía sentido.‭</p>
<p>-Detrás,‎ ‏supongo,‭ ‬también hay traiciones,‭ ‬abandonos‭</p>
<p>-Grijalbo nos tenía echado el ojo desde hacía años.‎ ‏El Thomas lo quería publicar él‭ (‬la Historia de la Guerra Civil,‭ ‬de Hugh Thomas,‭ ‬que publicamos en el‭ ‬62‭) ‬pero no podía,‭ ‬y siempre detrás.‭ ‬Otros se fueron por razones económicas.‭ ‬Nosotros nos habíamos escornado en publicar y arriesgarnos,‭ ‬abrir camino,‭ ‬y ellos recolectaban los frutos.‭ ‬Y los autores tampoco le puedes reprochar,‭ ‬necesitan dinero,‭ ‬como todo el mundo.‭</p>
<p>-Habrá gente de entonces que tema verla,‎ ‏o le rehúya</p>
<p>-Sí,‎ ‏porque yo soy para ellos un espejo.</p>
<p>-‎¿‏Y ahora que empiezan a tener éxito los pequeños sellos editoriales,‭ ‬no sería un buen momento‭?</p>
<p>-Sí,‎ ‏pero han pasado‭ ‬25‭ ‬años‭ ¿‬y cómo aguantas‭? ‬En aquel entonces era imposible.</p>
<p>-‎¿‏Cómo fue el final‭?</p>
<p>-Fue que había que liquidar todo.‎ ‏Lo hice en el‭ ‬81-82.‭ ‬Tiré treinta toneladas de libros a papel viejo.‭ ‬No había ni con qué pagar el alquiler del almacén.‭ ‬Esos libros hoy la gente los busca y se venderían muy bien.‭ ‬Pero aguantar no había ni con qué comer.</p>
<p>-Sin embargo,‎ ‏se sigue hablando de Ruedo‭</p>
<p>-La Residencia de Estudiantes hizo una muy buena exposición en el‎ ‏2004‎ ‏que está itinerando.‭ ‬¡Está ahora en Valladolid,‭ ‬agárrate‭!‬.‭ ‬Estuvo en Valencia,‭ ‬en La Coruña,‭ ‬lo intentaron en Sevilla pero no cuajó,‭ ‬estuvo en Amsterdam,‭ ‬en Milán,‭ ‬va a ir a París‭</p>
<p>-‎¿‏Cómo ha visto la evolución de España en esos años‭?</p>
<p>-Yo soy suiza de origen,‎ ‏que es uno de los países más democráticos que hay oficialmente.‭¿‬Qué quieres que te diga‭? ‬Democracia es otra cosa.‭ ‬Aquí se habla de un concepto que se ignora todavía.‭ ‬Es normal.‭ ‬Treinta años no bastan para crear algo que nunca existió,‭ ‬hay que ir paulatinamente formando gente,‭ ‬desapareciendo los viejos,‭ ‬dejando paso a los jóvenes y no confundir democracia con que esté todo permitido,‭ ‬que cada uno vaya a lo suyo.‭ ‬Pepe dijo un día una cosa que es sangrante:‭ ‬España pasó directamente de la barbarie a la decadencia sin pasar por la civilización.‭ ‬Es un poco esto por desgracia.‭ ¿‬dónde está la cultura‭? ‬Nada preparó a los españoles para la libertad,‭ ‬le vino de repente.</p>
<p>-‎¿‏Cultura en qué sentido‭?</p>
<p>-En el de culturización general,‎ ‏no sólo leer un libro o ir a la ópera.‭ ‬Eso es una parte.‭ ‬La evolución que sería propia del hombre,‭ ‬ir hacia otros conocimientos integrando lo que hay.‭ ‬Y eso es muy lento.‭ ‬Pasar del franquismo puro y duro a saber lo que significa la libertad,‭ ‬que es muy dura,‭ ‬no es poder insultar a quien se quiera.‭ ‬La libertad es difícil de adquirir,‭ ‬hay que trabajar para ella.</p>
<p>-Ahora se está produciendo en España una revisión del franquismo muy sui generis‎ ¿‏qué le parece‭?</p>
<p>-Es terrible.‎ ‏¡Las cosas que se ven en las librerías,‎ ‏a primera vista,‭ ‬las que dice la radio esa,‭ ‬como se llame‭! ‬La gente aquí aún no conoce su historia y se traga cualquier cosa.‭ ‬Ellos aprovechan que aún falta información para poder contrastar.‭ ‬Es terrible.‭ ‬Deberán pasar varias generaciones aún.‭ ‬Es un pasado duro de absorber.‭ ‬Y no se ha hecho nada hasta ahora para terminar con este pasado pero digiriéndolo,‭ ‬no tapándolo.</p>
<p>-La ley de memoria histórica‎ ¿‏está haciendo de la historia un asunto político‭?</p>
<p>-Cuando hicimos la exposición sobre Ruedo,‎ ‏una estudiante me preguntó mi opinión.‭</p>
<p>¡Qué le voy a decir‎! ‏Abrir tantas fosas comunes sin saber quién hay allí ni por qué,‭ ‬no aporta nada.‭ ‬Que sean diez mil,‭ ‬veinte mil,‭ ‬si estaban todos mezclados,‭ ‬no importa,‭ ‬estamos en lo mismo.‭ ‬Es tapar una vez más.‭ ¿‬Cuándo se juzgará al franquismo de verdad,‭ ‬cuándo se terminará con este pasado digiriéndolo para poder ir más allá‭? ‬Esta ley no lo va a hacer.‭</p>
<p>-En resumen.‎ ‏Cuando mira hacia atrás‭ ¿‬qué balance hace‭? ¿‬mereció la pena‭? ¿‬en qué sentido‭?</p>
<p>-‎¿‏Que si mereció la pena‭? ‬¡Y tanto‭! ‬Ruedo Ibérico ha publicado todo un abanico de libros,‭ ‬y sobre todo Cuadernos de Ruedo Ibérico,‭ ‬que siguen siendo esenciales para estudiar el periodo franquista.‭ ‬Prueba de ello es que desde hace ya unos cuantos años se organizan mesas redondas,‭ ‬conferencias,‭ ‬exposiciones sobre esta historia,‭ ‬y la web está siendo consultada cada vez más en el mundo entero,‭ ‬supongo que sobre todo por hispanistas,‭ ‬pero también en España por curiosos.</p>
<p>CUADERNO DE NOTAS . Lalia González-Santiago</p>
<p><strong>Libros como armas</strong><br />
Un grupo de españoles exiliados en París,‭ ‬encabezados por José Martínez e integrado por Nicolás Sánchez-Albornoz,‭ ‬Ramón Viladás,‭ ‬Vicente Girbau y Elena Romo,‭ ‬fundaron Éditions Ruedo Ibérico en‭ ‬1961,‭ ‬para dar a conocer a los españoles‭ &#8220;‬del interior‭&#8221; ‬libros,‭ ‬análisis,‭ ‬ensayos que no podían publicarse aquí y que contradijeran la doctrina oficial del franquismo.‭ ‬Así,‭ ‬Ruedo Ibérico editó títulos que son hoy clásicos pero en su momento resultaron tan perseguidos como impactantes,‭ ‬entre ellos‭ &#8216;‬La guerra civil española‭&#8217; ‬de Hugh Thomas o‭ &#8220;‬El laberinto español‭&#8221; ‬de Gerald Brenan,‭ ‬y otros best-sellers de la clandestinidad como‭ &#8220;‬La prodigiosa aventura del Opus Dei‭&#8221;‬,‭ ‬de Jesús Ynfante.‭ ‬La trascendencia que llegó a tener,‭ ‬su avatar a través de la historia reciente vuelve a ser objeto de interés y estudio por las nuevas generaciones,‭ ‬para estímulo y sorpresa de esta mujer,‭ ‬Marianne Brull,‭ ‬que mantiene viva la llama que alumbró Ruedo y se resiste a dejarla en el capítulo‭ &#8220;‬batallitas de abuelete‭&#8221;‬.‭</p>
<p>Muchos de los grandes nombres de la cultura española actual,‭ ‬unos entonces muy jóvenes,‭ ‬otros ya clásicos,‭ ‬se movieron en torno a la editorial,‭ ‬soñaron un país mejor y trabajaron por devolverle a la democracia.‭ ‬Queda mucho por estudiar,‭ ‬conocer y reconocer de esta etapa de la cultura y de la historia de España,‭ ‬de esta resistencia intelectual,‭ ‬literaria y política en el sentido más puro de la palabra,‭ ‬que Ruedo Ibérico cohesionó,‭ ‬dentro del respeto a las diversas tendencias del exilio.</p>
<p>En <em>La Voz de Cádiz</em>, 25/11/2007</p>
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		<title>Ruedo ibérico: radicalmente libre</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Jun 2009 22:36:47 +0000</pubDate>
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Documental producido por encargo de Televisión Española en 2006.
Director y guionista: Francisco Rios. Realización y guionista:
Mariona Roca
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<p>Documental producido por encargo de Televisión Española en 2006.<br />
Director y guionista: Francisco Rios. Realización y guionista:<br />
Mariona Roca</p>
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		<title>Ruedo ibérico: un desafío intelectual</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Jun 2009 19:39:42 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Video]]></category>
		<category><![CDATA[Exposición]]></category>

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		<description><![CDATA[Exposición organizada por la Residencia de Estudiantes de Madrid en 2004
Comisario Nicolás Sánchez Albornoz


Itinerario posterior de la exposición
CUENCA   Fundación Antonio Pérez   del 3 de abril al 29 de junio de 2009
TOULOUSE   Instituto Cervantes de Toulouse  del 4 de febrero al 6 de marzo de 2009
LISBOA   Instituto Cervantes [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Exposición organizada por la Residencia de Estudiantes de Madrid en 2004<br />
Comisario Nicolás Sánchez Albornoz</p>
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<p><span id="more-253"></span></p>
<p><strong>Itinerario posterior de la exposición</strong></p>
<p>CUENCA   Fundación Antonio Pérez   del 3 de abril al 29 de junio de <strong>2009</strong><br />
TOULOUSE   Instituto Cervantes de Toulouse  del 4 de febrero al 6 de marzo de <strong>2009</strong><br />
LISBOA   Instituto Cervantes de Lisboa   del 6 de noviembre de 2008 al 22 de enero de <strong>2009</strong><br />
LONDRES   Instituto Cervantes de Londres   del 23 de abril al 30 de mayo de <strong>2008</strong><br />
PARÍS   Instituto Cervantes de París   del 14 de febrero al 4 de abril de <strong>2008</strong><br />
VALLADOLID   Sala municipal de exposiciones de la Casa Revilla   del 10 de octubre al 11 de noviembre de <strong>2007</strong><br />
LYON   Instituto Cervantes de Lyon   del 18 de enero al 28 de febrero de <strong>2007</strong><br />
ÁMSTERDAM   Instituto Internacional de Historia Social   del 6 de octubre al 14 de noviembre de <strong>2006</strong><br />
VALENCIA   Biblioteca Valenciana   del 10 de marzo hasta el 11 de mayo de <strong>2005</strong><br />
A CORUÑA   Fundación Luis Seoane   del 25 de noviembre al 6 de marzo de <strong>2005</strong><br />
MADRID   Residencia de Estudiantes   del 9 de junio al 25 de julio de <strong>2004</strong></p>
<p><a href="/blog/2009/05/intervencion-de-francois-maspero-con-ocasion-de-la-inauguracion-de-la-exposicion-en-paris-en-2008/">Texto completo de la intervencion de F. Maspero en Paris</a><br />
<a href="/blog/2009/06/%e2%80%9cy-el-cinismo-sin-llegar%e2%80%9d/">Texto de la intervencion de J. Herralde en Madrid</a></p>
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		<title>“Y el cinismo sin llegar”</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Jun 2009 19:32:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coordinadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actos]]></category>
		<category><![CDATA[Artículos sobre Ruedo]]></category>
		<category><![CDATA[Ruedo ibérico]]></category>

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		<description><![CDATA[Homenaje a Pepe Martínez y el Ruedo ibérico
Jorge Herralde
En los años 60, la década por excelencia de la edición política, que prosiguió en la década posterior y en cuyas postrimerías casi desapareció hasta muchos años después, en mi opinión tres figuras descolgaban por encima de todas, tres faros, tres ejemplos para cualquier editor con vocación [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Homenaje a Pepe Martínez y el Ruedo ibérico</strong></p>
<p><strong>Jorge Herralde</strong></p>
<p>En los años 60, la década por excelencia de la edición política, que prosiguió en la década posterior y en cuyas postrimerías casi desapareció hasta muchos años después, en mi opinión tres figuras descolgaban por encima de todas, tres faros, tres ejemplos para cualquier editor con vocación antifranquista. Eran el italiano Giangiacomo Feltrinelli, el francés François Maspero y el español José Martínez.<br />
También debe destacarse en especial a Jérôme Lindon, que en sus Éditions de Minuit, además de lanzar el <em>nouveau roman</em>, tomaba arriesgadas posturas, personales y editoriales, respecto a la guerra de Argelia y la tortura de las tropas francesas, y desde luego el formidable catálogo de Giulio Einaudi, muy próximo políticamente al PCI. En España la excepcional labor de Carlos Barral en Seix-Barral fue casi exclusivamente literaria, alejada de ensayos políticos.</p>
<p><span id="more-237"></span></p>
<p><strong>Primeros pasos</strong></p>
<p>Volviendo a los tres editores insurrectos por excelencia, mientras los Feltrinelli poseían una de las mayores fortunas de su país y Maspero era de familia acomodada, Pepe Martínez, que nació en 1921 en un pueblecito valenciano, era hijo de un minero anarquista. Se exilió en París en 1948, como miembro activo de las Juventudes Libertarias, donde reencuentra a Nicolás Sánchez Albornoz, a quien había conocido en 1946 como miembro de la FUE, y éste lo conecta con Paco Lamana, Barbara Probst Salomon y Paco Benet, con quien codirige la revista <em>Península</em>, de la que salieron dos números, abogando por la revolución democrática, y que fue su primera experiencia editorial contestataria. En 1950 conoce a Francisco Carrasquer y en 1955 sigue los cursos de Pierre Vilar en la Sorbona. Empieza a tomar contacto con la profesión editorial gracias a su compañera Elena Romo, que le pasa diccionarios Larousse para la corrección de textos. Pero fue gracias a la joven estudiante Marianne Brüll como en 1957 ingresa en calidad de jefe de producción en la editorial Hermann, donde estaría cinco años, hasta 1962, en que fundó Ruedo ibérico. En Hermann aprendió el oficio, de la mano de Adrian Frutiger, un reputado tipógrafo suizo, el gran maestro de Pepe Martínez, quien se convirtió, en palabras de su amigo y colaborador Antonio Pérez, en “una auténtica enciclopedia tipográfica”.</p>
<p>Y en 1961 constituyen Ruedo ibérico, con recursos limitados, una constante en la historia de la editorial, cinco fundadores de diversas sensibilidades antifranquistas: Nicolás Sánchez Albornoz, Vicente Girbau, Ramón Viladás, Elena Romo y Pepe Martínez, que  es quien ejercerá de director de la editorial hasta el final.</p>
<p>Sus propósitos son nítidos: luchar contra la censura franquista y también contra la autocensura forzosa de quienes publicaban en España. Y así como otras editoriales de exiliados se dirigían a los mismos exiliados, desde el inicio se planteó vender en España y publicar básicamente libros de ensayo, más castigados por la censura. Al año siguiente se publicó el primer libro, que causó una gran conmoción: <em>La guerra civil española</em> de Hugh Thomas.</p>
<p><strong>El catálogo de Ruedo ibérico</strong></p>
<p>El primer título de la editorial, en 1961, fue, en efecto, un éxito resonante: <em>La guerra civil española</em> de Hugh Thomas, un historiador que no era ni es nada revolucionario precisamente. Era una obra muy documentada y con voluntad objetiva, que daba, por tanto, una visión de la contienda que no tenía nada que ver con la hagiografía de la cruzada. Poco después, en 1962, otro libro, E<em>l laberinto español</em> de Gerald Brenan, con el significativo subtítulo de <em>Antecedentes sociales y políticos de la guerra civil</em>, que abarcaba desde 1874 hasta 1936, es decir, era una suerte de introducción, espléndida y con una clara perspectiva de izquierdas, al libro de Thomas, y los dos conformaban una suerte de díptico imprescindible para muchos lectores españoles.</p>
<p>De la valiosísima trayectoria de Ruedo ibérico en París (1961-1977) subrayaría varias áreas. Los libros en torno a la guerra civil, en los que destacan, aparte de los ya citados, <em>El mito de la cruzada de Franco</em> de Herbert Southworth, <em>Diario de la guerra de España</em> de Mijail Koltsov, <em>Revolución y contrarrevolución en España</em> de Joaquín Maurín, <em>Los problemas de la revolución española</em> de Andrés Nin,<em> El reñidero español. Relato de un testigo en los conflictos sociales y políticos de la guerra civil española</em> de Franz Borkenau, <em>Breve historia de la guerra civil</em> de Gabriel Jackson y el primero de los libros que un joven Ian Gibson publicó sobre Lorca. Otra veta es la de jóvenes autores españoles, a menudo con seudónimo, que inciden frontalmente en temas contemporáneos, como Ignacio Fernández de Castro, Luciano Rincón, Juan Goytisolo, Juan Martínez Alier, Manuel Vázquez Montalbán o Jesús Ynfante con el celebérrimo libro sobre el Opus Dei, la “Santa Mafia”, así como libros colectivos como el valiosísimo <em>España hoy</em>.</p>
<p>Entre las obras anarquistas destacan la magna obra en tres volúmenes <em>La CNT en la revolución española</em> de José Peirats, <em>Los anarquistas españoles y el poder</em> de César M. Lorenzo y las memorias de Cipriano Mera y Juan García Oliver (las de este último ya editadas en España, en 1978), y también análisis más contemporáneos como <em>Crítica de la izquierda autoritaria en España 1967-1974</em> y <em>El anarquismo español y la acción revolucionaria 1961-1974</em>.<br />
Asimismo figuran <em>La pell de brau</em> de Salvador Espriu, <em>El pensamiento político de Castelao</em> y <em>Galicia hoy,</em> mientras que en los varios volúmenes dedicados a Euskadi destaca el apoyo prestado a la editorial vasca Mugalde para la publicación de <em>Operación Ogro: Cómo y por qué ejecutamos a Carrero Blanco</em>.<br />
Encontramos también en el catálogo figuras de disidencias varias como Trotski, Bujarin, Fernando Claudín, Carlos Franqui, Castoriadis, Lefort.</p>
<p>Y finalmente una deriva más erótica y licenciosa, en una onda similar a la del editor francés Jean-Jacques Pauvert, con títulos como <em>La revolución sexual</em> de Wilhelm Reich, la célebre <em>Emmanuelle</em> o textos de Georges Bataille y Xavier Domingo. Una deriva que completaba la transgresión total a la que no hacía precisamente ascos el nada mojigato Pepe Martínez.</p>
<p>En cuanto a la difusión de los libros, demos la palabra a su gran amigo Francisco Carrasquer, un conocedor del tema, que en una entrevista en el <em>Avui</em> afirmaba: “Entre los más vendidos de la primera época podemos mencionar, en orden decreciente, <em>La prodigiosa aventura del Opus Dei</em> de Jesús Ynfante, <em>El laberinto español</em> de Gerald Brenan, <em>La Guerra Civil española</em> de Hugh Thomas, <em>El mito de la cruzada de Franco</em> de Herbert Southworth y <em>Franco. La obsesión de ser. La obsesión de poder </em>de Luis Ramírez (seudónimo de Luciano Rincón)”.</p>
<p><strong>Cuadernos de Ruedo ibérico</strong></p>
<p>Los<em> Cuadernos de Ruedo ibérico</em>, cuya historia está tan íntima e intrincadamente enlazada con la de la editorial, y ambas identificadas, claro está, con Pepe Martínez, tuvieron un papel aún más relevante que la propia editorial, como bien adivinó Pepe, en su función de información ágil, denuncia política y reflexión teórica.<br />
Podría decirse, al menos en mi caso, que la lectura de los <em>Cuadernos de Ruedo ibérico</em> y de <em>Triunfo</em>, que mediante sus artículos sobre política exterior informaba oblicuamente sobre la realidad española, fueron de extrema importancia formativa. Ambas, de forma significativa, desaparecieron el mismo año, 1979.</p>
<p>Los <em>Cuadernos</em> empezaron a publicarse, con su característico formato casi cuadrado y su elegante y sobria maquetación, el 25 de julio de 1965, con vocación bimensual, y su último número, el 63-66, apareció en 1979.<br />
Su primera etapa, hasta el número 42, de 1974, es de clara inspiración marxista con el antifranquismo como referencia. En los primeros números, con Semprún, Claudín y Vicens, recién expulsados del PCE, y Castells, García Rico y Antonio Pérez, siempre bajo la batuta de Pepe. Y también desde sus inicios tuvo la colaboración, especialmente en el ámbito literario, de Juan Goytisolo. A partir del nº 6, en 1966, van aterrizando y coexistiendo con los anteriores los jóvenes cachorros universitarios del FLP (o los sucesivos felipes), una lista innumerable. Por citar unos nombres: Leguina, Nacho Quintana, Luciano Rincón, Fernández de Castro, López Campillo, José Luis Leal, Maragall, Comín, Vázquez Montalbán, Tomás de Salas. Y colaboran activamente Colodrón, Salvador Giner y dos nombres imprescindibles que acompañarán al editor hasta el final: José Manuel Naredo y Martínez Alier. Teniendo en cuenta los nombres citados y otros muchos más, resulta sangrante la indiferencia u hostilidad con que fue acogido Pepe a su regreso, y tanto más cuando los socialistas formaron gobierno.</p>
<p>En la segunda época, inaugurada con el nº 43-45, en 1975, se definía una línea antiautoritaria, es decir libertaria en un sentido amplio, con un consejo de redacción formado por Naredo, Martínez Alier, Colodrón y el propio Pepe. Una línea que lo enfrentó con sus antiguos colaboradores marxistas de la etapa anterior. Y en 1977, con Marx. Bakunin, un número monográfico sobre anarquismo coordinado por Francisco Carrasquer, se inaugurará una etapa específicamente libertaria que concluirá con el suplemento <em>CNT: ser o no ser. La crisis 1976-1979</em>, redactado casi íntegramente por Pepe Martínez bajo su seudónimo de Felipe Orero, que fue recibido con el silencio glacial de los cenetistas.<br />
Éste fue el triste final de los <em>Cuadernos</em>, con Pepe cargado de deudas, enfrentado con sus antiguos colaboradores que estarían pronto en el poder y sin ninguna influencia entre los anarquistas organizados.</p>
<p><strong>Circulación en España de Ruedo ibérico</strong></p>
<p>¿Cómo conseguir las publicaciones de Ruedo ibérico?<br />
Hablo de mi experiencia personal y la de muchos otros jóvenes barceloneses atraídos por la mítica editorial. Por una parte, los viajes, en especial a Perpignan, donde a principios de los 60 unos cinéfilos barceloneses, bajo el nombre de Linterna Mágica, organizaban exhaustivos <em>weekends</em> cinematográficos en los que descubrimos el mejor cine internacional, desde luego inaccesible en España (recuerdo los memorables ciclos dedicados a la Escuela de Nueva York o al <em>free cinema</em> británico). Pese al apretado programa, sacábamos tiempo para ir a ciertas librerías que tenían sus altares revolucionarios de Ruedo ibérico, cuyos libros luego pasábamos camuflados por la frontera con cierta zozobra. Si uno llegaba a París, estaba la visita obligada a la Joie de Lire, la librería del editor François Maspero, donde podían satisfacerse ansias bibliográficas revolucionarias de amplio espectro, o más adelante, en 1970, se podía acudir a la propia librería de Ruedo ibérico, en la rue de Latran.<br />
Tampoco era tan difícil encontrarlos en Barcelona. Ruedo ibérico se distribuyó de forma bastante continuada durante muchos años básicamente gracias a dos importadores: uno era el editor y librero Siegfried Blume, gran amigo de Pepe Martínez, y el otro, Rufino Torres, un ex guardia civil que, por razones obvias, conocía bien los entresijos fronterizos, y que incluso, en una ocasión, alertó a Pepe de que tenía un “topo”, un informador en Ruedo. En América Latina, otro editor y amigo, Juan Grijalbo se ocupó del tráfico de libros.</p>
<p>Una vez en Barcelona, las librerías más arriesgadas tenían su rebotica con ejemplares prohibidos para clientes de confianza. En mi caso, mi librero de cabecera era Enric Folch, el ahora director de Paidós y entonces director de Áncora y Delfín, un auténtico maestro suministrando información confidencial y sumamente persuasiva acerca de los tesoros ocultos recién llegados.<br />
Y en el barrio de la editorial, en Sarrià, había también otra posibilidad de suministro: periódicamente, un hombre más bien provecto, con un maletín lleno de libros de Ruedo ibérico, de Ediciones Ebro o de la Librería Española de París, tenía su recorrido bien planificado: así, además de Anagrama, visitaba al arquitecto Emilio Donato o al futuro escritor José María Riera de Leyva, entre otros. Es decir, los lectores de Ruedo en Sarrià tenían nombres, apellidos y dirección. Y naturalmente los libros circulaban. Aunque fueran tesoros se prestaban, se leían, se discutían.</p>
<p>Se ha dicho, y es muy cierto, que los textos de Ruedo ibérico eran una formidable arma de contrainformación que ponía al descubierto las mentiras o silencios de la información oficial o permitida. Y en concreto los <em>Cuadernos de Ruedo ibérico</em> han sido considerados, unánimemente, una revista fundamental para la toma de conciencia de los jóvenes estudiantes españoles, la más importante plataforma de discusión política.</p>
<p><strong>Ruedo ibérico se instala en España</strong></p>
<p>Bajo el rótulo Ibérica de Ediciones y Publicaciones, entre 1977 y 1982 se publicaron 22 títulos, entre los que podrían destacarse algunos de los libros más valiosos del fondo de Ruedo ibérico -de Southworth, Borkenau, Nin, Brenan-, el volumen colectivo <em>Extremadura saqueada</em>, en 1978, un libro antisistema coordinado por Naredo, Mario Gaviria y Juan Serna, que fue un empeño de gran envergadura, y textos anarquistas con mención de honor para las memorias de García Oliver. También las <em>Crónicas sarracinas</em> de Juan Goytisolo.</p>
<p>Sin discutir, desde luego, la validez y el rigor de dichas publicaciones y la vigencia, incluso actualísima, de muchos de sus análisis y denuncias, Ruedo ibérico se instaló en España en un momento muy especial, bajo cuyos efectos sucumbieron o se vieron muy golpeadas numerosas iniciativas de editoriales progresistas.<br />
Yo mismo lo viví en Anagrama, a raíz de las elecciones que dieron el triunfo a Suárez, en junio de 1977, cuando se produjo lo que muy sintéticamente se llamó el desencanto, a raíz de un resultado que nada tenía que ver con la ruptura deseada, que ya se adivinaba imposible. Bruscamente desertaron los lectores de tales publicaciones. Y esto no es una opinión, sino aritmética editorial, de restas más que de sumas. Ello provocó, como es bien sabido, el cierre de revistas tan significativos del antifranquismo como <em>Triunfo, Cuadernos para el Diálogo</em> y <em>La Calle</em> y los graves problemas de muchas editoriales que habían luchado por ensanchar los límites de la libertad de expresión, por lograr nuevos espacios de libertad, según la terminología de la época, además de la tristísima defunción de Ruedo ibérico.</p>
<p>¿Adónde fueron a parar aquellos lectores perdidos, los lectores más politizados? Hipótesis de trabajo: desengañados, se marcharon a la India o se refugiaron en la heroína (no pocos tenemos amigos que cedieron e incluso sucumbieron trágicamente ante esas tentaciones), otros se pasaron a la novela negra (la responsable de Cinc d’Oros, la librería “roja” por excelencia de Barcelona, me contó un día: “Tenemos los mismos clientes, pero los que antes leían a Lenin ahora leen a Chandler y Patricia Highsmith”). Y otros pasaron de la militancia clandestina a la política legalizada y más o menos acomodada, dando por clausurada su formación teórica (y aquí los ejemplos son innumerables).</p>
<p>Este desencanto no fue privativo de nuestro país. También y en tiempos similares se produjo en Francia, tras la resaca del Mayo francés -significativamente Maspero tuvo que abandonar la edición y su empresa, convertida en La Découverte, se reorientó en una línea más acorde con los tiempos, y Christian Bourgois tuvo que sosegar “10/18”, posiblemente la colección de bolsillo más combativa de la época-, o en Italia, tras los “años de plomo”, en los que los responsables de Feltrinelli tuvieron que poner en marcha una enérgica operación de cirugía, tanto de programa como de colaboradores, o en Alemania, donde tras la disolución de la izquierda extraparlamentaria que encabezó Rudi Dutschke, el combativo editor Klaus Wagenbach tuvo también que replegarse.<br />
Debido a la cuasi desaparición de la censura, Ruedo ibérico perdió su función más específica: la publicación de aquellos libros que sólo una editorial en el exilio podría editar.</p>
<p>Pero ya antes, desde finales de los 60, desde la apertura que siguió a la ley Fraga, pese a sus limitaciones, secuestros de libros y procesos, se empezaron a publicar textos antes impensables, de forma cada vez más sostenida, con las editoriales empujando y empujando. Basta repasar los catálogos de la época de Laia, Cuadernos para el Diálogo, Península, Fontanella, Comunicación o Anagrama, por citar algunas de las más combativas, o Ciencia Nueva, Edima o Cultura Popular, desaparecidas en combate. Un alud de publicaciones, cada vez con menos tabúes, aunque persistía el de la Guerra Civil, que contribuyeron a diluir el impacto de las ediciones de Ruedo ibérico. Con la paradoja de que con la apertura de Fraga, el enemigo mortal de la editorial, se inicia el declive de Ruedo. Además, el escoramiento radical de <em>Cuadernos de Ruedo ibérico</em> la condenaba a un número restringido de lectores, con las consecuencias económicas obvias. Así, en tiempos más recientes, revistas como <em>mientras tanto</em> y <em>Archipiélago</em>, que en buena manera recogen el espíritu de los <em>Cuadernos</em>, tienen una estructura completamente artesanal, subsisten en economía de guerra, la guerra contra el sistema al que combaten.</p>
<p>Durante mucho tiempo, ante un panorama político aparentemente tan bloqueado, tan pasteurizado, no se adivinaban nuevos jóvenes lectores radicalizados. Sólo en los últimos años, la asfixia neoliberal ha provocado una considerable respuesta antisistema, la salida del letargo. Y así, autores como Noam Chomsky, Naomi Klein, Richard Sennett o Susan George, entre otros, han despertado el interés de buen número de lectores insatisfechos con el statu quo. Lectores de la última etapa de Ruedo ibérico, diríamos.<br />
Pasando al ámbito empresarial, visto desde fuera, la propuesta de Ramón Viladás de albergar Ruedo ibérico en la estructura de Edicions 62, entonces con Oriol Bohigas y Castellet al frente, seguramente hubiera dado una mayor estabilidad y sosiego a la siempre precaria Ruedo ibérico, pero había factores psicológicos e ideológicos más complejos, así como la eterna suspicacia de Pepe ante una posible pérdida del control de la editorial. En cualquier caso la sugerencia no fructificó, por lo que sobran especulaciones.</p>
<p><strong>Una deuda</strong></p>
<p>Pagué parte de mi deuda personal con Pepe Martínez con la publicación de dos libros.<br />
El primero fue una voluminosa biografía de Albert Forment con el título <em>José Martínez: la epopeya de Ruedo Ibérico</em>, un libro muy bien recibido por la crítica, nada bien por algunas personas muy allegadas a Pepe (cosa que me apenó, pero así sucede a menudo con las biografías), y bien recibido por otros amigos y colaboradores suyos como José Manuel Naredo, Francisco Carrasquer, Ramón Viladás, Nicolás Sánchez Albornoz o su fiel amigo gallego Isaac Díaz-Pardo, en cuya galería Sargadelos de Madrid se presentó el libro. Incluso el muy cáustico Juan Martínez Alier, después de señalar insuficiencias y errores, celebró que por fin se hubiera escrito un primer libro sobre el tema. Asimismo, en la publicación anarquista <em>Solidaridad obrera</em>, Carlos Sanz afirmaba: “Pepe Martínez es con toda seguridad el personaje más importante del mundo editorial durante el franquismo. Este libro, al margen de interpretaciones erróneas o no sobre la personalidad de Pepe, cumple con su principal finalidad: reivindicar y recuperar la memoria de Pepe Martínez y Ruedo Ibérico; la publicación de su investigación ha valido la pena”.</p>
<p>El otro libro publicado por Anagrama fue la reedición aumentada de un <em>Cuaderno de Ruedo ibérico</em> que no fue colectivo sino, excepcionalmente, obra de un solo autor, Aulo Casamayor, seudónimo del prestigioso economista José Manuel Naredo. Un libro con un título contundente: <em>Por una oposición que se oponga</em>, todo un programa a trasmano de la postura de los partidos políticos de izquierda, a finales de 1976. Su subtítulo rezaba así: <em>Crítica a las interpretaciones del capitalismo español y a las alternativas que ofrece la “oposición política”</em>. Su prólogo a nuestra edición, de diciembre de 2002, empieza así: “El presente volumen plantea el análisis de la llamada “transición política” desde perspectivas diferentes a las habitualmente divulgadas. Muestra que el verdadero éxito de esta operación ha sido prolongar, sin “traumas”, bajo la nueva cobertura “democrática”, el tipo de sociedad piramidal que nos había tocado vivir bajo el franquismo, eso sí, debidamente renovada y asociada a lo más granado del capitalismo transacional y a la cúpula del poder político-militar mundial, gobernada por Estados Unidos”.</p>
<p>Un texto de una dureza diamantina que, lógicamente, levantó ampollas por su crítica frontal al Partido Comunista, al que tildaba de colaboracionista, y propugnaba una nueva izquierda, una izquierda radical que aspiraba a nuevas formas de acción y organización para la liberación de la especie humana.<br />
Cuando lo presenté en Barcelona afirmé que se trataba de un libro de referencia tan indispensable como incómodo para la derecha confesa como para la presente izquierda. Y concluí con una profecía nada arriesgada: “Un libro que debería provocar un debate político pero que es posible que se silencie”. Y así ocurrió, salvo con las contadas excepciones de rigor.</p>
<p>Si recuerdo bien, conocí a Pepe Martínez en la Feria de Frankfurt, a la que asistió desde 1971 hasta al menos 1978, mientras que yo empecé en 1969. Estábamos ambos en el área de los editores españoles y más de un año estuvimos en stands vecinos. El ritmo de trabajo era más sosegado que ahora &#8211; y en su caso lo importante y simbólico era la desafiante presencia de Ruedo ibérico-, por lo que teníamos tiempo para largas charlas, en las que exhibía su humor cortante y su vasto conocimiento tanto del milieu del exilio como de las conspiraciones del interior. Y también, claro está, sus entusiasmos de editor. Además, por su stand y en menor medida por el de Anagrama aterrizaban con frecuencia exiliados políticos, periodistas y colegas izquierdosos varios.</p>
<p>Naturalmente fui sensible al encanto personal de Pepe Martínez, reforzado por el aura de Ruedo ibérico. El historiador Antonio Elorza, que en su juventud fue un colaborador de Pepe, lo describe así: “Un tipo excepcional, de formación anarquista, gustos aristocráticos y talante autoritario, en grado sumo irascible”, “con rasgos que recuerdan la aventura equinoccial de Lope de Aguirre”. En suma, añade Elorza, “un personaje fascinante que, al igual que Juan García Oliver, el líder anarcobolchevique a quien tanto admiraba, llevaba dentro una formidable carga de destrucción”.</p>
<p>Un dandy “sempruniano”, según acertada precisión de Jordi Gracia, con una coquetería característica y personalísima: llevar la corbata por encima del jersey. Otro dandy muy distinto, Giovanni Agnelli, el gran patrón de la Fiat, se distinguió también con otro tic persistente: el reloj por encima de la camisa.</p>
<p>Pienso que Pepe Martínez miraba con afecto las publicaciones de Anagrama, que también era una editorial abierta a las varias sensibilidades de la izquierda, con una subrayada tendencia hacia los marxismos heterodoxos y el pensamiento libertario. Es decir que Anagrama publicaba, en especial en sus Cuadernos, a Trotski, Maurín, el Che, Mao, Wilhelm Reich, Gunder Frank, Chomsky, su maestro Pierre Vilar, Lucio Magri, Santi Soler del MIL (Movimiento Ibérico de Liberación), Bakunin, Kropotkin y naturalmente a los situacionistas. Y también, en otra vertiente, a Sade, Breton, Bukowski. Y Pepe sabía de los numerosos procesos y secuestros que había tenido la editorial. Y así como, en 1975, la ultraderecha española plantó una bomba, que causó serios daños, en la sede de Ruedo Ibérico en la rue de Latran, también en España se dedicaban a atacar librerías, con total impunidad, y además, en el mayor percance de la época, incendiaron el almacén de Distribuciones de Enlace, que albergaba los fondos de las ocho editoriales progresistas, entre ellas Anagrama, que componían la sociedad.</p>
<p>Pero no se trata de hablar de Anagrama sino sólo de subrayar las afinidades editoriales. Y una de ellas en especial. Como es lógico, Pepe Martínez, aunque muy tardíamente, descubrió y quedó deslumbrado por los textos de los situacionistas, tan radicales como él y también hedonistas, bebedores e insolentes (y también con su toque dandy: recuérdese la inusitada encuadernación plateada de la revista de la Internacional Situacionista). El 10 de febrero de 1981 escribió a Francisco Carrasquer informándole de sus recientes lecturas de Debord, Vaneighem, Sanguinetti, Vienet y del famoso panfleto <em>Sobre la miseria en el medio estudiantil</em>, e incluso intentó publicar <em>Sobre el terrorismo y el Estado</em> de Gianfranco Sanguinetti, y también a Antonio Negri, el líder de Autonomia Operaia, dos ejemplos de confrontación radical del capitalismo contemporáneo.</p>
<p>En mi trato con él, siempre cordial, nunca sufrí ninguna de sus legendarias cóleras, aunque para ser exactos asistí a una inesperada explosión. En mayo de 1977, después de casi dos décadas de exilio en París, Pepe Martínez hizo su primer viaje a España para preparar la implantación de Ruedo ibérico en nuestro país. Los editores amigos de Barcelona, entre los que recuerdo a Grijalbo, Castellet, Barral, Comín, Beatriz de Moura, brindamos con él por su regreso y en el curso de una comida muy cordial se le cruzaron los cables y empezó a atacar al pobre Alfonso Carlos Comín, miembro del PSUC y el ser humano más parecido a un arcángel que yo haya conocido nunca, acusando al partido comunista y, ya puestos, al propio Comín de todos los crímenes estalinistas en la Guerra Civil, hasta que la enérgica bonhomía de Juan Grijalbo logró apaciguarlo.</p>
<p>El 20 de abril de 1978 se celebró en la Galería Maeght de Barcelona que dirigía su viejo amigo Paco Farreras una gran fiesta para presentar oficialmente en España Ruedo ibérico y su filial Ibérica de Ediciones y Publicaciones, a la que acudió Tarradellas, también viejo y leal amigo del exilio, y la representación de todas las faunas de la izquierda, desde los supervivientes del grupo de Puig Antich hasta la izquierda liberal más moderada, como le cuenta a su amigo italiano Giorgio Agosti en una carta, en la que constata, lúcido: “Esa noche enterré un muerto, muerto desde hace meses: el viejo Ruedo ibérico. Pienso que lo enterramos todos los presentes. Se acabó esa especie de Frente Popular cultural que fue Ruedo ibérico durante más de quince años”. Y más exactamente, para decirlo en palabras de José Manuel Naredo, “Ruedo ibérico (para sus antiguos amigos de la oposición antifranquista) pasó de ser una plataforma útil a convertirse en un testigo incómodo de las componendas políticas de la transición”.</p>
<p>Cuando ya residía en Madrid, a mediados de los 80, pude reunir a los dos grandes amigos, Pepe Martínez y François Maspero, a propósito de la traducción de la novela de este último <em>Le sourire du chat</em>, que le propuse a Pepe y que aceptó. Pepe cuenta en una carta a una amiga italiana: “Las quasi-memorias de François Maspero, que fue mi colega, mi amigo y mi vecino en París. Era un editor de izquierda que se arruinó como yo. Pero él verdaderamente arruinado porque era rico. Hago esta traducción para un editor español que ha halagado mi vanidad diciéndome que Maspero y yo somos sus maestros: seguro que se arruina”. Por fortuna se equivocó, Anagrama se había salvado por los pelos de la quiebra a finales de los 70, tras el famoso desencanto y otros percances. Y por desgracia Pepe no pudo asistir a la presentación del libro de Maspero en Madrid en 1987, había fallecido solo y amargado, como demasiado bien sabemos, el año anterior.</p>
<p>Dejando de lado sus ciclotimias y susceptibilidades, o las especulaciones sobre carácter y destino, al contemplar el espléndido catálogo de Ruedo ibérico que él había construido, de forma irrepetible, un catálogo que es la demostración de su gran valía como editor, en él se reflejan sus grandes pasiones, la recuperación de la memoria colectiva, la contrainformación de las mentiras oficiales para propiciar la transformación en profundidad de la sociedad. También sus conocimientos tipográficos, la búsqueda de la belleza, de la dignidad estética de sus libros. Y su talento para alentar y propiciar y saber “ver” libros posibles pero aún no existentes y también la abnegada labor de convertir manuscritos poco elaborados en textos dignos de Ruedo ibérico.</p>
<p>Un aspecto muy a tener en cuenta es la importancia de las innumerables cartas que Pepe Martínez escribió a lo largo de su vida y de las que, muy consciente de la importancia de su testimonio -la omnipresente obsesión de preservar la memoria histórica-, guardó minuciosamente las copias y ahora están depositadas en el benemérito Instituto Internacional  de Historia Social de Amsterdam.</p>
<p>Y voy a terminar esta intervención demasiado larga con dos citas. Una, de su amigo Juan Goytisolo acerca de la muerte de Ruedo Ibérico, en 1982, a causa de, dice lapidariamente, “el triple dogal de la confusión, el pasotismo y el desencanto” de la sociedad española. Y la otra, del propio Pepe. Dice así: “Y el cinismo sin llegar”&#8230; Una frase, desde luego, referida a sí mismo, viejo león malherido pero irreductible.</p>
<p>Texto de su intervención en el Seminario <em>Ruedo ibérico, un desafío intelectual</em> organizado por la Residencia de Estudiantes el 15 de junio de 2004 en Madrid con ocasión de la exposición del mismo título. Publicado en HERRALDE, Jorge, <em>Por orden alfabético. Escritores, editores, amigos</em>. Anagrama, 2006, pp. 177-192.</p>
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		<title>Entrevista a José Martínez en TVE</title>
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		<pubDate>Sun, 21 Jun 2009 14:50:43 +0000</pubDate>
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En 1978 Televisión Española emite un Encuentro con las Letras en el cual intervienen por parte de TVE Fernando Sánchez Dragó y Daniel Sueiro y por parte de Ruedo ibérico José Martínez, Luciano Rincón y Nicolás Sánchez Albornoz
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