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	<title>Éditions Ruedo ibérico &#187; Iglesia y democracia</title>
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		<title>El PNV ve a Munilla como un ataque a la iglesia vasca</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Jan 2010 16:58:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coordinadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexión y discusión]]></category>
		<category><![CDATA[Actualidad política]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia y democracia]]></category>

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		<description><![CDATA[Público, G. M. &#8211; San Sebastián &#8211; 10/01/2010
El nombramiento este sábado de José Ignacio Munilla como nuevo obispo de San Sebastián suscitó una nueva polémica política en Euskadi. El presidente del PNV en Guipúzcoa, Joseba Egibar, atribuyó la llegada de este prelado ultraconservador a una &#8220;operación&#8221; de &#8220;diseño político&#8221; para acabar con &#8220;el hecho diferencial&#8221;.

El [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Público</em>, G. M. &#8211; San Sebastián &#8211; 10/01/2010</p>
<p>El nombramiento este sábado de José Ignacio Munilla como nuevo obispo de San Sebastián suscitó una nueva polémica política en Euskadi. El presidente del PNV en Guipúzcoa, Joseba Egibar, atribuyó la llegada de este prelado ultraconservador a una &#8220;operación&#8221; de &#8220;diseño político&#8221; para acabar con &#8220;el hecho diferencial&#8221;.<br />
<span id="more-752"></span><br />
El líder del partido nacionalista en Guipúzcoa se refirió, en declaraciones a Radio Euskadi, a la &#8220;conocida trayectoria&#8221; de Munilla, que acusó a quienes votaran a favor de la Ley del Aborto de &#8220;ser cómplices de asesinato&#8221; y reivindicó &#8220;propiedades curativas&#8221; para curar la homosexualidad.</p>
<p>No obstante, Egibar se centró en el trasfondo político de la designación del nuevo obispo de San Sebastián, en sustitución de Juan María Uriarte. A su juicio, este nombramiento es una jugada más en una operación con otros cambios, como el del obispo en Baiona (País Vasco francés), &#8220;y otras diócesis que constituían eso que se llama Iglesia vasca&#8221;.</p>
<p>&#8220;A partir de ese diseño político piensan cerrar la operación con este nombramiento en la diócesis de Guipúzcoa. Esta Iglesia está pagando el que hasta ahora haya habido obispos, sin editorial nacionalista, pero sí muy pegados al pueblo y también del pueblo&#8221;, dijo, en alusión a Uriarte y su antecesor, José María Setién.</p>
<p>El malestar del PNV con la llegada de Munilla se dejó notar también en su nombramiento en la Catedral del Buen Pastor. No asistió ningún representante de la Diputación de Guipúzcoa, gobernada por el partido nacionalista y Hamaikabat [escisión de EA], después de sí haber estado presente hace una semana en la despedida de Uriarte.</p>
<p><strong>La postura del PP</strong><br />
El presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, tampoco acudió a la celebración. Aunque, según se excusaba el jueves, iba a estar ausente por no &#8220;dar el gusto&#8221; al PNV de poder utilizar su presencia para &#8220;decir que es un obispo del PP&#8221;. El portavoz del PP vasco, Leopoldo Barreda, acusó a &#8220;algunos dirigentes nacionalistas&#8221; de actuar como Franco, al querer &#8220;controlar&#8221; al nuevo obispo. El coordinador de EB, Mikel Arana, aseguró, por su parte, que las declaraciones realizadas hasta la fecha por Munilla, sobre el aborto o la homosexualidad &#8220;le colocan en la más extrema derecha&#8221;.</p>
<p>El portavoz del PSE, José Antonio Pastor, dijo esperar que pronto se recomponga en Euskadi &#8220;lo que haya podido haber de heridas o polémica&#8221; a raíz de esta designación.</p>
<p>Durante las casi dos horas que duró la ceremonia de su nombramiento, José Ignacio Munilla evitó cualquier polémica en su discurso. Se presentó ante sus fieles como &#8220;pobre y humilde&#8221; y manifestó que su acogida en la catedral del Buen Pastor, totalmente llena, era un fruto &#8220;sobredimensionado por las circunstancias&#8221;.<br />
&#8220;El factor mediático tan influyente en nuestros días contribuye fácilmente a construir castillos en el aire, a ver gigantes donde sólo hay molinos (&#8230;) o tal vez, a juzgar como demonios a quienes simplemente comparten nuestra misma condición pecadora&#8221;, destacó durante su homilia el obispo de San Sebastián.</p>
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		<title>El presidente del CGPJ reedita la &#8220;Misa de Apertura de Tribunales&#8221; con Rouco</title>
		<link>http://www.ruedoiberico.org/blog/2009/09/el-presidente-del-cgpj-reedita-la-misa-de-apertura-de-tribunales-con-rouco/</link>
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		<pubDate>Sat, 19 Sep 2009 21:26:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coordinadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexión y discusión]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia y Justicia]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia y democracia]]></category>

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		<description><![CDATA[N. Trabolsi
El poder Judicial, ese pilar del Estado Derecho, iniciará el curso con una ceremonia de carácter religioso por segundo año consecutivo. El anacronismo denominado “Misa de Apertura de Tribunales” se reeditará el próximo lunes gracias a su autor intelectual, el presidente de Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Carlos Dívar, un ultra católico confeso [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>N. Trabolsi</strong></p>
<p>El poder Judicial, ese pilar del Estado Derecho, iniciará el curso con una ceremonia de carácter religioso por segundo año consecutivo. El anacronismo denominado “Misa de Apertura de Tribunales” se reeditará el próximo lunes gracias a su autor intelectual, el presidente de Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Carlos Dívar, un ultra católico confeso que fue sorprendentemente elegido para el cargo por el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero. Dívar, no conforme con imponer una ceremonia religiosa como pistoletazo de salida al curso, ha vuelto a invitar a su amigo, el cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal (CEE), Antonio María Rouco Varela, para oficiarla. Rouco es uno de los máximos responsables de la politización y beligerancia del episcopado español que alcanzó sus puntos máximos en la pasada legislatura ante el matrimonio homosexual. La fe vuelve a las más altas instancias del Estado.<br />
<span id="more-617"></span><br />
Durante la mañana del próximo lunes la sotana de Rouco estará, nunca mejor dicho, diciendo misa en el CGPJ. Dívar ha invitado “de manera personal” a magistrados, jueces y vocales al acto que se ha sacado de la manga, según recoge El Confidencial Digital.</p>
<p><strong>La Misa de Apertura</strong><br />
Hasta 2007, al empezar el curso judicial se celebraba una ceremonia por los magistrados fallecidos durante el periodo anterior. Dívar impuso la presencia de Rouco y la figura de Misa de Apertura a finales de septiembre de 2008, el mismo día en que juraba el cargo asegurando que “los criterios personales del juez no pueden emerger en el espacio público”. </p>
<p><strong>Elección&#8230; ¿socialista?</strong><br />
Pero que un juez ultra conservador se lleve muy bien con el jerarca de los obispos –“ojalá todos los españoles fueran tan católicos como Dívar”, ha llegado a exclamar Rouco- no es noticia. Lo noticiable es que sea un Gobierno socialista el que le aúpe a las más altas esferas jurídicas teniendo en cuenta la importancia de presidir y de mantener medianamente neutral el Poder Judicial. </p>
<p><strong>La derecha festiva&#8230;</strong><br />
El nombramiento de Dívar lo pactaron PP y PSOE el 22 de septiembre de 2008 y generó una polémica inmediata. La derecha política y, por supuesto, la mediática cantaron victoria –más aun teniendo en cuenta que también se acordó poner a Fernando de Rosa, ex consejero de Justicia del PP en Valencia, como número dos del CGPJ-. Si el portavoz de Justicia del PP, Federico Trillo, elogiaba al “jurista de prestigio” que dirimiría el CGPJ, El Mundo se congratulaba de la “buena elección” que reconocía a un “profesional de perfil conservador y firmes convicciones religiosas” sin ocultar, eso sí, una deuda de gratitud con el magistrado: el archivo de una querella contra el rotativo. </p>
<p><strong>&#8230;y los progresistas ojipláticos</strong><br />
Más reacia se mostró la prensa progresista, que objetó, además de su vertiente extremadamente católica, el bajo perfil de Dívar y el incumplimiento de la que, hasta septiembre de 2008, era la norma tácita para ocupar su cargo: haber pasado por la magistratura del Tribunal Supremo y tener una carrera de catedrático universitario de reconocido prestigio. El entonces titular de Justicia del Gobierno, Mariano Fernández Bermejo, defendió la elección apelando a la “neutralidad” y “prudencia” del juez religioso. Un extremo al que se aferró Bermejo mientras salían a la luz los vínculos entre Dívar y la Hermandad del Valle de los Caídos.</p>
<p><strong>El Valle de los Caídos</strong><br />
Y es que Dívar, además de ser ponente en los encuentros organizados anualmente por la Hermandad, las llamadas “Conversaciones en el Valle”, colaboraba con la revista del grupo en la que llegó a escribir frases célebres como “sólo en amar a Cristo y hacerle amar se encuentra la única y verdadera Justicia”. Su carrera de conferencista la completaba con conferencias, precisamente, en el Arzobispado de Rouco donde dio su “Testimonio cristiano en la vida pública” según se titulaba el encuentro.</p>
<p><strong>Veto al aborto </strong><br />
Así las cosas, cuando el 29 de septiembre de 2008 Dívar aseguró que “la función jurisdiccional no es acción política” sino “estatal” muchas cosas no encajaban. Las peores sospechas se confirmaron el pasado 24 de julio cuando por primera vez en los 30 años de historias del CGPJ el órgano era incapaz de pronunciarse sobre una norma. Por si quedaban dudas, se trataba de la Ley del aborto, que se quedó sin el aval del Poder Judicial por el veto del presidente “imparcial”. </p>
<p>El Plural, 19/9/09</p>
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		<title>Cuando los obispos rezan por el Rey</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Aug 2009 10:45:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coordinadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexión y discusión]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia y democracia]]></category>

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		<description><![CDATA[La consolidación de la democracia en España ha sido posible por la retirada del espacio activo de la política de dos instituciones, la Monarquía y el Ejército. Otra institución, la Iglesia católica, se resiste denodadamente a ello. Su negativa a considerar que la religiosidad, en sus diversas expresiones, debe ser un asunto estrictamente privado, sigue siendo militante.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Isabel Burdiel</strong></p>
<p>La consolidación de la democracia en España ha sido posible por la retirada del espacio activo de la política de dos instituciones, la Monarquía y el Ejército. Otra institución, la Iglesia católica, se resiste denodadamente a ello. Su negativa a considerar que la religiosidad, en sus diversas expresiones, debe ser un asunto estrictamente privado, sigue siendo militante.</p>
<p>La resistencia eclesiástica a soltar todos aquellos resortes (e ingresos) del Estado que puedan favorecerla siempre ha requerido aliados e instrumentos políticos. Entre ellos, la Monarquía ha ocupado un lugar privilegiado. Las cosas comenzaron a complicarse en toda Europa, y en España, cuando la Monarquía dejó de ser absoluta y pasó a ser constitucional.</p>
<p>Aun entonces, contra viento y marea, la Iglesia siguió considerando que los reyes &#8220;eran suyos&#8221; y que su obligación -desde una concepción del poder monárquico ligada a lo divino y no a la voluntad nacional- era defenderla contra la secularización del Estado y de la sociedad. La posibilidad de un monarca ajeno a las luchas de partido, incluidas las suscitadas por la llamada &#8220;cuestión religiosa&#8221;, tiene precisamente ese límite: la cuestión religiosa. Algo que llega hasta hoy con las implicaciones netamente partidistas del rechazo a la asignatura de Educación para la Ciudadanía. En ese tema, como en cualquier otro considerado sensible para sus intereses, la lógica de funcionamiento de una Monarquía democrática es contraria a la lógica de la Iglesia.</p>
<p><span id="more-273"></span></p>
<p>Quizás convenga volver la mirada hacia los orígenes, hacia la ruptura liberal con el absolutismo durante el siglo XIX, para entender el hálito decimonónico de episodios actuales que involucran a la Iglesia y a la Corona. Aquella ruptura implicó el reacomodo forzado de la Iglesia a una nueva situación política y a un nuevo tipo de Monarquía cuyos supuestos básicos no compartía en absoluto. Isabel II, como no se cansaron de repetir los mismos liberales, subió al trono porque contó con el apoyo del liberalismo y lo hizo como reina constitucional, legitimada por la voluntad nacional y no por la herencia o la voluntad divina. Durante la guerra civil carlista, la Iglesia estuvo (como siempre) en los dos bandos. Por si acaso. Sin embargo, no hay duda de que el corazón y los intereses (las armas y los rezos) de la mayoría del clero estuvieron con don Carlos. El liberalismo era sin duda pecado y la nueva reina, ilegítima, además de interesada, porque había aceptado el poder de los impíos liberales.</p>
<p>Sin embargo, las cosas estaban como estaban y a ellas había que acomodarse, al menos de momento. En ese reacomodo, el control del alma deshilvanada de la hija de Fernando VII era fundamental. Como lo era el Partido Moderado donde convivían liberales conservadores con carlistas reciclados, como ahora convive el liberalismo conservador y el franquismo sociológico en el principal partido de la derecha. Juan Donoso Cortés -quien participó en la primera redacción de lo que luego sería la condena papal del liberalismo en el Syllabus- fue muy explícito en una carta al duque de Riánsares, padrastro de Isabel II. Hoy se agradece su desparpajo: &#8220;Los progresistas no necesitan del Monarca para ser fuertes porque se apoyan en las turbas. Los moderados no necesitan de las turbas para ser fuertes porque se apoyan en el trono: pero ¿dónde estará su fuerza cuando no se apoyen ni en el trono ni en las turbas? Usted dirá que es triste soltar a la presa&#8221;.</p>
<p>Como una presa, en el doble sentido cinegético y carcelario del término, fue concebida desde entonces la primera reina constitucional de España. La Iglesia comprendió y perdonó sus flaquezas humanas y rezó por ella cuando su imagen fue arrastrada por el lodo de la pornografía política de la época. A cambio, el Concordato de 1851 -pariente lejano de los acuerdos actuales- devolvió al clero parte sustancial de sus riquezas, de su influencia política y de su capacidad de control sobre la educación y las conciencias de la ciudadanía.<br />
El entonces arzobispo de Toledo y la Monja de las Llagas fueron especialmente activos en impedir cualquier posible acomodo de Isabel II a una situación de gobierno progresista. Con los progresistas venían tímidas propuestas de tolerancia religiosa que había que cortar de raíz recordándole a la reina, con humanidad pero con severidad, que sus pecados privados y políticos tan sólo podrían ser purgados si se convertía en el más firme y visible bastión de la Iglesia católica.</p>
<p>Con Isabel II comenzó el doble juego y la doble moral que arrastró a todos los monarcas decimonónicos (y no tan decimonónicos) al conflicto partidista en el cual la posición de la Iglesia desempeñó un papel decisivo. Salustiano de Olózaga popularizó la expresión &#8220;obstáculos tradicionales&#8221; para señalar el origen de las dificultades de consolidación del liberalismo pluralista en España. Apuntaba directamente al entorno reaccionario y clerical de Palacio que acabó costándole el trono, en 1868, a esa primera reina constitucional.<br />
Ha pasado mucho tiempo desde entonces. No hay comparación posible; entre otras cosas porque Isabel II (por educación y por afición) colaboró activamente con quienes buscaron convertirla en un desastre personal y político. Queda, sin embargo, la incomodidad de un recuerdo, de un hálito titubeante pero persistente, que parece filtrarse a través de los siglos. La presencia de Juan Carlos I contribuye mucho a despejar el ambiente. Para los demócratas, su legitimidad reside precisamente en su firme invisibilidad política en las legítimas luchas entre partidos, incluidas aquellas referidas a (o que toman como pretexto) la &#8220;cuestión religiosa&#8221;. El Rey tan sólo se hizo visible cuando ayudó a pilotar la transición a la democracia y cuando se opuso a quienes quisieron acabar violentamente con ella. Todos los esfuerzos por hacerle bajar a la arena política, en temas sin duda candentes pero no letales como aquel, han sido vanos.<br />
Pero, hete aquí, tras 32 años de democracia, que desde la emisora de la Iglesia se pide insistentemente la abdicación del primer monarca democrático de la historia de España. Su locutor más popular y rentable denigra personalmente al Rey y afirma que &#8220;no cumple con sus obligaciones&#8221;. Es decir, que no se implica en la defensa de lo que considera &#8220;obligado&#8221; una emisora cuya línea editorial se ajusta en todo (según su página web) a la doctrina de la Iglesia.</p>
<p>Escándalos lánguidos aquí y allá. Destacados dignatarios eclesiásticos se apresuran a &#8220;lamentar&#8221; esas declaraciones y anuncian que rezan (mucho) por el Rey, por su familia y por la Monarquía. Algunos demócratas impíos nos asustamos recordando (un pecado como cualquier otro) que esos rezos han sonado demasiado a menudo, en la historia de nuestros reyes y en la nuestra, a sometimiento simbólico y a advertencia. Nos tememos que en la apropiación de la Monarquía todo vale: los rezos y Jiménez Losantos. Si Juan Carlos I no se implica, hay que implicarlo.</p>
<p>Alguien filtra que una destacada dirigente del Partido Popular sugiere al Rey un &#8220;trato humano&#8221; para ese acosado locutor cuya libertad y expresividad podrían peligrar. Se filtra que el Rey se pregunta quién es, en realidad, el maltratado y se filtra que espera algo más que oraciones. Como penúltima vuelta de tuerca no está mal. Cualquier &#8220;reacomodo&#8221; mediático de dicho locutor será interpretado como una intervención del monarca, como un atentado contra la libertad de expresión por parte del garante de la libertad de todos. Chapeau, que diría Voltaire. A su pesar, la Corona ya es visible en la arena política de la España democrática del siglo XXI y a lo lejos se oye el ruido de los rezos habituales.</p>
<p>In <em>El País</em>, 31/10/2007</p>
<p>Isabel Burdiel es catedrática de Historia Contemporánea en la Universidad de Valencia.</p>
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		<title>La fuerza del Opus Dei</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Aug 2009 10:44:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coordinadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexión y discusión]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia y democracia]]></category>

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		<description><![CDATA[Juan Pablo II sostenía que, así como el Concilio de Trento se llevó a la práctica por el celo de la Compañía de Jesús -la otra gran fundación española, del vasco Ignacio de Loyola- más que por el celo de los obispos, ahora, aquel octubre de 1982 en que llegaba a una España gobernada con aplastante mayoría por Felipe González, eran los movimientos de laicos como el Opus Dei los nuevos apóstoles del Vaticano II.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> <strong>Juan G. Bedoya</strong><br />
 <br />
El Opus Dei está aprovechando el 25 aniversario de su extraordinaria erección como Prelatura Personal para hacer recuento de su fuerza ante la opinión pública. No están en crisis, presumen sus dirigentes, el biólogo catalán Ramón Herrando Prat de la Riva y la economista madrileña Inocencia Fernández, ésta como dirigente de las mujeres de la fundación. Otras congregaciones clásicas no pueden decir lo mismo. Frente a la pérdida de vocaciones entre los jesuitas, por ejemplo -hoy apenas 19.000 en todo el mundo, frente a casi el doble hace poco más de medio siglo-, el Opus suma 87.000 miembros laicos, 10.000 más que en 1982. El 55% son mujeres. La Obra cuenta también con 1.900 sacerdotes. Su objetivo ahora es la conquista de los antiguos países comunistas del Este europeo.</p>
<p><span id="more-300"></span></p>
<p>La famosa y polémica fundación de Escrivá goza además de una situación especial en el seno de la siempre rígida Iglesia romana. En el último medio siglo nadie ha destacado tanto como la <em>obra</em> fundada en 1928 por san Josemaría Escrivá de Balaguer (Barbastro, Huesca, 1902-Roma, 1975) con el nombre de Opus Dei. Hace 25 años, Juan Pablo II, que llegó al cargo protegido e impulsado sobre todo por el Opus, concedió a esta fundación el carácter de Prelatura Personal, única todavía en el mundo.</p>
<p>El fundador, ya alzado a los altares, goza también de una predilección especial en la basílica de San Pedro en Roma, el primer templo de la cristiandad: desde hace tres años, una de las imponentes fachadas de este templo exhibe una escultura de Escrivá, de cinco metros de altura.</p>
<p>&#8220;Sin miedo ni vergüenza, con el objetivo no de adaptarse al mundo, sino de convertirlo y renovarlo&#8221;. Éste es el reto que hace al Opus el cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio María Rouco Varela.</p>
<p>El cardenal lamenta que los españoles no presuman en el exterior de la fuerza de su Iglesia. &#8220;Echo en falta que los representantes en el extranjero no hablen sobre las grandes aportaciones que la Iglesia española ha hecho a la Iglesia universal, entre ellas el Opus Dei&#8221;, dijo ante los purpurados llegados del Vaticano a Madrid para celebrar el aniversario de la Prelatura, invitados por la Universidad de Navarra. Entre los presentes estaba el cardenal Julián Herranz, presidente emérito del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, y el secretario de la Pontificia Congregación para los Obispos, arzobispo Francesco Monterisi.</p>
<p>La ascensión del Opus Dei a la categoría de Prelatura Personal supuso la culminación del sueño del fundador Escrivá. Hombre de grandes ambiciones, quería librarse de ataduras episcopales porque su fundación, entonces con 70.000 miembros -la inmensa mayoría laicos, hombres y mujeres, célibes o casados-, tenía poco que ver, en su opinión y en la realidad, con los institutos y las congregaciones tradicionales.</p>
<p>&#8220;El Opus Dei no era ni podía ser una forma moderna o evolutiva de ese estado de vida consagrada&#8221;, afirma el cardenal Herranz, él mismo del Opus. Escrivá pretendió incluso el máximo grado de independencia respecto a los obispos (<em>prelatura nullius</em>), pero debió de conformarse con la &#8220;prelatura personal&#8221;, una especie de diócesis mundial, también excepcional en el orbe católico.</p>
<p>El Opus no gozó de trato especial con los papas Pío XII, Juan XXIII y Pablo VI, pero fue el movimiento predilecto del polaco Juan Pablo II, más conservador que los anteriores. También gozó de las complacencias del dictador Francisco Franco, que tuvo en ocasiones como confesor a Josemaría Escrivá e hizo ministros a varios de sus seguidores.</p>
<p>Esas estrechas y polémicas relaciones con el poder dictatorial -Escrivá ya estuvo con Franco en los primeros días de la Guerra Civil, en Burgos- no impidió al Opus mantener una gran presencia social y política en los primeros años de la transición y en los Gobiernos de José María Aznar.</p>
<p>El empeño personal de Juan Pablo II por distinguirlo de manera especial tenía que ver con esa ofensiva de rehabilitación cuando ordenó en 1980 que se estudiara con cierta urgencia la posibilidad de subrayar el papel de la Obra con un estatus especial. Quería una decisión antes de viajar a España. Cuando llegó a Madrid el 31 de octubre de 1982, fresco aún el triunfo de la izquierda socialista en las elecciones celebradas tres días antes, el Papa traía bajo el brazo la constitución apostólica <em>Ut sit</em> (Que sea), que convertía al Opus Dei en la primera y todavía única Prelatura Personal de la Iglesia católica.</p>
<p><strong>La última estatua del Vaticano</strong><br />
Juan Pablo II sostenía que, así como el Concilio de Trento se llevó a la práctica por el celo de la Compañía de Jesús -la otra gran fundación española, del vasco Ignacio de Loyola- más que por el celo de los obispos, ahora, aquel octubre de 1982 en que llegaba a una España gobernada con aplastante mayoría por Felipe González, eran los movimientos de laicos como el Opus Dei los nuevos apóstoles del Vaticano II. El Papa polaco dio más muestras de su predilección por Josemaría Escrivá. En un proceso rapidísimo -el segundo más breve en la historia de la Iglesia romana, después del llevado a cabo con Teresa de Calcuta-, lo beatificó el 17 de mayo de 1992, apenas 17 años después de su muerte, y lo canonizó 10 años después, el 6 de octubre de 2002. El Opus sigue siendo una fundación fundamentalmente española, pese a estar presente ya en 64 países. Españoles son 35.000 de sus 87.000 miembros (en EE UU hay apenas 3.000, por ejemplo, y pocos más en Italia o México); españoles, sus máximos prelados, después de la muerte de Escrivá (los monseñores Álvaro del Portillo y Javier Echevarría), y español, sobre todo, el primer impulso y poder, antes de que el fundador decidiera emprender su &#8220;romería&#8221; a finales de los cincuenta del siglo pasado (&#8221;Católico, Apostólico, ¡Romano! Me gusta que seas muy romano. Y que tengas deseos de hacer tu romería, <em>videre Petrum</em>, para ver a Pedro&#8221;, escribe en Camino, máxima 520), donde se introdujo en los círculos papales hasta lograr el título de monseñor con el apoyo del régimen franquista. Pese al empuje de otras fundaciones, entre otras la del también español Kiko Argüello, los llamados <em>Kikos</em>, que suman cientos de miles de personas, el Opus mantiene la preeminencia del pasado también con el actual papa Benedicto XVI. Se demostró cuando éste acudió a bendecir la instalación de una imponente estatua de Escrivá en una centenaria hornacina de la fachada exterior izquierda de la basílica de San Pedro, un hecho de extraordinaria simbología. El permiso para ocupar tan excepcional lugar en el primer templo del catolicismo lo dio en persona, en 2004, Juan Pablo II, pero Benedicto XVI quiso subrayar con su presencia que aplaudía la idea.</p>
<p>In El País, 23/04/2008</p>
<p><a href="http://www.ruedoiberico.org/libros/index.php?id=25">Daniel Artigues &#8211; El Opus Dei en España</a><br />
<a href="http://www.ruedoiberico.org/libros/index.php?id=68">Jesús Ynfante &#8211; La prodigiosa aventura del Opus Dei</a></p>
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		<title>La huella de la violencia anticlerical</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Aug 2009 10:43:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coordinadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexión y discusión]]></category>
		<category><![CDATA[El franquismo]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia y democracia]]></category>

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		<description><![CDATA[La religión católica y el anticlericalismo se sumaron con ardor a la gran batalla que se libró en España desde julio de 1936 hasta abril de 1939. Mientras que la religión fue desde el principio un elemento útil y positivo, el vínculo perfecto para todos los que lucharon en el bando franquista, el anticlericalismo violento que estalló con la sublevación militar no aportó beneficio alguno a la causa republicana. El incendio de iglesias y el asesinato del clero fueron narrados y difundidos, en España y en el extranjero, con todo lujo de detalles, constituyendo el símbolo por excelencia del "terror rojo".]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Julián Casanova</strong></p>
<p>La religión católica y el anticlericalismo se sumaron con ardor a la gran batalla que se libró en España desde julio de 1936 hasta abril de 1939. Mientras que la religión fue desde el principio un elemento útil y positivo, el vínculo perfecto para todos los que lucharon en el bando franquista, el anticlericalismo violento que estalló con la sublevación militar no aportó beneficio alguno a la causa republicana. El incendio de iglesias y el asesinato del clero fueron narrados y difundidos, en España y en el extranjero, con todo lujo de detalles, constituyendo el símbolo por excelencia del &#8220;terror rojo&#8221;.</p>
<p>La Guerra Civil española adquirió así una dimensión religiosa que condenó al anticlericalismo a pasar a la historia como una ideología y práctica negativas y no como un importante fenómeno de la historia cultural, con su visión particular de la verdad, de la sociedad y de la libertad humanas. Todos los partidarios de la República derrotada se vieron obligados a ponerse a la defensiva en el tema religioso, aunque sabían lo importante que había sido la batalla por la enseñanza, por la separación de la Iglesia y del Estado, y por someter a las órdenes religiosas a la legislación de asociaciones civiles. Todo se lo tragó el saldo mortal que la violencia anticlerical había dejado.</p>
<p><span id="more-319"></span></p>
<p>A la República se la señaló, y todavía se la señala, como la principal causante e instigadora de esa violencia. Los historiadores liberales y de izquierdas encontraron siempre muchos problemas en explicarla. La sombra de esa persecución se alarga hasta hoy, en las discusiones acerca de la <em>Ley de Memoria Histórica</em>, en el culto a los &#8220;mártires de la fe&#8221; y en las ceremonias de beatificación. ¿Qué ocurrió? ¿Por qué, en el verano de 1936, se pasó de la agresividad verbal y de las actitudes ofensivas, muy presentes en el anticlericalismo español, al asesinato, una barrera que antes del golpe militar sólo había sido franqueada en la revolución de octubre de 1934 en Asturias? ¿Por qué, más de setenta años después, sigue tan presente en el debate político?</p>
<p>Quemar iglesias o matar eclesiásticos es lo primero que se hizo en muchos pueblos y ciudades donde la sublevación militar fracasó. Al clero se le asesinaba sin necesidad de pasar por juicios o tribunales. El castigo fue de dimensiones ingentes, devastador, y no hay que dar muchas vueltas para hacer balance: 6.832 eclesiásticos fueron asesinados; una buena parte de las iglesias, ermitas y santuarios fueron incendiados o sufrieron saqueos y profanaciones, con sus objetos de arte y culto destruidos total o parcialmente. Tampoco se libraron de la acción anticlerical los cementerios y lugares de enterramiento, donde abundaron la profanación de tumbas de sacerdotes y de exhumación de restos óseos de frailes y monjas.</p>
<p>Es verdad que sin la sublevación militar de julio de 1936, que atacó la legitimidad republicana y privó al Estado del control de los mecanismos de orden, esa explosión de violencia nunca hubiera podido producirse. Es verdad también que muchos eclesiásticos, y entre ellos algunos obispos, pudieron salvar sus vidas, sobre todo en Cataluña, por la intervención de algunas autoridades republicanas. Pero, por muy tranquilizador que eso resulte, no cambia la historia. Lo que se hizo con el clero en el verano de 1936 era, por fin, y de eso no había duda, lo que muchos decían que iban a hacer desde comienzos de siglo, cuando intelectuales de izquierda, políticos republicanos y militantes obreros, anarquistas y socialistas situaron a la Iglesia y a sus representantes como máximos enemigos de la libertad, del pueblo y del progreso, un honor que en la retórica revolucionaria obrera estaba reservado hasta ese momento al capital y al Estado. Todos prometieron que la revolución traería consigo, entre otras muchas cosas, &#8220;la tea purificadora&#8221; para los edificios religiosos y los &#8220;parásitos&#8221; de sotana. Y cuando llegó la hora de la verdad, lo pusieron en práctica.</p>
<p>Hay quienes acuden todavía al socorrido tópico de la responsabilidad anarquista, aunque esa violencia anticlerical adquirió buena dosis de desmesura en muchas zonas donde dominaban socialistas, comunistas o republicanos. Los arrebatos contra el clero y las cosas sagradas fueron especialmente intensos en Cataluña, el País Valenciano y en las comarcas orientales de Aragón, pero tampoco se quedaron a la zaga en las provincias de Toledo, Ciudad Real, Cuenca, Málaga o Jaén. Salvo en el País Vasco, donde la violencia anticlerical fue mucho menor y donde también hubo excepcionalmente sacerdotes fusilados por los franquistas, llevar una sotana se convirtió en símbolo de implacable persecución en toda la zona republicana.</p>
<p>Toda esa violencia no representaba tanto un ataque a la religión como a una específica institución religiosa, la Iglesia católica, estrechamente ligada según se suponía a los ricos y poderosos, y enfrentada a la República desde el mismo día de su proclamación. Y no es que la mayoría de esos miles de eclesiásticos asesinados fueran ricos, que no lo eran, y no era eso lo que importaba. De acuerdo con la propaganda republicana y obrera, predicaban la pobreza y ambicionaban la riqueza, hablaban del cielo y en la práctica sólo se preocupaban por los valores mundanos. Era una crítica cargada de simbolismo, ingredientes culturales y reproches éticos. Sin ellos, resulta muy difícil explicar el trasfondo de aquella matanza, por más que el conflicto de clase y la religión fueran desde el principio inseparablemente unidos en aquella guerra de tres años.</p>
<p>La persecución anticlerical convirtió a la Iglesia en víctima, la contagió de ese desprecio a los derechos humanos y del culto a la violencia que desencadenó el golpe de Estado, y malogró cualquier atisbo de entendimiento entre los católicos más moderados y la República. El anticlericalismo sirvió también para que los vencedores ajustaran cuentas con los vencidos, recordándoles durante décadas los efectos devastadores de la matanza del clero y de la destrucción de lo sagrado. Después de la guerra, las iglesias y las tierras españolas se llenaron de memoria de los vencedores, de placas conmemorativas de los &#8220;caídos por Dios y la Patria&#8221;, mientras se pasaba un tupido velo por la represión que en nombre de Dios habían emprendido y seguían llevando a cabo gentes piadosas y de bien. La conmoción dejada por el anticlericalismo tapó el exterminio en nombre de la religión católica y sentó la idea falsa de que la Iglesia sólo apoyó a los militares cuando se vio acosada por esa violencia persecutoria.</p>
<p>No hay en la actualidad ningún historiador riguroso que silencie esa violencia anticlerical y pueda eludir su análisis e interpretación. La jerarquía de la Iglesia católica, sin embargo, nunca ha condenado la sublevación militar que la desató ni tampoco siente la necesidad de pedir perdón por bendecir y apoyar la violencia franquista durante la guerra y en la larga dictadura que la siguió. Prefiere reconocer únicamente a los &#8220;mártires de la fe&#8221; y rendirles culto. Así las cosas, la Ley de Memoria Histórica fomenta, según los obispos, la división y el enfrentamiento, mientras que las beatificaciones y canonizaciones sólo pretenden &#8220;cumplir una deuda&#8221; con esos mártires, &#8220;ejemplo vigoroso de fortaleza y testimonio&#8221;. Es la diferencia entre una solemne ceremonia en el Vaticano, con todos los medios de comunicación pendientes y una amplia representación de las autoridades políticas españolas, y la apertura de fosas en busca de los restos de esos miles de asesinados por los franquistas que ni siquiera fueron inscritos en los registros civiles y de los que se ignora todavía el lugar de su muerte. Mientras dure ese desequilibrio de recuerdos y lugares de memoria, el pasado seguirá abierto.</p>
<p><em>El Pais</em>, 22/10/07</p>
<p>Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza</p>
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		<title>El obispo Blázquez pide el perdón para la Iglesia por su papel en la guerra civil</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Aug 2009 10:43:16 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Reflexión y discusión]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia y democracia]]></category>

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		<description><![CDATA[El presidente de la ACdP, Alfredo Dagnino, avanzó más. "La regeneración pasa por la afirmación de la moral en la vida de nuestras democracias. No nos debe dar miedo la moral", dijo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Discurso rupturista del líder episcopal, que apela al modelo conciliador de Tarancón</strong></p>
<p><strong> Juan G. Bedoya</strong><br />
 <br />
El obispo Ricardo Blázquez acaba su mandato al frente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) con dos mensajes que han dejado hoy mudos a muchos prelados. El líder episcopal, prelado de Bilbao, ha pedido perdón para la Iglesia católica por “actuaciones concretas” de sus miembros durante la II República y la guerra civil —años 1931 a 1939, “el decenio de los treinta”, en palabras del prelado—, y ha recordado al cardenal Vicente Enrique y Tarancón como un hombre providencial por haber aplicado en España el Concilio Vaticano II y por convertirse en “instrumento eficaz de reconciliación” tras la muerte del dictador Franco. Los anticlericales de derechas y muchos obispos execraron de Tarancón por su actitud aperturista.</p>
<p><span id="more-308"></span></p>
<p>Hasta ahora los obispos han considerado a su Iglesia víctima de la República y de la guerra civil, pese a haber impulsado y apoyado el golpe militar que desató la guerra fratricida el 18 de julio de 1936, y bendecido como cruzada las acciones bélicas que desembocaron en una férrea dictadura de 40 años. “La Iglesia, en la guerra civil, fue sujeto paciente y víctima”, proclamó el 7 de abril de 2000 el entonces portavoz de la CEE, hoy obispo de Córdoba, Juan José Asenjo.</p>
<p>Esto ha dicho hoy el presidente Blázquez a la Asamblea Plenaria de la CEE, la última de su mandato: “En muchas ocasiones tendremos motivos para dar gracias a Dios por lo que se hizo y por las personas que actuaron; y probablemente en otros momentos ante actuaciones concretas, sin erigirnos orgullosamente en jueces de los demás, debemos pedir perdón y reorientarnos, ya que la purificación de la memoria, a que nos invitó Juan Pablo II, implica tanto el reconocimiento de las limitaciones y de los pecados como el cambio de actitud y el propósito de la enmienda”.</p>
<p>Escuchando a Blázquez, sentado a su izquierda en la presidencia, se encontraba el cardenal Antonio María Rouco. Era la primera vez que acudía a tiempo para oír un discurso de su sucesor en la presidencia. El cardenal de Madrid fue desalojado del liderazgo de la CEE hace tres años porque no logró los dos tercios de los votos necesarios para un tercer mandato. Hoy ha vuelto, por fin, quizás porque se abría la precampaña de las próximas elecciones episcopales, convocadas para marzo de 2008, en las que quiere ser protagonista, según sus numerosos seguidores.</p>
<p>El perdón reclamado ahora por Blázquez contrasta con la actitud elevada a documento oficial del episcopado cuando Rouco era presidente. Fue el 20 de noviembre de 1999, bajo el título <em>La fidelidad de Dios dura siempre. Mirada de fe al siglo XX</em>. Decían entonces los obispos sobre la que llamaban “la guerra civil más destructiva” de las historia: “No queremos señalar culpas de nadie en esta trágica ruptura de la convivencia. Deseamos más bien pedir el perdón de Dios para todos los que se vieron implicados en acciones que el Evangelio reprueba”.</p>
<p>In El País, 19/11/2007 </p>
<p><strong>Rouco reclama más espacios de libertad para los católicos</strong><br />
El cardenal de Madrid clausura el noveno congreso de los propagandistas</p>
<p><strong>Juan G. Bedoya </strong><br />
 <br />
&#8220;Los hijos no son ni del Estado ni de la sociedad. Son de sus padres&#8221;, proclamó ayer el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco, ante el IX Congreso <em>Católicos y Vida Pública</em>. Menos catastrofista que de costumbre, pero convencido de los desastres que acarrean a España el laicismo, una sociedad &#8220;sin Dios&#8221;, la educación promovida por el actual Gobierno y, en suma, el que éste haya dado la espalda &#8220;a la ley natural&#8221;, Rouco reivindicó para sus fieles &#8220;un espacio público en el que la fe pueda ser mostrable con libertad y en libertad&#8221;. Añadió: &#8220;El católico no debe limitarse a ser un fiel cristiano, sino alguien que vive su vocación secularmente, es decir, en el mundo&#8221;.</p>
<p>La Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) y la Fundación San Pablo-CEU organizan este congreso respaldadas por 300 personalidades de la vida pública nacional e internacional. En esta ocasión han opinado 57 ponentes ante algo más de 1.500 personas. El tema general fue <em>Dios en la vida pública</em>. La propuesta <em>cristiana</em>, con variaciones que permitieron abordar, muy críticamente, aspectos de la actualidad española como la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, la reforma educativa, desviaciones legislativas respecto a la ley natural, los límites del poder en la democracia o la relación entre libertad y conciencia para la &#8220;ciudadanía cristiana&#8221;.</p>
<p>Rouco tituló su conferencia <em>Exigencia y compromiso del católico en la vida pública</em>, con la intención de hacer, dijo, &#8220;un resumen práctico&#8221; del congreso. En esa idea describió las condiciones que han de concurrir para que se pueda dar una efectiva participación del católico en todos los ámbitos. &#8220;La vida pública no se ciñe a la vida política, implica a toda la sociedad&#8221;, afirmó.</p>
<p>Entre las dificultades que tienen los católicos para desarrollarse en España, el cardenal señaló al laicismo radical -&#8221;como doctrina política llega a cuestionar derechos fundamentales como el derecho a la vida&#8221;, opinó- y el relativismo &#8220;que niega la existencia de una verdad moral&#8221;.</p>
<p>El presidente de la ACdP, Alfredo Dagnino, avanzó más. &#8220;La regeneración pasa por la afirmación de la moral en la vida de nuestras democracias. No nos debe dar miedo la moral&#8221;, dijo.</p>
<p>In El País, 19/11/2007</p>
<p><a href="http://www.ruedoiberico.org/libros/index.php?id=34"><br />
</a></p>
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		<title>Kiko, la cólera de Dios</title>
		<link>http://www.ruedoiberico.org/blog/2009/08/kiko-la-colera-de-dios/</link>
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		<pubDate>Sat, 22 Aug 2009 10:42:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coordinadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexión y discusión]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia y democracia]]></category>

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		<description><![CDATA[Es el líder del movimiento neoconservador más poderoso de la Iglesia, con un millón y medio de seguidores en 106 países y 70 seminarios. Un iluminado carismático que defiende los postulados más intransigentes del catolicismo. Su grupo, los 'kikos', se mueve en un completo secretismo. Así es Kiko y así es su movimiento.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong> Jesús Rodríguez</strong></p>
<p>A ver, majo, ¿quieres convertirte?<br />
-Pero es que yo ya estoy convertido&#8230;<br />
-¡Que está convertido, dice! ¡Ja, ja, ja! ¡Que está convertido! Lo que te quiero decir es si te quieres unir al Camino.</p>
<p>Cualquier momento es bueno para captar adeptos. La primera rueda de prensa en más de 40 años de Kiko Argüello, <em>iniciador</em> y responsable del Camino Neocatecumenal, el movimiento neoconservador más poderoso de la Iglesia católica, comienza y termina con los periodistas rezando en pie un padrenuestro. Algunos no se lo saben. Balbucean. El espectáculo es digno de contemplarse. Argüello, de 69 años, es un hombre seco, ligeramente encorvado, de barba luciferina, pelo blanco, rostro áspero y carmesí, y los ojos cargados. Viste un raído traje negro y camisa y corbata oscuras; se aferra a una Biblia cubierta por una funda negra de piel. En los momentos de tensión enciende sin parar cigarrillos sin filtro que machaca al instante. Tiene una voz de galán quebrada por el tabaco, los cánticos y miles de sermones. Recuerda al predicador de un <em>western</em>.</p>
<p><span id="more-297"></span></p>
<p>Es la tercera ocasión en la que pregunta al periodista si se quiere <em>convertir</em>. Con el brazo apoyado paternalmente sobre sus hombros. Ya le ha interrogado en otros encuentros sobre sus ideas religiosas -&#8221;¿crees en Dios?&#8221;, &#8220;¿estás bautizado?&#8221;, &#8220;¿cuántos hijos tienes?&#8221;, &#8220;dame un beso&#8221;-. Por contra, todo son largas para conceder una entrevista razonable. Argüello desconfía de <em>El País</em>. &#8220;¿Para qué queréis hacer un reportaje sobre el Camino si sois un periódico agnóstico y de izquierdas? ¿Para darme un palo? Aquí tengo guardados todos los países que hablan mal de mí y del cardenal [Rouco]. Los <em>hermanos</em> me han aconsejado que no hable con vosotros. Y si lo hago es porque os amo&#8221;.</p>
<p><strong>Argüello no dialoga</strong> con los medios de comunicación críticos con su línea político-religiosa -&#8221;¿para qué perder el tiempo?-. Con el resto, apenas. No concede entrevistas. Conseguir que concrete sus ideas es inútil, se escapa con farragosas experiencias vitales. Es un maestro del monólogo. Sus seguidores no saben dónde, cómo y de qué vive. La mayoría no le conoce personalmente aunque financie el Camino con sus donaciones. El discípulo, una vez que supera el <em>segundo escrutinio</em> (un examen personal que se realiza pasados los primeros años en el Camino), debe entregar a la comunidad el 10% de sus ingresos: es <em>el diezmo</em>. Si su pareja está en el Camino, está también obligada a entregar el mismo porcentaje. Nadie sabe dónde va ese dinero ni cómo se administra. No hay facturas. Además, al final de cada celebración religiosa, uno de los <em>hermanos</em> pasa una bolsa de plástico (la llamada &#8220;bolsa de las inmundicias&#8221;) donde cada uno aporta lo que puede: desde unos euros hasta una pulsera de oro o la escritura de un piso. La bolsa sigue circulando hasta que se obtiene la cifra prefijada por los responsables. Son unos minutos de suspense. ¿Cuántas vueltas dará? Durante la construcción del <em>Domus Galilaeae</em>, la grandiosa sede del Camino en Israel, el <em>iniciador</em> pidió 1.000 euros a cada uno de sus discípulos para terminar las obras. Mientras se pasaba la bolsa, el resto cantaba: &#8220;Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan, ni hilan. Y os digo que ni Salomón en todo su fasto estaba vestido como uno de ellos&#8221;. Para avanzar en el Camino es imprescindible desprenderse de las riquezas.</p>
<p><strong>Son los que engrasan</strong> económicamente su organización; sin embargo, rara vez se mezcla Kiko con sus seguidores de base. Viaja continuamente por todo el mundo. Dice que subsiste gracias a las limosnas. Al mismo tiempo tiene hilo directo con el Vaticano. Y para sus fieles, con el mismo Dios. &#8220;Kiko no se ha inventado nada, le ha inspirado el Espíritu Santo&#8221;, dicen. Kiko Argüello es célibe y viste de negro, pero no es cura. &#8220;Nunca se pondría a las órdenes de un obispo&#8221;, explica un antiguo seguidor. Predica, pero no tiene una formación teológica. Resuelve los conflictos existenciales de sus discípulos, pero no es psicólogo. ¿Quién es Kiko? Él se define como un artista. &#8220;Un pobrecillo, un pecador; el día más feliz de mi vida será cuando muera. Reza por mí&#8221;. Si se le pregunta acerca del culto a la personalidad que gravita en torno suyo, su piel adquiere un tono encarnado y contesta con cara de pocos amigos: &#8220;En la Iglesia siempre hay alguien que inicia&#8221;.</p>
<p>Tras escucharle en varios actos del Camino y hablar con él en un puñado de ocasiones, se saca la impresión de que Kiko Argüello es un iluminado ultraconservador que domina la palabra y el gesto; con un humor cambiante; místico, magnético y halagador. Y también portador de toda la cólera divina. &#8220;El infierno existe&#8221;, remacha. Tenaz e insistente. Dotado, según un monseñor, de &#8220;una santa testarudez&#8221;. Tremendista. &#8220;El anticristo está por llegar. Europa camina hacia la apostasía&#8221;. Según él, perseguido. Un mártir en potencia. Transmite el mensaje que le ha comunicado Dios sin papeles ni fisuras. Con desparpajo. Sin florituras. Durante horas. En un lenguaje vulgar. De andar por casa. Describe el Camino como &#8220;este tinglado&#8221; o &#8220;este follón en el que estamos metidos&#8221;. Habla desde las tripas, no desde la teoría. Dice lo que le sale. Lo que le brota. A veces de forma incoherente. Todo trufado con citas bíblicas. Canta, baila, pinta, entusiasma, interroga a su auditorio. &#8220;¿Quién no tiene un familiar divorciado?&#8221;. &#8220;A ver, tú, cuéntanos tu vida. ¿Cuántos hijos tienes?&#8221;. Es carismático. Lo más parecido a un telepredicador que tenemos en España.</p>
<p>Dice que los medios &#8220;de izquierdas&#8221; le manipulan políticamente. Pero su discurso es político. Cuando le preguntamos sobre la situación en España, contesta con desconfianza: &#8220;Lamentamos que las leyes de los socialistas rompan la familia. En los países nórdicos, los chavales se están suicidando a los 20 años porque proceden de familias rotas. Es el resultado del divorcio exprés&#8221;.</p>
<p>En sus respuestas, Argüello condena radicalmente el matrimonio de las personas del mismo sexo. Los anticonceptivos. El aborto. La eutanasia. Y las ideas socialistas. Y el separatismo. Y a los religiosos progresistas. Y a los obispos tibios. Y a los jesuitas <em>izquierdosos</em> . Y a los curas que no ceden sus parroquias al Camino. Y a los monseñores poco complacientes. Es decir, a los que no piensan como él. Y él tiene las ideas claras. &#8220;Claro que existe el demonio; está entre nosotros, es un ángel caído&#8221;.</p>
<p>-¿Y a usted también le ataca?<br />
-Nos ataca a todos. Ha dominado a monseñores para que se pusieran en contra del Camino. Nos han hecho mucho daño. El demonio siempre está dispuesto. Si eres casado, está al acecho para que te enamores de otra. Pero en el Camino, los matrimonios no se separan. ¿Sabes por qué?<br />
-Ni idea.<br />
-Porque la relación de amor de los que tienen dentro vida eterna es distinta. Un matrimonio no se separa si tiene vida eterna. El amor de pareja progresa y madura; no es lo mismo la pasión de los novios que el amor de Cristo, que es un amor total.<br />
-¿Y si le va mal a la pareja?<br />
-Para eso están los <em>hermanos</em> de la comunidad. Cuando un matrimonio está en peligro, toda la comunidad reza por ellos; les llaman y apoyan, y se salvan.</p>
<p><strong>Kiko Argüello ve el mundo</strong> en blanco y negro. La sexualidad es el eje de sus catequesis. La pornografía. La homosexualidad -&#8221;que es una enfermedad que se cura&#8221;-. El rechazo a los anticonceptivos -&#8221;el 25% de los preservativos falla&#8221;-. Incluso alerta por escrito del riesgo de tener hijas adolescentes: &#8220;Los padres están llamados a ser realistas, y a hablar a las hijas de los peligros a los que se exponen con ciertas modas de vestir (como minifaldas exageradas u ombligos descubiertos) si no quieren encontrarse después con la sorpresa de verlas un día embarazadas o, peor aún, descubrir que han abortado&#8221;. En Roma, durante la rueda de prensa del 13 de junio, nos comenta que el Camino celebra sus eucaristías el sábado por la noche, entre otras cosas &#8220;para que los jóvenes no se vayan a las discotecas a fornicar y a drogarse; los jóvenes de nuestras comunidades no fornican, ni se drogan, ni se suicidan&#8221;.</p>
<p>Está dispuesto a reevangelizar el mundo. Quiera o no quiera el mundo. Es su misión. Desde la vieja Europa hasta China, pasando por Latinoamérica y las antiguas repúblicas soviéticas. Ya ha enviado a miles de familias y de seminaristas a catequizar en los rincones más perdidos del planeta. &#8220;Apóstoles&#8221;, les llama. Un cura español destinado en Roma recuerda su sorpresa al encontrarse en Kazajistán con una familia de <em>kikos</em> valencianos predicando puerta por puerta. &#8220;Estamos renovando la Iglesia. Somos lo más vivo de la cristiandad, los encargados de la nueva evangelización a través de pequeñas comunidades que viven como los primeros cristianos y avanzan juntas&#8221;, explica Argüello.</p>
<p><strong>Sostienen</strong> los que conocen a Kiko que es orgulloso, soberbio y autoritario. Se considera a la altura de cualquier purpurado. Controla férreamente su organización a base de círculos concéntricos que transmiten en el acto sus consignas. No tiene lugartenientes. No existe un directorio del Camino. Un jefe de prensa, un encargado de finanzas. Él es el <em>iniciador</em>. Nadie le cuestiona. Es el autor de los textos y símbolos. De la estética, música y canciones; ritos y prácticas; el lenguaje y la forma de vivir. Incluso del diseño de sus iglesias, cuyas pinturas de inspiración neobizantina él mismo ejecuta.</p>
<p>Sus seguidores son conocidos como los <em>kikos</em>. Una Iglesia paralela que cuenta, según Argüello, con un millón y medio de fieles divididos en 16.000 comunidades enclavadas en 6.000 parroquias de 106 países; con 3.000 sacerdotes, 1.500 seminaristas y 70 seminarios. Lo que no cuenta es que ya han entrado en las universidades y los colegios; en la Conferencia Episcopal, el Ejército y los medios de comunicación. Dirigen las agencias de noticias religiosas Zenith y H2O. Abarrotan las manifestaciones neoconservadoras contra los Gobiernos socialistas en Roma o Madrid. Son la infantería de la Iglesia más intolerante. Un ejército de resistencia a los cambios. A la cabeza, Kiko está siempre ideando estrategias y puestas en escena. Hay que llamar la atención. Conmover a los fieles. La rueda debe seguir girando. Le gusta esgrimir sus poderes. Ante sus fieles desgrana en voz alta una cosmopolita agenda agotadora. Y el contacto estrecho con los cardenales. Antes perseguido que irrelevante. &#8220;Ha llegado el momento de evangelizar&#8221;, dice él.</p>
<p>Su biografía de líder visionario transcurre durante los 44 años que conducen de una chabola en Vallecas (Madrid), rodeado de gitanos, yonquis y prostitutas, armado con una Biblia y una guitarra, hasta las cenas con el Papa en las sombras del Vaticano. Hasta pintar los frescos de la catedral de Madrid. Hasta erigir una sede internacional a su imagen y semejanza en Israel, en el monte de las Bienaventuranzas, donde Jesucristo comenzó a predicar, que fue inaugurada por el propio Juan Pablo II en 2000.</p>
<p>No ha sido un trayecto fácil. Kiko Argüello ha trepado con esfuerzo. Y voluntad. Y con la idea de que ?Dios proveería?. En sus comienzos, algunos en la Iglesia le consideraron un hereje. Un luterano. Un loco. Un <em>hippy</em> empeñado en llamar la atención. Aún hoy, para muchos, es el creador de una secta intraeclesial; admitida por la jerarquía, pero siempre en el filo de la navaja. Con sus misas y celebraciones. Sus códigos internos y sistemas de captación. Y un absoluto secretismo sobre sus prácticas.</p>
<p>Los textos de Kiko, la transcripción de sus catequesis, con los que se guía el camino de todas las comunidades del mundo (los llamados <em>mamotretos</em>), no están al alcance de sus miembros de a pie. Sólo acceden a ellos los <em>catequistas</em>, su guardia de hierro. &#8220;El resto no los entendería&#8221;, dice. &#8220;Hay que ir avanzando en el Camino&#8221;. Son uno de los misterios del Camino. Pero en realidad, cuando por fin accedemos a esos famosos <em>mamotretos</em>, su contenido decepciona. Es más de lo mismo. Sus experiencias místicas y personales, su consabida visión catastrofista del mundo. Y una continua petición de dinero a sus fieles. Estas frases están extraídas de las catequesis de Kiko en España: &#8220;Alguno que tenga una herencia, alguno que tenga algo, que ponga aquí cinco millones de pesetas para construir el seminario de Madrid&#8221;. &#8220;Hoy he leído una cosa que me ha hecho mucho daño, que el cantante Elton John es homosexual y que quería casarse con su amiguito, un chaval, y se le ha dado el matrimonio jurídico en Inglaterra&#8221;. &#8220;La nulidad matrimonial es una trampa del demonio&#8221;. &#8220;Entramos en una nueva era, y Dios nos está preparando para reevangelizar el mundo&#8221;.</p>
<p>Recorrer el Camino de Kiko Argüello, llegar al <em>verdadero bautismo</em>, que se realiza por inmersión en el río Jordán, en Israel, con el sacerdote con la estola sobre el bañador, puede llevar a un cristiano entre 20 y 30 años. A lo largo de ese tiempo atravesará infinitos pasos, pruebas y exámenes. Celebraciones y convivencias. Ritos y exorcismos. Renunciará a las riquezas. Al éxito. A los afectos. Desnudará sus flaquezas ante los <em>hermanos</em> colocados en círculo en torno suyo. Se humillará ante ellos. El catequista, el guía, tiene un poder absoluto sobre el catequizado, que le debe obediencia. Una antigua seguidora de Kiko lo explica así: &#8220;Nos modelan tanto los sentimientos que consiguen que en unos años seas capaz de dejar pareja, hijos, trabajo, dinero&#8230;, lo que sea, si te lo exige un catequista. Y si no cumples alguna de sus exigencias eres expulsado de la comunidad&#8221;. Los catequistas son descritos por otro <em>ex kiko</em> como &#8220;gente dura, controladora, intransigente, que modifica la mentalidad de sus discípulos&#8221;. Cuando se le pregunta a Argüello qué formación tienen los catequistas para encauzar psicológica, laboral, sentimental, económicamente la vida de los miembros de la comunidad, responde molesto: &#8220;¿Qué preparación van a tener? Una preparación maravillosa. En una comunidad no necesitan más; ni psicología, ni nada. Ya tienen las 3.000 páginas del <em>mamotreto</em> para realizar su misión&#8221;. Nadie sabe muy bien si alguna vez concluye el Camino.</p>
<p><strong>Todo es obra suya</strong>. Ese espeso cóctel en el que se mezclan las prácticas de los primitivos cristianos con la tradición hebrea; las prácticas evangélicas de interpretación literal de las Escrituras con las terapias de grupo; las guitarras, las palmas y las danzas con las fórmulas de predicar itinerantes de las sectas protestantes. Sin olvidar la similitud ideológica con los Cristianos Renacidos estadounidenses, que auparon al poder a George W. Bush.</p>
<p>Todo es obra de su imaginación. Y según sus seguidores, del Espíritu Santo. Por eso, el pasado 13 de junio en Roma, Francisco José Gómez de Argüello, alias <em>Kiko Argüello</em>, estaba feliz. Nervioso y agotado, pero feliz. Esa mañana, monseñor Stanislaw Rilko, presidente del Pontificio Consejo de los Laicos, había puesto por fin su firma sobre el Decreto de Aprobación del Estatuto del Camino Neocatecumenal por orden del Papa. Suponía la plasmación canónica de los <em>kikos</em>, de sus fines y sus prácticas. El Vaticano había transigido. Kiko Argüello pasaba por encima de sus críticos como una apisonadora. Lo ha logrado. Dar forma legal a una organización que está basada en la indefinición más absoluta. Ha conseguido que el Camino Neocatecumenal no sea definido por la Santa Sede como una asociación religiosa, ni una orden, ni una fraternidad sacerdotal, ni siquiera un grupo laico. El Camino no se parece a nada dentro de la Iglesia. Es &#8220;un itinerario de iniciación cristiana&#8221;. Imposible algo más etéreo. No tiene personalidad jurídica ni patrimonio. &#8220;Somos algo más profundo que una asociación. Administramos bienes espirituales&#8221;, dice Kiko. &#8220;El Papa y Rilko querían que fuésemos una asociación. Y yo, ¡que no, y que no, y que no!&#8221;.</p>
<p>El Camino Neocatecumenal es un misterio. No tiene una elegante sede social en Roma como los jesuitas o el Opus. Los <em>kikos</em> no tienen a la vista del público más que un par de discretas sedes situadas en dos sótanos desnudos de Roma y Madrid. Aunque sus seguidores y ex seguidores hablan de numerosas propiedades inmobiliarias en Italia y España. A comienzos de los noventa (al parecer, bajo la inspiración del cardenal Suquía) crearon una organización denominada Fundación Familia de Nazaret para la Evangelización Itinerante, que, según sus estatutos, registrados en el Ministerio de Justicia en 1993, está dedicada a &#8220;sostener la actividad evangelizadora itinerante de los miembros pertenecientes al Camino Neocatecumenal. Especialmente los desplazados en zonas descristianizadas&#8221;. Los recién aprobados estatutos del Camino prevén que se constituyan otras fundaciones similares en otras diócesis para canalizar sus ingresos.</p>
<p><strong>Más allá, el Camino</strong> no responde de sus actos ante nadie. Es un <em>método</em> de formación católico al servicio de los obispos. Los <em>kikos</em> prestan sus servicios a la Iglesia a cambio de desmontar la Iglesia anterior e implantar la suya. Llegan a una parroquia, piden permiso al párroco, programan catequesis, montan comunidades y comienza el camino. Circulan en paralelo. Son los elegidos. Muestran a sus fieles, divididos en pequeñas comunidades estancas (que rara vez se mezclan con otras comunidades, y menos aún con los fieles de la parroquia tradicional), su particular visión de cómo alcanzar el paraíso al tiempo que fiscalizan su vida. Para los <em>kikos</em>, más allá del Camino no hay nada. Fuera está el &#8220;mundo&#8221;. Y es malo. Y no es posible ser feliz si no se está en el Camino. Ése es el mensaje que reciben durante décadas los <em>hermanos</em>. Sus hijos, a los nueve años, tras la primera comunión, comienzan a asistir a sus actos litúrgicos, y a los 13 se incorporan plenamente a una comunidad. No conocerán otra forma de vida. Ni en su casa, ni en la parroquia. Por eso es tan difícil romper con Kiko. Tras años de recorrido en comunidad, ya no queda nada fuera del Camino. Ni amigos, ni amor, ni salvación posible. A los que lo abandonan se les denomina <em>rebotados</em>, en la jerga de Argüello. Y se les profetiza que &#8220;la sangre de Cristo caerá sobre ellos&#8221;. Cuando un hijo abandona el Camino, los catequistas prohíben a los padres que vuelvan a tener contacto con él. Y viceversa.</p>
<p>¿Es una secta? En la Iglesia católica, nadie se atreve a lanzar esa acusación. El Camino está bendecido por el Vaticano. Por eso, algunos prefieren hablar de &#8220;comportamientos&#8221;, &#8220;prácticas&#8221;, &#8220;individuos sectarios&#8221;. Sin embargo, contemplar en la noche del último Sábado Santo, el 22 de marzo de 2008, durante la vigilia pascual, a los miembros del Camino en ayunas, en penumbra, ataviados con túnicas blancas, portando cirios, cantando durante horas, bautizando a sus hijos por inmersión, bailando en círculo hasta que sale el sol&#8230;, consigue que uno sienta cierto desasosiego.</p>
<p>A comienzos de los sesenta, Argüello era un joven artista madrileño de buena familia, agnóstico confeso, que durante una crisis existencial, que le llevó &#8220;a las puertas del suicidio&#8221;, se marchó a vivir con los gitanos de las barracas de Palomeras Altas, un suburbio de Madrid. El mismo camino que habían seguido a raíz del Concilio Vaticano II muchos curas decididos a encontrar a Dios entre los pobres. Algunos acabarían en la izquierda. Kiko, no. Kiko sufrió en las chabolas una conversión personal. No social. Sintió la llamada de Dios. Lloró durante horas. Como buen converso, se haría más papista que el Papa. Según explica el especialista en temas religiosos Jesús Bastante, &#8220;el converso, como san Pablo, cuando encuentra la verdad rechaza radicalmente su vida anterior. Adquiere conciencia de que la sociedad es perversa. Renace. Y como san Pablo, pasa de perseguir cristianos a perseguir paganos&#8221;. Hoy, Kiko afirma que el 70% de sus seguidores eran cristianos no practicantes antes de conocer el Camino. Hoy son neoconversos.</p>
<p><strong>Tras la &#8220;revelación&#8221;</strong> había llegado el momento de que Kiko pusiera en práctica sus teorías. Había que reevangelizar a los cristianos <em>durmientes</em>. Conducirles a un nuevo bautismo. Era 1964. Entraría en contacto con grupos emergentes de católicos posconciliares y con sacerdotes; nunca se adaptaría a la disciplina de los otros. No quería estar bajo nadie. Siempre deseó ser el centro de atención. Absorbería las prácticas de cada grupo. La terminología. Y la forma de estructurarse. Y luego, él, un artista, le daría forma propia. Empezando por la misa. Comulgarían sentados con auténticos pan y vino. Cantando las canciones de Kiko. Explicando sus experiencias en público. Había que vender el producto. Él sabía cómo.</p>
<p>En las barracas de Vallecas, Kiko se va a encontrar en aquellos primeros compases de su <em>carrera</em> a la que ha sido su compañera, <em>alter ego</em> y <em>coiniciadora</em> del Camino Neocatecumenal durante cuatro décadas, Carmen Hernández, una monja de su generación, de familia adinerada, licenciada en teología, que desde niña había querido ser misionera, pero nunca se había sometido a la disciplina de las órdenes religiosas. &#8220;Éramos dos inadaptados; que todo saliera bien es un milagro&#8221;, describe Argüello. Kiko aportaría al Camino su carisma, sus dotes interpretativas y su inquietud. Carmen Hernández, la base doctrinal de la que Argüello carecía. Unirían sus fuerzas. La relación entre ellos es uno de los grandes <em>arcanos</em> (uno de los términos favoritos del Camino) de los <em>kikos</em>. Sus seguidores te explican enseguida que ambos no son pareja. Es cierto, él es el líder. Pero ella no está dispuesta a quedarse sin su minuto de gloria. Es la voz de su conciencia. En público y en privado. Y le machaca a conciencia.</p>
<p>Día 22 mayo de 2008. Parroquia de Santa Catalina Labouré, Madrid. Esta iglesia, inaugurada en 2003 por el cardenal Rouco, resume el ideal estético de Argüello. El que pretende implantar en sus parroquias. &#8220;Kiko es un genio&#8221;, explica Mattia del Prete, uno de los arquitectos del Camino. Mármol blanco, cúpulas doradas, moqueta azul eléctrico, pinturas al fresco del propio Kiko. El altar, en el centro; los bancos, alrededor, y una pequeña piscina para el bautismo por inmersión. Los iconos, el cáliz, la copa del vino, la cruz alzada, las flores sobre la mesa, la funda de orfebrería que cubre los evangelios, todo es obra de su mente de artista. No es fácil entrar en sus celebraciones privadas. Son a puerta cerrada. Esta noche, el <em>iniciador</em> se reúne con sus seguidores más antiguos. Van ataviados con túnicas blancas de lino. Menos el periodista. Y Kiko, siempre de negro. Habla durante horas. Sin embargo, dentro de la más pura tradición de las parejas cómicas, sus frases son respondidas, criticadas, incluso ridiculizadas en voz alta por Carmen Hernández, la <em>coiniciadora</em>, sentada a su espalda. Estamos en familia. Nadie parece sorprenderse. Pero las réplicas humorísticas de Carmen durante los actos públicos y la misma rueda de prensa en Roma sonrojan al no prevenido. En un momento dado, Carmen profiere: &#8220;Yo digo la verdad y tú te la inventas&#8221;. Kiko se echa las manos a la cabeza, pone los ojos en blanco, mira al cielo y solicita la misericordia divina. Ella se ríe con socarronería: &#8220;Confiesa, Kiko. Lo único que quieres es que los periodistas te hagan la foto. Aquí tenéis a san Kiko&#8221;.</p>
<p><strong>¿Cómo ha logrado</strong> esta singular pareja conseguir tanto poder en la Iglesia católica? El ascenso imparable de los <em>kikos</em> no se puede entender sin dos causas: el crecimiento imparable de sus miembros por la desaforada política demográfica del movimiento (una mujer debe tener todos los hijos que Dios le mande) y por el apoyo incondicional de Juan Pablo II a lo largo de sus 27 años de <em>reinado</em>.</p>
<p>En cualquier celebración de los <em>kikos</em>, durante el tiempo en que relatan sus experiencias vitales, cada interviniente se presenta con su nombre de pila y el número de hijos que ha traído al mundo. &#8220;Cuatro, cinco, seis, siete&#8221;. A medida que el número asciende, un murmullo de aprobación se extiende por los bancos de la iglesia. Cuando un <em>hermano</em> afirma &#8220;tengo 10&#8243;, brotan los aplausos. Según Argüello, los miembros del Camino tienen el promedio más alto de hijos de la cristiandad, &#8220;cinco por familia&#8221;. En 44 años de Camino se han incorporado a las comunidades miles de hijos y nietos de los primeros seguidores. El crecimiento de sus filas ha sido exponencial. Hoy abarrotan sus celebraciones. Después de cada acto multitudinario, con las masas enfervorizadas por la catequesis de Kiko, el <em>iniciador</em> pide vocaciones: &#8220;¡Que levanten las manos los hermanos que quieran ir al seminario!&#8221;. En el fragor del momento, enardecidos, decenas de jóvenes se alistan sin pensarlo. Muchos marcharán por el mundo como predicadores ambulantes financiados por el Camino. Otros se convertirán en sus sacerdotes. Y los obispos, emocionados. ¿Quién le va a negar nada a Kiko?</p>
<p>Juan Pablo II fue el más entusiasta de esos obispos. El primero de ellos. Cuando Karol Wojtyla llega al Vaticano, en 1978, se encuentra las iglesias y los seminarios vacíos, a las órdenes tradicionales (jesuitas, dominicos, franciscanos) coqueteando con la teología de la liberación, y a un clero diocesano anciano y en desbandada. Wojtyla era el resultado de la guerra fría; concebía una Iglesia de resistencia al comunismo. &#8220;Y desde el primer momento, su idea es reevangelizar Europa. Y ve que con las órdenes antiguas no puede contar&#8221;, explica un sacerdote español. &#8220;Se encuentra solo. Hay un vacío de espiritualidad, y aparecen providencialmente los nuevos grupos <em>neocon</em> [Opus Dei, Focolares, Comunión y Liberación, San Egidio, los <em>kikos</em>], formados por laicos con una concepción de la Iglesia similar a la suya, y tira de ellos. Y éstos no sólo le llenan los estadios, sino que son un antídoto contra la teología de la liberación y la proliferación de sectas evangelistas en Latinoamérica, y para predicar en los antiguos países comunistas. Y le profesan una fidelidad perruna&#8221;.</p>
<p><strong>Kiko y Wojtyla son almas gemelas</strong>. Quieren reevangelizar la cristiandad. Y son dos antiguos actores aficionados. Conocen la importancia de la imagen. Según relata un monseñor, Carmen y Kiko se trabajan a Juan Pablo II a conciencia. Son maestros en el arte del halago. En cuanto el Papa abre su ventana, llueva o nieve, se encuentra un grupo de <em>kikos</em> con guitarras entonando en su honor. Los <em>kikos</em> cantarán a Wojtyla en cada celebración multitudinaria a la que asista en cualquier rincón del mundo. Cada domingo, Carmen Hernández se encuentra con el Papa mientras visita las parroquias de Roma como obispo de la diócesis. Se convierte en una presencia habitual. Kiko y Carmen llegarán a penetrar en la intimidad del Papa y a compartir cenas privadas. Le hablarán con su crudeza habitual de la situación de la Iglesia. Y le darán informes sobre la fidelidad de los obispos. Previamente, la pareja se ha ganado para su causa al poderoso secretario del Papa, el sacerdote polaco Stanislaw Dziwisz. Cuando éste sea <em>creado</em> cardenal, en 2006, estarán en primera fila, y el nuevo purpurado rodeará fraternalmente a Carmen con el brazo. Ella confirma que siguen siendo muy amigos: &#8220;Nos ha invitado a Cracovia y me trata como a una reina. Incluso me invita a marisco&#8221;.</p>
<p>En 1990, en contra de la opinión de algunos obispos que desconfían de las prácticas del Camino, Juan Pablo II hace pública una <em>carta de reconocimiento</em> que supone su visto bueno a los <em>kikos</em>. En el documento exhorta a los obispos a valorar y ayudar a su obra. En otras palabras, les ordena que le abran las puertas de sus parroquias. Un seguidor del Camino sospecha que la carta fue redactada por el mismo Argüello, que se la dio a firmar al Papa. Era el gran espaldarazo.</p>
<p><strong>El <em>iniciador</em> despliega</strong> esa misma estrategia de seducción en la década de los noventa con el episcopado español. Especialmente en Madrid, donde Antonio María Rouco Varela llega al arzobispado en 1994. Por un lado, le halaga y abduce; por otro, le ofrece resultados: el seminario, lleno; las parroquias, activas; plazas abarrotadas, y una parcela importante de poder de cara a Roma. Rouco se entrega con armas y bagajes. Se convertirá en su aliado. Pondrá a su disposición sus finas dotes de canonista en la elaboración de los estatutos (que son redactados entre 1997 y 2002), le permitirá abrir un seminario y le encargará la realización de los frescos de la catedral de Madrid en 2004. En el palacio episcopal de la capital corre un chascarrillo al respecto: &#8220;Rouco quiere pasar a la historia como el cardenal que encargó terminar <em>su</em> catedral a un santo&#8221;. Tampoco hay que olvidar los generosos donativos del Camino al arzobispo para terminar la catedral.</p>
<p>Y sobre todo, Kiko proporcionará a Rouco influencia política. En un encuentro en Roma en octubre de 2007, durante la beatificación de 468 religiosos asesinados en la Guerra Civil, Argüello propondrá al cardenal organizar una gran manifestación en Madrid &#8220;en defensa de la familia cristiana&#8221;. Quedan tres meses escasos para las elecciones generales. Las encuestas dan un empate técnico PP-PSOE. Rouco duda. Le parece precipitado. Kiko le tranquiliza: &#8220;Don Antonio, yo le pongo 300.000 <em>kikos</em> en Colón&#8221;. Rouco accede. El acto se fija el 30 de diciembre. Asisten varios cardenales y 42 obispos.</p>
<p>El supuesto acto religioso se convierte en una manifestación política contra el Gobierno de Rodríguez Zapatero y sus iniciativas como el matrimonio homosexual o la asignatura de Educación para la Ciudadanía. La tribuna se alza sobre un icono pintado por Argüello. Los organizadores acusan a Zapatero de &#8220;romper la familia&#8221;. El cardenal García-Gasco va más lejos: &#8220;El laicismo radical puede llevar a la disolución de la democracia y no respeta la Constitución&#8221;, brama. Kiko cierra el acto con su guitarra. Y lanza una señal de alarma: &#8220;Estos Gobiernos ateos y laicos nos quieren hacer creer que nuestra vida no va a ningún lado. Pero va al cielo&#8221;.</p>
<p>El Partido Socialista ganará las elecciones el 9 de marzo de 2008. Y el papa Ratzinger toma nota. No quiere líos con el Gobierno español. Presión, la justa.</p>
<p>Con la aprobación de los estatutos del Camino Neocatecumenal el 13 de junio con mínimas modificaciones por parte de la Santa Sede en torno a la peculiar naturaleza del movimiento, su líder, Kiko Argüello, ha logrado todo lo que se propuso hace 44 años. Es uno de los hombres más poderosos de la Iglesia. La cabeza visible de los neoconservadores. Con un millón y medio de seguidores dispuestos a tomar las calles y las parroquias. Un fabricante de familias numerosas, misioneros incondicionales y sacerdotes adeptos que ya comienzan a ascender al obispado. Sin embargo, su relación con el Sumo Pontífice, Benedicto XVI, no tiene la complicidad que disfrutó con Wojtyla. El papa Ratzinger, un eminente teólogo que ya tuvo que bregar con Argüello cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, es decir, el encargado de la ortodoxia, observa con distancia sus andanzas. Y ha preferido repartir parcelas de poder entre las órdenes tradicionales y los neocon. Una de cal y otra de arena. Una línea que comparten ciertos obispos críticos (o celosos) con el auge de Kiko. En esa línea, el Camino Neocatecumenal ya ha tenido problemas con las conferencias episcopales de Israel y Japón por las particulares prácticas litúrgicas y proselitistas de sus miembros. Muchos se preguntan qué será del Camino cuando Argüello, el líder carismático indiscutido, el alma y acuñador de la liturgia y la estética, fallezca sin un heredero. &#8220;Nada será lo mismo sin Kiko&#8221;, dicen.</p>
<p>En ese sentido, un chiste recorre las comunidades del Camino. Argüello está en el lecho de muerte y un grupo de sus seguidores le visita para informarle de que están construyendo un panteón en Galilea para enterrarle como un patriarca. Kiko se incorpora, sonríe con sorna y les contesta: &#8220;No os compliquéis la vida, hermanos; para tres días que voy a estar muerto?&#8221;.</p>
<p>In El País, 29/06/2008</p>
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		<title>Propagandistas católicos se sienten maltratados</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Aug 2009 10:30:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coordinadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexión y discusión]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia y democracia]]></category>

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		<description><![CDATA[En la España actual no se respeta como es debido a la familia y a sus valores ni el único matrimonio verdadero; no se respeta el inalienable derecho que los padres tienen a educar a sus hijos según sus propias convicciones religiosas y morales".]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Juan G. Bedoya</strong><br />
 <br />
&#8220;Todo está permitido en el mundo de hoy, excepto proclamar a Dios&#8221;. Ésta es la sensación del presidente de la poderosa Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) y de la Fundación Universitaria San Pablo-CEU, Alfredo Dagnino. Lo dijo ayer en la clausura del décimo congreso <em>Católicos y vida pública</em>, en el que poco antes había hablado el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco.</p>
<p>Por primera vez, los congresistas aprobaron un manifiesto, <em>Con esperanza</em>. Dice en el párrafo central: &#8220;No podemos dejar de denunciar que en la España actual no se respeta el sacrosanto derecho a la vida, ni en las inicuas leyes del aborto y de la eutanasia ni en los no menos inicuos proyectos del suicidio asistido y de la manipulación abyecta de las fuentes de la vida humana. En la España actual no se respeta como es debido a la familia y a sus valores ni el único matrimonio verdadero; no se respeta el inalienable derecho que los padres tienen a educar a sus hijos según sus propias convicciones religiosas y morales&#8221;.</p>
<p><span id="more-316"></span></p>
<p>Pese al título central del congreso -<em>Cristo, la esperanza fiable</em>-, los propagandistas católicos se han expresado con gran pesimismo sobre el trato que recibe su confesión en España. &#8220;Nos sentimos injustamente tratados&#8221;, proclamó Alfredo Dagnino. Poco más tarde se mostró más optimista: &#8220;Hemos conseguido que se advierta que el catolicismo español está despertando de su letargo. Poco a poco, las cosas están cambiando&#8221;.</p>
<p>Pero el diagnóstico sobre la sociedad española fue muy sombrío. &#8220;Todo es negociable, todo admite componenda, nada hay sagrado, ni el derecho a la vida&#8221;, denunció. En esas condiciones, &#8220;es el débil el que queda inerme ante los intereses del poder&#8221;. El problema es, según Dagnino, &#8220;el contexto de laicismo ideológico&#8221; en el que se desenvuelve la sociedad occidental. Más de 1.400 personas han participado en el congreso. A esta cifra hay que sumar los más de 4.000 congresistas que han seguido los debates por Internet.</p>
<p><strong>Rouco construirá en Madrid su minivaticano</strong></p>
<p><em>Público</em>, Jesús Bastante &#8211; Madrid &#8211; 28/02/2009</p>
<p>El cardenal de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio María Rouco Varela, ya tiene vía libre para construir su particular minivaticano en la ciudad. El alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, le cedió ayer una extensión de 25.000 metros cuadrados en plena Cornisa de San Francisco uno de los lugares más emblemáticos de Madrid, junto a su seminario y muy cerca de la catedral, donde construirá una biblioteca diocesana, una casa de la iglesia con 200 plazas de aparcamiento, una residencia para sacerdotes, oficinas y un hogar para indigentes.</p>
<p>La operación <em>Ciudad de la iglesia</em>, que pone fin a 20 años de negociaciones, salió ayer adelante en el Pleno municipal con los votos a favor del PP y la oposición de PSOE e IU, así como de buena parte de los vecinos, que han interpuesto un recurso contencioso-administrativo y que se plantaron a mediodía en la sede del Consistorio para protestar contra la polémica medida.<br />
(&#8230;)<br />
El Plan Parcial de Reforma Interior de la Cornisa del río Manzanares, que así se llama el minivaticano de Rouco, incluye, entre otras actuaciones, la construcción de una casa eclesial, con una fachada de 140 metros de longitud y cuatro plantas, una residencia para sacerdotes y una biblioteca diocesana, que pretende ser el germen de la futura gran Universidad Eclesiástica de Madrid, uno de los mayores sueños del cardenal.</p>
<p>En el Arzobispado de Madrid se espera ahora que, después de que se aprobara ayer el proyecto, las obras arranquen de inmediato, de modo que puedan estar finalizadas para el año 2011. El objetivo de Rouco no es otro que contar con el papa Benedicto XVI para que bendiga los terrenos durante su viaje a España el próximo mes de agosto.<br />
(&#8230;)<br />
La aprobación del Plan Parcial de la Cornisa de San Francisco pone fin a una negociación que arrancó en 1985, y que ha pasado por numerosas vicisitudes. La culminación de la construcción de la <em>Ciudad de la Iglesia</em> en Madrid supondrá el broche final para la carrera eclesiástica del arzobispo. Rouco espera que para 2011, cuando cumplirá 75 años edad de su jubilación las obras puedan estar ya finalizadas.</p>
<p>In El País, 24/11/2008</p>
<p><a href="http://www.ruedoiberico.org/libros/index.php?id=34">A. Sáez Alba &#8211; La ACNP: La otra cosa nostra</a></p>
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