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	<title>Éditions Ruedo ibérico &#187; Memoria</title>
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		<title>Matanzas fascistas y umbrales de la transición</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Jan 2012 21:20:00 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Sobre la matanza de Atocha
Salvador López Arnal, Rebelión, 25.1.2012
Para Enrique Valdevira, Luis Javier Benavides, Francisco Javier Sauquillo, 
Sefarín Holgado y Ángel Rodríguez Leal.
In memorian et ad honorem
Iñigo Aduriz publicó el pasado martes en Público un artículo con el título “Las primeras víctimas de la Transición”, con una mayúscula – la T de “Transición”- innecesaria en mi opinión. Afirma en él, refiriéndose a la matanza de los abogados laboralistas de CC.OO, que “la noche [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sobre la matanza de Atocha</p>
<p><strong>Salvador López Arnal</strong>, <em>Rebelión</em>, 25.1.2012<span id="more-1297"></span></p>
<p><em>Para Enrique Valdevira, Luis Javier Benavides, Francisco Javier Sauquillo, <br />
Sefarín Holgado y Ángel Rodríguez Leal.</em><br />
<em>In memorian et ad honorem</em></p>
<p>Iñigo Aduriz publicó el pasado martes en <em>Público</em> un artículo con el título “Las primeras víctimas de la Transición”, con una mayúscula – la T de “Transición”- innecesaria en mi opinión. Afirma en él, refiriéndose a la matanza de los abogados laboralistas de CC.OO, que “la noche de 24 de enero de 1977 él [Alejandro Ruiz-Huerta, que sigue “sintiendo culpa por no haber fallecido”] sobrevivió al atentado que paradójicamente es considerado por muchos como el umbral de la Transición –de nuevo con mayúscula- que devolvió la democracia a los españoles”.</p>
<p><strong>No hubo ninguna democracia devuelta</strong>.</p>
<p>Que la matanza fuera o no el umbral de la transición, no parece tema decisivo. Acaso asunto de alguna insustantiva tesis doctoral.<br />
Lo que sí tiene interés es recordar que la matanza tiró para atrás al movimiento obrero y antifranquista (en Barcelona, por ejemplo, la manifestación de protesta por lo sucedido fue silenciosa; nadie se atrevió a gritar, una y mil veces, lo que pedía el alma de todos nosotros: “¡Asesinos!, ¡abajo el fascismo!”). Se tuvo miedo, mucho miedo; no era para menos. No se andaban con chiquitas. No sabíamos exactamente qué hilos y grupos movían las actuaciones de los asesinos pero olían a azufre.</p>
<p>No es una estupidez conjeturar que la dirección del PCE, tras los atentados, pensara que era necesario de todas-todas un pacto con el sector evolucionista del régimen. Los otros, los denominados inmovilistas querían llevarnos a otra guerra incivil (o acaso no, y todas las piezas y acciones estaban ensayadas). Un pacto se imponía como fuese y a costa de lo que fuera. Tragando sapos, monarquías, desaparecidos, asesinatos del fascismo, muertos en cunetas y fuerzas represivas sin depurar, por no hablar de poderes eclesiásticos y grandes poderes económicos.</p>
<p>Tal vez no había otra vía&#8230; o tal vez sí. Sea como fuere, no parece que la transición fuera inmaculada y, desde luego, la “democracia” que “se devolvió” a los españoles distó mucho de ser un sistema político que recogiera el sentir, las finalidades y el esfuerzo de tantos y tantos luchadores antifranquistas. Que el día de la matanza, sobre que Bardem y Morán realizaron una película, no sea recordado por la Comunidad de Madrid como un día de homenaje a los combatientes es corroboración de los peores atributos de la transición-transacción.</p>
<p><strong>Dos notas finales.</strong></p>
<p>Los cinco asesinados no fueron víctimas de los últimos sicarios del franquismo como señala Aduriz. Hubieron otras víctimas antifranquistas y otros sicarios fascistas, muy cubiertos por el aparato de Estado franquista, que actuaron de forma similar.</p>
<p>Para vergüenza de todos, ninguno de los familiares de los luchadores asesinados es considerado “víctima del terrorismo”. Sí lo son, en cambio, los familiares del almirante fascista Carrero Blanco y los del torturador franquista y ex colaborador de la Gestapo Melitón Manzanas. </p>
<p>PS. Vale la pena recordar las declaraciones de Alejandro Ruiz-Huerta. Dicen mucho de las CC.OO de aquellos años, algo distintas de las actuales. Ligados al PCE y CC.OO, señala Aduriz, construían la democracia desde abajo. “No éramos expertos en derecho del trabajo, sino que estábamos comprometidos con los trabajadores”. La noche de la matanza celebraban una reunión de asesoramiento y coordinación para su trabajo en los barrios populares de Madrid: legalización de asociaciones, tramitación de expedientes urbanísticos. Les salió cara. Joaquín Navarro, líder clandestino de la sección de Transportes, se salvó por los pelos.</p>
<p><strong>Nota</strong>:<br />
[1] Iñigo Aduriz, “Las primeras víctimas de la transición”. <em>Público</em>, 24 de enero de 2012, p. 21. (<a href="http://www.publico.es/especiales/memoriapublica/418403/las-primeras-victimas-de-la-transicion">http://www.publico.es/especiales/memoriapublica/418403/las-primeras-victimas-de-la-transicion</a>)</p>
<p>Ver también: <strong>Julio Sanz Olle</strong>r (José Antonio Díaz), <em>Entre el fraude y la esperanza. Las comisiones obreras de Barcelona</em>. <a href="http://www.ruedoiberico.org/libros/textos.php?id=178">http://www.ruedoiberico.org/libros/textos.php?id=178</a></p>
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		<title>Garzón y los abogados de Atocha</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Jan 2012 21:11:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coordinadora</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Félix Población, Público, 24.1.2012
Quienes vivieron de cerca aquellos días recordarán la máxima tensión que se respiraba en Madrid el 24 de enero de 1977 y siguientes, con un riesgo de involución política permanente. En esa fecha fueron asesinados en un despacho laboralista del Partido Comunista, en la calle de Atocha, Luis Javier Benavides, Ángel Rodríguez, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Félix Población</strong>, <em>Público</em>, 24.1.2012</p>
<p>Quienes vivieron de cerca aquellos días recordarán la máxima tensión que se respiraba en Madrid el 24 de enero de 1977 y siguientes, con un riesgo de involución política permanente.<span id="more-1295"></span> En esa fecha fueron asesinados en un despacho laboralista del Partido Comunista, en la calle de Atocha, Luis Javier Benavides, Ángel Rodríguez, Enrique Valdevira, Javier Sauquillo y Serafín Holgado.</p>
<p>Aquel fue un crimen franquista, realizado por un comando de ultraderecha, cuyos inductores máximos -según los abogados encargados de la acusación particular- no llegaron a sentarse nunca en el banquillo por la lamentable instrucción que hizo del caso el juez Rafael Gómez Chaparro. Anotaba Bonifacio de la Cuadra, en un artículo publicado hace un par de años, que fue el magistrado José Antonio Martín Pallín quien calificó aquel juicio como el primero y el último contra el franquismo, vista la imposibilidad de que la vía judicial abierta por Baltasar Garzón para investigar los crímenes y las desapariciones durante la dictadura contara con el apoyo del ministerio fiscal.</p>
<p>Paradójicamente, un bienio después y el mismo día en que se cumplen 35 años de ese último crimen franquista que marca los albores de la Transición, es el juez Garzón quien se sienta en el banquillo, acusado de prevaricación por  un pseudosindicato de ultraderecha y Falange Española de las JONS, organización esta última de las más caracterizadas en la represión franquista durante la Guerra Civil.</p>
<p>Creo, si mal no recuerdo, que fueron 300.000 las personas que asistieron a la manifestación de duelo que se celebró en Madrid con motivo del atentado de la calle de Atocha. Quienes estuvieron presentes no la olvidan por la intensidad, emoción y fervor democrático que se respiró en la masiva convocatoria que colmó la Plaza de Colón.</p>
<p>No hubo gritos entonces, sino un impresionante silencio, aunque todos los concurrentes podrían haber coreado a una sola voz el verso de Paul Eluard que ayer sirvió de lema en el homenaje celebrado en la sede de Comisiones Obreras en memoria de los abogados asesinados: <em>Si el eco de su voz se debilita, pereceremos</em>. Veremos qué hace la justicia con la voz de Baltasar Garzón, sentada hoy en el banquillo.</p>
<p>Fuente:http://blogs.publico.es/felix-poblacion/518/garzon-y-los-abogados-de-atocha/</p>
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		<title>&#8216;La Codorniz&#8217;, según Félix de Azúa</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Jan 2012 20:42:06 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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		<description><![CDATA[El escritor y ensayista rememora los tiempos y el legado divertidos y originales de la revista, una luz humorística en la noche del franquismo. El Museo de la Ciudad le dedica una muestra en Madrid
Félix de Azúa, El País, 26.1.2012
Muchos lectores pensarán que exagero, pero yo diría que los dos fenómenos periodísticos del inacabable periodo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El escritor y ensayista rememora los tiempos y el legado divertidos y originales de la revista, una luz humorística en la noche del franquismo. El Museo de la Ciudad le dedica una muestra en Madrid<span id="more-1287"></span></p>
<p><strong>Félix de Azúa</strong>, <em>El País</em>, 26.1.2012</p>
<p>Muchos lectores pensarán que exagero, pero yo diría que los dos fenómenos periodísticos del inacabable periodo franquista fueron: en sus inicios, <em>La Codorniz,</em> y en su acabamiento, <em>El País</em>. Ambos tienen más de una raíz común.</p>
<p>En casi todas las sociedades sometidas a una explotación represiva la vida del espíritu subsiste bajo un disfraz irónico, sarcástico y paródico. Así era el <em>Simplicissimus</em> que se reía (temblando) del militarismo prusiano y eso fue <em>Krokodil</em> en la desolada Rusia comunista. En la España de Franco esa función la cumplió durante casi 40 años <em>La Codorniz</em>, cuyo subtítulo (“La revista más audaz para el lector más inteligente”) ya concedía que había que ser muy espabilado para sugerir y captar la disidencia en un país cómodamente sometido a un régimen que moriría en la cama.</p>
<p>Aquella revista de aspecto inconfundible llegaba a innumerables hogares españoles semana tras semana y se mantenía a la vista para que la leyeran las visitas. Aunque su tirada llegó a ser muy elevada (en su mejor momento alcanzó los 150.000 ejemplares) mucho mayor era el número de lectores. Yo la recuerdo como si fuera hace 40 años, en casa de mis abuelos, donde la leían por riguroso turno mis incontables tíos y primos cuando pasaban a rendir pleitesía. Y si no la compraban era, o bien por avara <em>povertà</em>, o bien porque no les parecía elegante. Sin embargo, pocas revistas han sido más elegantes que aquella, sobre todo comparada con las zafias revistas actuales. Todo lo cual puede constatarse en una impagable exposición del Museo de la Ciudad de Madrid.</p>
<p><em>La Codorniz</em> tuvo varias vidas, todas ellas explicadas por el comisario Felipe Hernández Cava en un catálogo imprescindible. La primera, la de junio de 1941, es un invento de tres talentos literarios y gráficos, Mihura, Tono y Herreros, hijos del surrealismo, del futurismo y del constructivismo ruso, padres de un humor disparatado, desatinado y absurdo que duraría hasta Tip y Coll. Junto a ellos, escritores como Edgar Neville, Fernández Flórez, Jardiel Poncela, Gómez de la Serna, Conchita Montes, Clarasó o Manuel Halcón.</p>
<p>Ya en esta primera etapa figuraba como redactor jefe Álvaro de Laiglesia, un jovenzano de 19 años, chuleta, simpático y vivalavirgen que pasó su infierno en la División Azul. Luego volveremos a él. El tiraje inicial fue de unos 30.000 ejemplares y se vendía al precio de 50 céntimos. El diseño era de Herreros, un soberbio dibujante en la mejor herencia de Goya y Solana. Tanto dibujantes como escritores se sentían próximos al estilo italiano, el del Bertoldo, del Marc’Aurelio, de Pitigrilli, Mosca o Guareschi, pero también de los americanos que comenzaban en el <em>New Yorker</em>, sobre todo de Otto Soglow, James Thurber y Peter Arno, a los cuales Herreros copiaba con seudónimo cuando había que llenar espacio. A finales de 1942 se incorpora la fuerza real de la revista, Fernando Perdiguero (Menda), quien había sido indultado tras vivir el terror de una condena a muerte suspendida sobre su cabeza. Nada mejor, tras ese trago, que una revista de humor.</p>
<p>La segunda <em>Codorniz</em> nace en marzo de 1944 cuando Mihura, que estaba deseando dedicarse al teatro, vende la cabecera por 90.000 pesetas a Godó, Pradera y Pombo Angulo. El nuevo director es Álvaro de Laiglesia y su redactor jefe el eficaz Perdiguero. En esta etapa, De Laiglesia pone la revista en los 150.000 ejemplares. Es la apoteosis. Se incorporan Goñi, Mingote, Chumy, Kalikatres, Ops, y una cierta crítica política sustituye el estilo “poético e irreal” que en opinión del nuevo director era ya “una fórmula agotada”. Le añadió el subtítulo sobre la audacia de la inteligencia en 1951.</p>
<p>Con De Laiglesia empiezan los conflictos. En noviembre de 1952 aparece una rechifla sobre el diario más brutal del movimiento, el <em>Arriba</em>. <em>La Codorniz</em> publica un <em>Abajo</em> con una cazuela y tres cucharas en lugar del yugo y las flechas. Un grupo de matones destroza la redacción y amenaza de muerte al director. En 1973 el Gobierno, o lo que fuera, cierra la revista cuatro meses con gran cabreo de Godó, que no concibe perder dinero molestando a los franquistas. En 1975 viene el secuestro administrativo y otros tres meses de cierre. De Laiglesia está condenado.</p>
<p>La tercera y última <em>Codorniz</em> vuela en 1977 y la dirige Summers. El equipo de dibujantes es impresionante: El Roto, Chumy, Mingote, Gila, Máximo, Ballesta… El nuevo director continúa la línea absurda y disparatada que es marca hispana: Un señor entra en una librería, “¿Tiene usted mis memorias?”. “¿Y quién es usted?”. “Es que no me acuerdo” (Gila), pero el país había cambiado enormemente y se encontraba en estado convulso. La revista cierra en enero de 1978. Tres meses más tarde llega el célebre rebote del gato muerto con una nueva dirección, esta vez de Cándido, amigo de Felipe González, pero solo duraría nueve meses.</p>
<p>En la lista de nombres hasta ahora mencionados han ido apareciendo una buena cantidad de firmas que han colaborado o colaboran con <em>El País</em>. Hay muchos más ya que apenas hemos mencionado a los escritores, pero en sus últimas etapas la revista lanzó nuevos talentos (una jovencísima Rosa Montero, por ejemplo) junto a consagrados como Torrente. Por eso decía yo al comienzo que si la una fue el fenómeno de comienzos del franquismo, el segundo lo fue tras su defunción. De alguna manera el alma codornicesca de una sociedad caricatural, transmigró a <em>El País</em> y a la democracia una vez muerto el tirano.</p>
<p>La fabulosa originalidad de Tono, Mihura y Herreros (hay dibujos de Tono que deberían exponerse en el Reina Sofía), la grandeza de artistas como Chumy (que tenía el brochazo de Franz Kline) o El Roto, un dibujante que podría tomar café con Daumier, son solo cimas en una cordillera de cumbres. En buena medida todo ello fue obra de Álvaro de Laiglesia, uno de los personajes destacados de la época y uno de los escasos escritores cuyas novelas se han vendido por millones. Hombre difícil, arisco, frívolo, de una vitalidad envidiable, representante magnífico de aquella España que vivía con Franco, pero le detestaba. Su hija Beatriz de Laiglesia hace de él un retrato espléndido, tan bueno como el de Joaquín Calvo Sotelo, escritor muy sobresaliente, por cierto.</p>
<p>Según cuenta Bea, su padre tenía una voz campanuda y engolada, como de barítono, y también el tipo. Cantaba en ruso mientras se arreglaba por las mañanas y pasaba mucho rato peinándose hasta conseguir un rizado de aspecto natural, pero despeinado. No usaba gomina, pero sí Floïd después de afeitarse aplicándoselo a implacables tortazos. Fumaba mucho, bebía mucho, trasnochaba mucho, trabajaba mucho&#8230; de todo mucho. Y no soportaba que en su presencia se contasen chistes. Era un solitario disfrazado.</p>
<p>Como padre fue un desastre. Abandonó a la familia cuando la niña tenía 10 años y ya no regresó nunca más. Eso no impidió que tanto su mujer como su hija le vieran con frecuencia (en bares), con más simpatía que amor. Cuenta Bea aquella ocasión en la que Paco Rabal entró en el local y tras saludar a Álvaro, quien la presentó al actor muy caballerosamente, se sentó en una mesa a espaldas del escritor. Desde allí se timaba con Bea de la manera más seductora: alzando repetidas veces el peluquín que gastaba (llevaba la calva cruzada de esparadrapos) y guiñándole un ojo. El humor de <em>La Codorniz</em>, en este país, a veces no es surrealismo, es realismo socialista.</p>
<p>Fuente:http://cultura.elpais.com/cultura/2012/01/26/actualidad/1327610303_655739.html</p>
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		<title>Regreso al pasado</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Jan 2012 16:42:03 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Josep Ramoneda, El País, 22.1.2012
Abundan en el mundo los excomunistas; de exfascistas, en cambio, hay muy pocos. De Arthur Koestler a Jorge Semprún, se cuentan por millares las personas que abandonaron el comunismo, reflexionaron públicamente sobre su experiencia y contribuyeron a la crítica del totalitarismo.
En el universo fascista estas figuras escasean. Con honrosas excepciones (de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Josep Ramoneda</strong>, <em>El País</em>, 22.1.2012</p>
<p>Abundan en el mundo los excomunistas; de exfascistas, en cambio, hay muy pocos.<span id="more-1279"></span> De Arthur Koestler a Jorge Semprún, se cuentan por millares las personas que abandonaron el comunismo, reflexionaron públicamente sobre su experiencia y contribuyeron a la crítica del totalitarismo.</p>
<p>En el universo fascista estas figuras escasean. Con honrosas excepciones (de las cuales Dionisio Ridruejo&#8230;), los fascistas españoles mutaron conforme a la nueva circunstancia democrática, sin sentirse apelados a dar explicación alguna. Y muchos se han vanagloriado de su pasado de servicio al régimen del general Franco. </p>
<p>Manuel Fraga ha sido uno de ellos. Siempre mostró orgullo de haber trabajado por un régimen del que siempre omitía la condición de dictadura. Fraga, esforzado jefe de propaganda del franquismo desde el Ministerio de Información, ha jugado también un papel destacado en los reiterados intentos de la derecha por blanquear la dictadura, como si hubiese sido un inevitable periodo de excepción. De la cultura de &#8220;la calle es mía&#8221; a la cultura democrática hay un trecho. Fraga nunca creyó que tuviera que dar explicaciones por este tránsito. Quizás porque este tránsito no existió y porque en el fondo creía que entre el franquismo sociológico y la mayoría natural, las bases sobre las que fundó sus sueños de poder, tampoco había una distancia tan grande.</p>
<p>La muerte estiliza. Cuando una persona muere se genera una espiral de silencio que niega lo malo y solo muestra el buen perfil del que se va. Es una forma que los humanos tenemos de negociar la terrible sensación de injusticia que acompaña a la muerte. Pero cuando se trata de una persona pública, 60 años en escena, el rito de los halagos puede llegar a ser grotesco. Y, a menudo, pone en evidencia a sus celebrantes. Decir, como Núñez Feijoo, que Fraga tuvo la mala suerte de haber nacido en un régimen sin libertades es patéticamente enternecedor. </p>
<p>Millones de personas nacimos bajo este régimen y no nos hicimos fascistas, ni servimos al dictador. Decir, como Mariano Rajoy, que Fraga sentía pasión por la libertad genera dudas preocupantes sobre la idea de libertad que tiene el presidente del Gobierno. </p>
<p>Desde luego, lo menos que puede decirse es que fue una pasión muy tardía, si es que llegó a desarrollarse algún día. También buena parte de la oposición se ha sumado al espectáculo. Sin duda, Fraga jugó un papel en la incorporación de la derecha española a la democracia, sobre todo cuando vio que el nuevo régimen era irreversible. No se olvide que en las primeras elecciones se presentó al frente de una espectacular brochette de fascistas. Los que tienen que estarle agradecidos son los socialistas. Ni en sueños Felipe González habría imaginado tener un líder de la oposición tan inofensivo electoralmente.</p>
<p>La despedida a Fraga nos ha recordado cómo todavía pesan algunos tabús construidos en la Transición. Todavía hay miedo a hablar mal del mal, a hablar de la dictadura por su nombre. Y proliferan los eufemismos para rebajar la calidad dictatorial del régimen anterior. En este sentido, Fraga no deja de ser un símbolo de una democracia lastrada por su incapacidad de afrontar el pasado.</p>
<p>La providencia ha querido que la desaparición de Fraga coincidiera con el inicio de la ruta de Garzón por los banquillos. Ver a los responsables de la trama Gürtel y a los gerifaltes del franquismo como víctimas y al juez que atrapó a los primeros y que osó desafiar el tabú judicial sobre la dictadura como verdugo, es una imagen que proyecta todo tipo de sombras sobre las instituciones españolas y resulta incomprensible para gran parte de la prensa extranjera. También en la justicia los tabús de la Transición siguen vivos. La endeblez de las acusaciones contra Garzón, que ni siquiera la fiscalía apoya; la tenacidad de sus perseguidores, y la historia de encuentros y desencuentros, de idas y venidas, que jalonan la vida de un juez expuesto en el aparador mediático hasta la obscenidad, transmiten a la opinión pública una imagen de la justicia muy regresiva. De este episodio judicial solo retengo una conclusión positiva: que los jueces son humanos como todos, con sus resentimientos y sus vanidades, con sus pasiones y con sus odios. Nada me daría más miedo que un juez perfecto. A veces, los jueces creen serlo. Y se producen choques frontales como en el caso que nos ocupa. La democracia la hacen los humanos, son las dictaduras las que viven de los hombres perfectos.</p>
<p>http://www.elpais.com/articulo/opinion/Regreso/pasado/elpepusocdgm/20120122elpdmgpan_7/Tes</p>
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		<title>La transición española es él</title>
		<link>http://www.ruedoiberico.org/blog/2012/01/la-transicion-espanola-es-el/</link>
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		<pubDate>Mon, 23 Jan 2012 16:33:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coordinadora</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Intentar juzgar a Manuel Fraga por muertes como las de los obreros de Gasteiz, las de Montejurra u otras atrocidades del franquismo y los años posteriores supone no solo pretender juzgar a la dictadura, sino también juzgar toda la reforma y a sus protagonistas.
Iñaki Iriondo, Gara, 17.1.2012
El actual presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, aseguró [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Intentar juzgar a Manuel Fraga por muertes como las de los obreros de Gasteiz, las de Montejurra u otras atrocidades del franquismo y los años posteriores supone no solo pretender juzgar a la dictadura, sino también juzgar toda la reforma y a sus protagonistas.<span id="more-1275"></span></p>
<p><strong>Iñaki Iriondo</strong>, <em>Gara</em>, 17.1.2012</p>
<p>El actual presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, aseguró ayer que «todos sentimos mucho la muerte de Manuel Fraga, y ahí está ya en la historia de España, como uno de los grandes del pasado siglo y de este en el que estamos». Palabras que recuerdan a las que el propio Fraga dedicó a otro «grande». El día de la muerte de Francisco Franco, su exministro afirmó que el dictador fue «un gran hombre», «el mayor y más representativo de los españoles del siglo XX» y «uno de los mayores gobernantes que hemos tenido en nuestra historia». La similitud de las comparaciones no es una casualidad sino un hilo conductor.</p>
<p>Como no es casualidad que Rajoy alabe, entre otras facetas de Fraga, «al joven ministro de Información y Turismo que, en tiempos difíciles, consiguió proyectar al mundo la imagen de una España que despertaba poco a poco a la modernidad». Con «tiempos difíciles» el presidente del Gobierno español se refiere a una dictadura criminal y a movimientos que surgieron en toda Europa para protestar por esa criminalidad. Y si Rajoy no pronuncia la palabra dictadura, será quizá porque comparte, como dijo Fraga 28 de junio de 1962 ante el Consejo de Europa, que bajo la bota de Franco en España regía una «democracia institucional» con «algunas libertades políticas limitadas pero no abolidas».</p>
<p><strong>«Spain is different»</strong></p>
<p>La misión de propagandista del régimen en el exterior, en su versión turística, se sintetizó en el lema «Spain is different», que también resume el futuro del propio Manuel Fraga. Porque «España es diferente» se pudo consentir que un ministro de la dictadura que nunca rompió con ella, un gobernante que en 1976 sostuvo que matar obreros en una huelga en Gasteiz era «una gran lección para todo el país en los próximos meses», pudiera poco tiempo después participar en la redacción de una constitución que se pretendía democrática.</p>
<p>En los seis meses que estuvo al frente del Ministerio de la Gobernación, las FSE mataron a quince personas. Se lamenta la Asociación de Víctimas del 3 de Marzo de que haya muerto sin responder ante los tribunales de esas y otras muchas muertes. Pero ocurre que intentar juzgar a Manuel Fraga por esos hechos es no solo pretender juzgar a la dictadura franquista, sino también juzgar toda la reforma y a sus protagonistas.</p>
<p>En Argentina se ha abierto una tenue luz en esa dirección, porque hace tiempo que en el Estado español se renunció a ello. La «modélica transición española» se sustentó sobre una Ley de Amnistía que, en realidad, constituyó también una Ley de Punto Final para «los delitos cometidos por los funcionarios y agentes del orden público contra el ejercicio de los derechos de las personas». Ningún franquista fue a la cárcel por sus actos y ninguno tuvo nunca que devolver ni el poder ni las fortunas que amasó durante la dictadura, poder y fortunas que en muchos casos fueron conseguidos robando y expoliando a los vencidos.</p>
<p>Y, sin embargo, como «Spain is different» -aunque le encanta dar lecciones a otros estados-, ahora nos encontramos con que Alfredo Pérez Rubalcaba, exvicepresidente del Gobierno y precandidato a liderar el PSOE, asegura que Manuel Fraga «fue un servidor público impecable». ¿Cuándo? ¿Cuándo según el documento clasificado con número F 2428 -del que en su día dio información el periodista José Félix Azurmendi-, siendo ministro de Gobernación, financió a los carlistas ultraderechistas que mataron a dos personas en Montejurra en 1976? Gregorio Peces Barba, también del PSOE, lo define como «un hombre muy institucional». Tan institucional que cuando le preguntaron sobre las acciones del GAL en 1985 defendió que «contra ETA hay que llegar al límite de los límites». Quizá en eso coincidió con la generación de Felipe González, Alfredo Pérez Rubalcaba y Gregorio Peces Barba. Al parecer, tenían el mismo «sentido de Estado».</p>
<p><strong>Sin perdón</strong></p>
<p>La vida de Manuel Fraga fue larga y todo el mundo puede tener derecho a cambiar de opinión y adaptarse a los tiempos, pero más cuestionable es que quien gobierna en una dictadura pueda luego seguir haciéndolo sin rendir cuentas de sus actuaciones anteriores.</p>
<p>El director de «Egin», Xabier Salutregi, y su subdirectora, Teresa Toda, están en la cárcel, como otros cientos de presos políticos vascos. Para optar a sus derechos penitenciarios se les exige que pidan perdón y muestren el deseo expreso de reparar a las víctimas, según explicó el actual ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, que ayer aseguró que «si de alguien hemos podido aprender lo que significa servir al Estado y a los españoles, el mejor referente es la persona de Manuel Fraga».</p>
<p>No se sabe quiénes son las víctimas de Salutregi y Toda, pero sí hay nombres de las muchas de Manuel Fraga, ¿cuándo les pidió perdón? ¿Cuándo tuvo ánimo de reparar el dolor causado?</p>
<p>Manuel Fraga Iribarne murió anteayer a los 89 años de edad. Visto lo visto y, emulando al teatral capitán Diego Acuña de Carvajal, tendría perfecto derecho a que en un hipotético epitafio político quedara grabado aquello de «¡España y yo somos así, señora&#8230;!»</p>
<p>Fuente:http://gara.net/paperezkoa/20120117/315878/es/La-transicion-espanola-es-el</p>
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		<title>Españoles, Fraga ha muerto</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Jan 2012 16:19:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coordinadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexión y discusión]]></category>
		<category><![CDATA[Actualidad política]]></category>
		<category><![CDATA[El franquismo]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Transición]]></category>

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		<description><![CDATA[José Daniel Fierro, Rebelión, 16.1.2012
Manuel Fraga, presidente fundador del Partido Popular, falleció en la noche de ayer, sobre las 22.30 horas, en su domicilio de Madrid a los 89 años de edad. Vivió en la más absoluta impunidad tras los crímenes cometidos a lo largo de su carrera política, y murió en la cama como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>José Daniel Fierro</strong>, <em>Rebelión</em>, 16.1.2012</p>
<p>Manuel Fraga, presidente fundador del Partido Popular, falleció en la noche de ayer, sobre las 22.30 horas, en su domicilio de Madrid a los 89 años de edad. Vivió en la más absoluta impunidad tras los crímenes cometidos a lo largo de su carrera política, y murió en la cama como su mentor el genocida Francisco Franco.<span id="more-1271"></span> </p>
<p>Y se fue&#8230; sin que se lo hubiera podido juzgar por sus crímenes. Hace una semana, la Comisión por la Recuperación de la Memoria Histórica (CMRH) remitió un documento a la Justicia argentina para que investigaran su pasado franquista. En una reciente entrevista Rubén Alfonso Lobato, miembro de la CMRH, responsabilizó al dirigente del Partido Popular de reprimir a los demócratas, del fusilamiento del dirigente comunista Julián Grimau y el ajusticiamiento de los anarquistas Francisco Granado y Joaquín Delgado. </p>
<p>Nacido en Vilalba (Lugo) el 23 de noviembre de 1922. Manuel Fraga se afilió muy joven a la Falange Española de las JONS (el partido único de Franco). Fue un miembro muy destacado del régimen de terror de Franco: secretario general del Instituto de Cultura Hispánica en 1951; secretario nacional del Consejo de Educación Nacional, secretario general técnico del Ministerio de Educación en 1953, y Consejero Nacional del Gobierno de Franco. Finalmente, fue recompensado por el Caudillo con el Ministerio de Información (ministerio de Agitación y Propaganda) y con la Vicepresidencia en el primer gobierno de la monarquía española.</p>
<p>Durante su mandato como Ministro de Información, cargo para el que Fraga fue nombrado en 1962, ordenó la publicación de la extremadamente represiva Ley de Prensa e Imprenta (ver:<a href="http://www.ruedoiberico.org/libros/index.php?id=32">http://www.ruedoiberico.org/libros/index.php?id=32</a>), junto con el Estatuto de la Publicidad, dos de los más importantes pilares del régimen fascista.</p>
<p>En 1973, Manuel Fraga fue nombrado Embajador de España en el Reino Unido, un cargo que ocupó durante dos años. En 1975, tras la muerte de Franco, Fraga regresó a España con la idea en mente de ser nombrado sucesor del Caudillo. Cuando el rey Juan Carlos decidió no nombrarle a él como presidente del gobierno español, Manuel Fraga montó en cólera y exigió a Juan Carlos ser nombrado Ministro de Gobernación. Desde ese cargo, Fraga ordenó los asesinatos de Montejurra (http://es.wikipedia.org/wiki/Sucesos_de_Montejurra?), en los que tres personas fueron asesinadas por cuerpos de paramilitares españoles.</p>
<p><strong>Fraga Iribarne, asesino de obreros</strong></p>
<p>Durante el mes de enero de 1976 unos seis mil trabajadores iniciaban una huelga en contra del decreto de topes salariales y en defensa de mejores condiciones de trabajo. Dos meses después convocaban por tercera vez una huelga general que fue masivamente seguida el día 3 de marzo. Ese mismo día la policía armada entró en la Iglesia San Francisco de Asís en Vitoria, en la que estaba previsto realizar una asamblea de trabajadores y, haciendo caso omiso de la decisión del párroco y del contenido del Concordato, conminó al desalojo. Apenas unos segundos después disparaban gases lacrimógenos en un recinto cerrado y abarrotado de gente creando indignación y sobre todo pánico. Los que salieron por delante medio asfixiados y con pañuelos en la boca fueron apaleados por los flancos y a los del frente les dispararon.</p>
<p>Manuel Fraga Iribarne, entonces Ministro de la Gobernación, junto con Rodolfo Martín Villa, Ministro de Relaciones Sindicales, resolvieron la situación a tiro limpio. La represión en Vitoria produjo cinco muertos y centenares de heridos.<br />
(ver:<a href="http://www.ruedoiberico.org/libros/index.php?id=15">http://www.ruedoiberico.org/libros/index.php?id=15</a>)</p>
<p>Ese mismo año Manuel Fraga fundó Alianza Popular y colaboró en la redacción de la Constitución Española. Años después, en 1989, refunda AP que pasa a ser Partido Popular y del que se haría cargo José María Aznar, que fue designado candidato a la presidencia del Gobierno.</p>
<p>Como el mejor maestro de la propaganda española de todos los tiempos, desde el 5 de febrero de 1990, Manuel Fraga ocupó el puesto de presidente de la Xunta de Galicia, tras tres procesos electorales cada vez más y más manipulados. Curiosamente, él había sido en 1978 el líder del movimiento fascista que se opuso a las autonomías en España, y muy especialmente a la gallega.</p>
<p>Durante su mandato como Presidente de la Xunta, Fraga fomentó el nepotismo, los sobornos y la corrupción. Convirtió al Parlamento gallego en un órgano muerto, y obtuvo un peculiar éxito: mientras que España creció económicamente en el periodo 1991-1999, Galicia se hundió sin embargo más y más en el paro<br />
y la miseria.</p>
<p>Seguidor de las doctrinas del fascismo radical internacional, Manuel Fraga se ha distinguido en los últimos años por sus declaraciones, en las que niega el Holocausto judío y los crímenes de la Inquisición española, o por considerar que Pinochet cometió &#8220;algunos excesos&#8221; pero dejó Chile mejor de lo que se lo encontró. Como hombre ególatra y despótico fue muy conocido -incluso admirado- a causa de sus arranques de mal humor y por su insistencia personal en ser llamado &#8220;Don Manuel&#8221;.</p>
<p>En otoño de 2002, el Congreso de los Diputados rechazó una propuesta de Izquierda Unida (IU) para rehabilitar la memoria de Julián Grimau, porque el Partido Popular consideró que eso sería “reabrir un proceso para revisar la Transición”. A lo que el diputado de IU Luis Carlos Rejón contestó: “Es duro que uno de los verdugos esté rehabilitado y la víctima no. A Fraga se le dio la oportunidad de presentarse a unas elecciones y ser un padre de la Constitución. A mí me habría gustado que determinado consejo de ministros le hubiera dado la posibilidad a Julián Grimau de haber ido de número tres en la lista del PCE en 1977”. </p>
<p>Fuente:http://www.rebelion.org/noticia.php?id=142986</p>
<p>Ver también:</p>
<p>Fraga justifica el fusilamiento de Julián Grimau, y lo tacha de &#8220;sanguinario asesino&#8221; <a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=31282">http://www.rebelion.org/noticia.php?id=31282</a></p>
<p>Fraga sostiene que &#8220;Franco sentó las bases para una España con más orden&#8221; <a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=61211">http://www.rebelion.org/noticia.php?id=61211</a></p>
<p>Vídeos sobre los sucesos de Vitoria:<br />
<a href="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=wZIurkLo2P0">http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=wZIurkLo2P0</a></p>
<p><a href="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=i2DEadZ-d_I">http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&#038;v=i2DEadZ-d_I</a></p>
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		<title>Alonso Montero: &#8220;Despedimos al patrón, quedamos solo los marineros&#8221;</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Jan 2012 14:56:59 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Diana Mandiá, El País, 7.1.2012 
Isaac Díaz Pardo descansa desde ayer en el cementerio de Boisaca, en Santiago, la ciudad en la que nació en 1920 y a la que, según su hijo Camilo, le parecía &#8220;lógico&#8221; volver tras su muerte. La despedida fue un acto civil, sencillo, de apenas media hora, en el que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Diana Mandiá</strong>, <em>El País</em>, 7.1.2012 </p>
<p>Isaac Díaz Pardo descansa desde ayer en el cementerio de Boisaca, en Santiago,<span id="more-1269"></span> la ciudad en la que nació en 1920 y a la que, según su hijo Camilo, le parecía &#8220;lógico&#8221; volver tras su muerte. La despedida fue un acto civil, sencillo, de apenas media hora, en el que se sucedieron palabras de gratitud hacia el intelectual galleguista, sepultado entre Antón Fraguas y Aurelio Aguirre y muy cerca de Valle-Inclán, cuyo entierro coincidió también con un día de Reyes, pero de 1936. &#8220;Despedimos al patrón, quedamos solo los marineros&#8221;, se lamentó Xesús Alonso Montero, que reivindicó al Díaz Pardo &#8220;hijo de un vencido&#8221; -Camilo Díaz Baliño, asesinado en los primeros días de la Guerra- que fue capaz de resucitar la cerámica de Sargadelos y de crear una empresa cultural incomparable.</p>
<p>Al último adiós acudieron Jesús Vázquez, responsable de Educación y Cultura; el exconselleiro Roberto Varela; Xosé Manuel Beiras, Bieito Lobeira, los escritores Manuel Rivas, Suso de Toro, Miguel Anxo Fernán-Vello y Víctor Freixanes; el presidente del Consello da Cultura Galega, Ramón Villares, el de la Real Academia, Xosé Luís Méndez Ferrín, o la académica Margarita Ledo. El Museo do Pobo Galego acogió por la mañana el homenaje institucional, pero a las cinco de la tarde en Boisaca hablaron los amigos. Xosé Neira Vilas, el primero en tomar la palabra frente a la tumba abierta de Díaz Pardo, recordó la tarde en la que ambos se conocieron en Buenos Aires, en 1955, y el centenar de cartas fruto de 48 años de relación epistolar. &#8220;Tienes más seguidores de los que nunca pensaste&#8221;, manifestó el autor de <em>Memorias dun neno labrego</em>, ante el féretro de Díaz Pardo, cubierto por una bandera de Galicia y un puñado de rosas rojas. Neira Vilas alabó el &#8220;escepticismo esperanzado, la sabiduría y la humildad franciscana&#8221; del fundador del Laboratorio de Formas y su fuerza para sobreponerse a los &#8220;reveses, traiciones, palos y piedras&#8221;.</p>
<p>El discurso del catedrático de Literatura Xesús Alonso Montero destacó la precocidad del compromiso de Díaz Pardo con la Autonomía de Galicia. &#8220;Desde los 15 años fue un activista de la cultura en Galicia, y por entonces aquel activismo era la defensa del plebiscito de 1936&#8243;. Alonso Montero hizo también una clara referencia a las desavenencias dentro del Grupo Sargadelos, que acabaron apartando a su fundador de la gestión de la empresa. &#8220;Un grupo de compañeros pensó que la plusvalía era mejor para caballos y viajes al Caribe&#8221;, criticó. A Díaz Pardo lo mataron los disgustos de los últimos años, esos &#8220;que no detectan los aparatos de los médicos&#8221;, dijo.</p>
<p>Después de la lectura de un poema de Lorenzo Varela y del agradecimiento de Camilo, hijo del fallecido, se hizo el silencio, solo roto por el &#8220;adiós, abuelo, que tengas buen viaje&#8221;, de una nieta y, al final, las notas del himno gallego.</p>
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		<title>El intelectual que obró la utopía de la Bauhaus</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Jan 2012 14:43:52 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Memoria]]></category>

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		<description><![CDATA[Muere a los 91 años Isaac Díaz Pardo, impulsor del Grupo Sargadelos
Henrique Mariño, Público, 6.1.2012
Hay batallas perdidas en las trincheras de lo profano que resonarán como un eco triunfante en los anaqueles de la historia: la victoria moral del vencido. Isaac Díaz Pardo se hizo hombre en un paisaje de derrota y, pese a verse [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Muere a los 91 años Isaac Díaz Pardo, impulsor del Grupo Sargadelos<span id="more-1267"></span></p>
<p><strong>Henrique Mariño,</strong> <em>Público</em>, 6.1.2012</p>
<p>Hay batallas perdidas en las trincheras de lo profano que resonarán como un eco triunfante en los anaqueles de la historia: la victoria moral del vencido. Isaac Díaz Pardo se hizo hombre en un paisaje de derrota y, pese a verse forzado a bregar en una tierra quemada, su lucha no cejó hasta los últimos días, consciente de que se llevaba a la tumba un poso de amargura inmerecido y el unánime reconocimiento de su pueblo.</p>
<p>El intelectual galleguista, que murió este jueves en A Coruña a los 91 años, contribuyó a dar forma a su tierra.</p>
<p>Mente preclara y faro de largo alcance, fue uno de esos seres que construyen un país, una cultura, pues sus vidas son una obra en sí misma. La cerámica de Sargadelos es sólo el escaparate de una industria cultural fomentada por este artista, editor, empresario y escritor nacido en el Santiago de 1920, antesala del horror.</p>
<p>Era un muchacho cuando el fascismo arrumba a su padre, Camilo Díaz, también pintor. Con el golpe del 36, cae la generación de galleguistas que le frecuentaban y los vecinos de aquella Compostela de mesa camilla. El adolescente Isaac está solo y marcado; Galicia, en manos de los sublevados, es la víctima seminal de una guerra callada. &#8220;Para entenderlo hay que comprender el siglo XX en España y en Europa&#8221;, explica Suso de Toro.</p>
<p>&#8220;Era un izquierdista de 16 años, comprometido con la autonomía gallega, que se ve lanzado a la lucha política&#8221;, rememora el escritor de <em>Trece campanadas</em> mientras revisa una carpeta con cartas remitidas por Díaz Pardo. &#8220;Salvado por un tío, tiene que sobrevivir en el mundo de los asesinos de su padre&#8221;, expone De Toro, quien recuerda que, pese a su bisoñez, participó en la campaña del estatuto gallego, que no entró en vigor por el advenimiento de la contienda.</p>
<p>Objetivo de caza prioritario, Díaz Pardo huye disfrazado a la ciudad donde ahora ha encontrado la muerte y se refugia en un desván. &#8220;Fue un superviviente toda su vida. Ha muerto anciano, pero siempre tuvo que mirar de reojo a la historia porque estaba en la lista de la maquinaria pesada del odio&#8221;, afirma Manuel Rivas, que le agradece su apoyo para publicar la revista <em>Luzes</em>.(<a href="http://www.publico.es/culturas/415600/isaac-diaz-pardo-estuvo-siempre-apuntado-por-el-canon-de-la-historia">http://www.publico.es/culturas/415600/isaac-diaz-pardo-estuvo-siempre-apuntado-por-el-canon-de-la-historia</a>)</p>
<p>El destino viaja por mar y, en la otra orilla, está la <em>quinta provincia</em>. Engarza así sus inquietudes con la intelectualidad exiliada en Buenos Aires, de Dieste a Castelao, que había imprimido trabajos en el taller de su padre. &#8220;Se crió en una cuna de libertad que convocaba a varias corrientes de la República&#8221;, apunta Rivas.</p>
<p>Frente a la moderación de su progenitor, él militó en las Juventudes Socialistas Unificadas y, andado el tiempo, fue un declarado conservador libertario –en el sentido conservacionista– llamado a preservar la lengua y la memoria de manera irreductible.</p>
<p>Su regreso a casa supone un intento de rescate y regeneración económica y cultural de Galicia: crea, junto al pintor y escritor Luis Seoane, el Laboratorio de Formas y saca adelante la fábrica de Sargadelos, Cerámicas do Castro, una editorial homónima o el Museo Carlos Maside, por no hablar de la ayuda que presta a Ruedo Ibérico o del infructuoso intento de fundar un periódico que cimentaría la democracia tras la muerte de Franco.</p>
<p>Díaz Pardo, un renacentista que trató de &#8220;construir la utopía de la Bauhaus&#8221; en un rincón del Atlántico, fue apartado con malos modos de sus criaturas cuando ya era toda una institución canosa. Su expulsión por un polémico tejemaneje accionarial cerró el círculo. &#8220;Unos mediocres se aprovecharon de él a sus espaldas y lo desposeyeron&#8221;, concluye Rivas. &#8220;Una metáfora de lo que sucede cuando la codicia derrota al ingenio y a la imaginación&#8221;.</p>
<p>Fuente: http://www.publico.es/culturas/415596/el-intelectual-que-obro-la-utopia-de-la-bauhaus</p>
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		<title>&#8220;Amenazaban con llevarte a manos de Melitón Manzanas&#8221;</title>
		<link>http://www.ruedoiberico.org/blog/2012/01/amenazaban-con-llevarte-a-manos-de-meliton-manzanas/</link>
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		<pubDate>Sun, 15 Jan 2012 14:15:45 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Reflexión y discusión]]></category>
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		<category><![CDATA[El franquismo]]></category>
		<category><![CDATA[Ley de Amnistía]]></category>
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		<description><![CDATA[La asociación La Comuna reivindica la investigación de las torturas del franquismo
Diego Barcalá, Público, 8.1.2012
Tan sólo dos años después de la caída del muro de Berlín, el escritor alemán Georg Dreyman acude a los archivos de la Stasi, la poderosa policía secreta de la antigua RDA, a comprobar quién era el policía encargado de espiarle, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La asociación La Comuna reivindica la investigación de las torturas del franquismo<span id="more-1263"></span></p>
<p><strong>Diego Barcalá</strong>, <em>Público</em>, 8.1.2012</p>
<p>Tan sólo dos años después de la caída del muro de Berlín, el escritor alemán Georg Dreyman acude a los archivos de la Stasi, la poderosa policía secreta de la antigua RDA, a comprobar quién era el policía encargado de espiarle, qué escribió sobre él, qué sabía de su vida&#8230; La conocida escena pertenece a la película <em>La vida de los otros</em> (Florian Henckel von Donnersmarck, 2006) y representa la ruptura con el pasado que España no hizo en su transición. Los expresos políticos españoles no sólo desconocen qué fue de sus informes policiales sino que los que ordenaron su elaboración, los utilizaron para condenarlos, los encarcelaron y hasta les torturaron siguieron en sus puestos o incluso fueron condecorados por el nuevo régimen democrático.</p>
<p>El próximo 21 de enero se presenta la asociación de expresos del franquismo La Comuna. Militantes de la Liga Comunista Revolucionaria, el FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota), el PCE o la prehistórica ETA VI Asamblea que reclaman la nulidad de sus juicios y sentencias como un hecho que va más allá de un simple reconocimiento moral a su lucha por la democracia. &#8220;Los tres presidentes que tuvo el TOP (Tribunal espacial de Orden Público o represión en vigor desde 1963 a 1977) se reintegraron en el Tribunal Supremo y los 11 jueces acabaron haciendo sus carreras en la Audiencia Nacional y en las Audiencias Provinciales&#8221;, ejemplifica José María Galante, militante de la Liga Comunista Revolucionaria que fue detenido cuatro veces entre 1968 y 1973.</p>
<p>Como asociación tienen un símbolo. No es otro que la desaparecida cárcel de Carabanchel, por donde pasaron miles de presos políticos y ahora mismo no hay una simple placa que los recuerde. &#8220;Hace tres años apareció por ahí Rubalcaba diciendo que corría mucha prisa construir sobre la cárcel. Y hoy sigue siendo un solar. Tenían mucha prisa por hacer desaparecer los muros&#8221;, explica Galante, conocido por todos como Chato.</p>
<p>&#8220;Lo mejor es que en la puerta del edificio una pancarta dice: Bienvenidos&#8221;, recuerda sobre la sede de la Stasi de <em>La vida de los otros </em>Luis Roncero, de 69 años, exmilitante del FRAP y que pasó cuatro años detenido en la cárcel de Carabanchel. Miles de militantes antifranquistas como Roncero, condenados por los tribunales ilegales e ilegítimos durante los años sesenta y setenta, nunca han confiado en la Justicia española para reclamar responsabilidades por las tropelías franquistas. &#8220;Estamos encandilados con la querella de Argentina porque es la única vía donde puede haber justicia. Aquí ya sabemos que no la va a haber. Y ya se ha visto en casos como el de Grimau o Humberto Baena que se da por causa juzgada&#8221;, opina Galante.</p>
<p>Las torturas sufridas por esta generación de entonces jóvenes que heredaron de sus padres derrotados en la Guerra Civil la dignidad, el coraje y la persistencia han quedado impunes. &#8220;Yo caí en Santander y me libré de las palizas porque me pusieron contra un muro y me pegaron un tiro en la espalda que me atravesó los pulmones. Como le gustaba decir a Franco, no hay mal que por bien no venga&#8221;, ironiza el exmilitante de ETA de 68 años, Enrique Guesalaga.</p>
<p>&#8220;En mi pueblo, en Eibar, donde todo el mundo hablaba en euskera, te castigaban si lo hablabas y antes de cada partido de pelota en el frontón te hacían cantar el Cara al sol. Esa es nuestra generación&#8221;, explica Guesalaga, condenado en el proceso de Burgos a 50 años de prisión por un delito de terrorismo. Con la Ley de Amnistía de 1977 salió en libertad. &#8220;La gran trampa de la Transición&#8221;, califica a esta norma su compañero Josu Ibargutxi, de 62 años. &#8220;Por 800 presos que había entonces en las cárceles, consiguieron aprobar una ley de punto final&#8221;, añade Ibargutxi.</p>
<p><strong>Detenido en coma</strong></p>
<p>Una selección de expresos reunidos en un bar irlandés junto a la antigua sede del TOP, ahora Tribunal Supremo, en Madrid, describen a <em>Público</em> cómo fueron sus detenciones. &#8220;Yo caí detenido como activista en abril de 1968, antes incluso del mayo francés, por acudir a desactivar un artefacto que la organización había decidido poner en la delegación de uno de los aparatos de propaganda franquista más importante de entonces, que era el periódico <em>El correo español</em>. Fui a desactivarlo para evitar que hiriera a alguna persona que pudiera pasar y me explotó en el morro. Me quedé malherido y en coma. Por eso evité las torturas de la comisaría&#8221;, describe Ibargutxi.</p>
<p><strong>&#8220;La trampa de la Transición fue que el sistema perduró&#8221;, opina Puig</strong></p>
<p>Cuando recuperó sus facultades, Josu fue sometido a los temidos interrogatorios. &#8220;Como no cantaba todo lo que querían, me amenazaban con hacerme pasar por las manos de Melitón Manzanas, el temido torturador franquista, que en agosto la organización decidió ejecutar&#8221;, recuerda. El Gobierno de José María Aznar condecoró en 2001 a Manzanas con la Medalla de Oro al Mérito Civil.</p>
<p>El grado de las palizas dependía del momento de la detención. Valentín García, de 68 años, fue detenido el 29 de enero de 1969, en pleno estado de excepción por la muerte días antes del estudiante antifranquista Enrique Ruano. &#8220;Estuve 15 días detenido e incomunicado. Me ataban a la silla y me desnudaban por el efecto psicológico. Me pegaron noche y día, aunque ni me acuerdo de qué horas eran&#8221;, recuerda.</p>
<p>Los expresos del tardofranquismo se reconocen a sí mismos como una organización huérfana de padres políticos. El PSOE apenas contó con presos en la Transición y el PCE &#8220;se olvidó de los suyos&#8221;, como destaca Galante. &#8220;La frase que define ese olvido es la de Santiago Carrillo cuando dice que el PCE ya ha enterrado a sus muertos&#8221;, explica (Marcelino Camacho aseguró en 1977 que el PCE había &#8220;enterrado sus muertos y sus rencores&#8221;). &#8220;¡Con todos los que todavía tienen desaparecidos en cunetas!&#8221;, exclama Guesalaga.<br />
Aznar condecoró al torturador Manzanas en 2001 como víctima de ETA (ver:<a href="http://www.elpais.com/articulo/domingo/HABLAN/VICTIMAS/MELITON/MANZANAS/elppor/20010128elpdmg_12/Tes">http://www.elpais.com/articulo/domingo/HABLAN/VICTIMAS/MELITON/MANZANAS/elppor/20010128elpdmg_12/Tes</a>)</p>
<p>Tres décadas después de la Ley de Amnistía, los expresos se preguntan por qué no la han debatido hasta ahora. &#8220;Cuando salimos, pensábamos en el futuro. Éramos gente joven, nuestra generación no es la que vivió la guerra y teníamos muchos proyectos por hacer. El objetivo era derrocar a la dictadura. Queríamos romper con el sistema y transformarlo. Buscábamos la emancipación social. La Transición fue una trampa que hizo perdurar el sistema&#8221;, analiza Acacio Puig, de 63 años, exmilitante de la Liga Comunista Revolucionaria.</p>
<p>Puig pide un té y sonríe a Chato al recordar sus tiempos entre rejas. &#8220;Tomábamos siempre té. Era como un ritual&#8221;, recuerda de sus días en Carabanchel. Acacio cayó en 1973 en un piso de Vallecas donde su organización tenía un almacén de propaganda electoral. Tras pasar por los calabozos de la Dirección General de Seguridad en la Puerta del Sol, tuvo un juicio militar. &#8220;Me metieron 13 años por asociación ilícita, propaganda ilegal y añadieron terrorismo porque les interesaba por haber sido un juicio militar&#8221;, concluye.</p>
<p>Si hay algún personaje de los calabozos que todos recuerdan es Saturnino Yagüe, jefe de la Brigada Político Social, excombatiente de la División Azul que falleció en 1978 después de haber recibido una medalla al mérito policial, entre otras condecoraciones. &#8220;Fue el que refinó las torturas. Hasta entonces eran muy borricos y este refina los métodos&#8221;, añade Puig. &#8220;Yagüe refinó las torturas en la Brigada Político-Social&#8221;, dice un ex preso</p>
<p><strong>Perfil del funcionario</strong></p>
<p>&#8220;El perfil del jefe de las prisiones cambia. Ya no son gente acostumbrada a sacar a fusilar cada día a un puñado de presos. A partir de los setenta saben que no se puede hacer eso. Por ejemplo, el jefe de la prisión en Segovia nos permitía tener equipos de música. Bueno, y además, con tal de que no hiciéramos ruido, nos dejaba en paz hasta tal punto de que preparamos dos fugas consecutivas&#8221;, apunta Chato. &#8220;Nuestra gran reclamación era el estatuto del preso político. Nunca lo conseguimos, pero éramos tratados como presos políticos&#8221;, matiza Ibargutxi.</p>
<p>Con un proceso de anulación de una sentencia, los expresos aspirarían a tirar de la manta de miembros de la brigada político social, guardias civiles o incluso de jefes de prisiones. Acacio apunta a alguno de esos funcionarios de prisiones como represores: &#8220;Javier Cabezudo Hernández, director de Carabanchel, José Manuel de la Fuente, de Soria, Antonio Rodríguez Alonso, del Puerto de Santamaría, o Prudencio de la Fuente, de Burgos&#8221;.</p>
<p><strong>&#8220;El PSOE no tenía presos y el PCE se olvidó de ellos&#8221;, denuncia Chato</strong></p>
<p>Todos coinciden en señalar que las peores experiencias que se vivieron en las cárceles fueron sufridas por los jóvenes. &#8220;Éramos unos 15 presos políticos de menos de 20 años. Nos juntaron con el resto de presos comunes que nos hicieron la vida imposible dirigidos por los funcionarios. No podíamos mantener ni la comida por la mafias que se formaban. Cómo sería que, cuando me trasladaron al módulo de adultos, creía que eso era la libertad&#8221;, recuerda Ramiro, ex del reformatorio de Carabanchel.</p>
<p>Fuente; http://www.publico.es/especiales/memoriapublica/415817/amenazaban-con-llevarte-a-manos-de-meliton-manzanas</p>
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		<title>Dar gato por liebre</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Dec 2011 16:47:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>coordinadora</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reflexión y discusión]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>

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		<description><![CDATA[Mentiras y traiciones envuelven la historia de la sublevación de Segismundo Casado en marzo de 1939. Engañó a los historiadores, jugó con los hechos y &#8220;confirmó&#8221; los mitos esenciales de los vencedores
Ángel Viñas, El País, 10.12.2011
En estos días tan tumultuosos políticamente el Ministerio de Defensa publica un libro cuya carencia se hacía sentir agudamente. Bajo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mentiras y traiciones envuelven la historia de la sublevación de Segismundo Casado en marzo de 1939. Engañó a los historiadores, jugó con los hechos y &#8220;confirmó&#8221; los mitos esenciales de los vencedores<span id="more-1254"></span></p>
<p><strong>Ángel Viñas</strong>, <em>El País</em>, 10.12.2011</p>
<p>En estos días tan tumultuosos políticamente el Ministerio de Defensa publica un libro cuya carencia se hacía sentir agudamente. Bajo la dirección y coordinación del catedrático Javier García Fernández aparece un grueso tomo titulado 25 militares de la República. </p>
<p>Son biografías, escritas por otros tantos historiadores de primera fila, de una selección de generales o almirantes y jefes que permanecieron leales al Gobierno republicano en o después de la sublevación militar de 1936. Entre ellos figuran Aranguren, Asensio Torrado, Batet, Buiza, Casado, Cordón, Escobar, Gámir, Hernández Saravia, Hidalgo de Cisneros, Mangada, Martínez Cabrera, Menéndez, Miaja, Núñez de Prado, Pozas y Rojo. La lectura será imprescindible tras tantos años de desfiguración y desvirtuación de su papel en la Guerra Civil, acrecentadas en algunos casos por el malhadado Diccionario biográfico español que en la nueva legislatura probablemente no tardará en distribuirse.</p>
<p>No se recupera el honor de todos los biografiados. Para uno al menos, y que el Diccionario ha tratado de salvar por todos los medios, la evidencia primaria documental de época lo hunde en las simas del embuste y de la traición. A muchos españoles de las generaciones más jóvenes su nombre no les dirá nada. Se trata de Segismundo Casado, el hombre que el 5 de marzo de 1939 se levantó en armas contra una República a punto de colapsarse, que creó un sedicente Consejo Nacional de Defensa, que aglutinó en torno suyo a un pequeño arco de figuras de segundo o tercer nivel (salvo Miaja, el anciano socialista Julián Besteiro y el exsubsecretario de Gobernación y destacado miembro del PSOE Wenceslao Carrillo).</p>
<p>La sublevación casadista ha dado origen a discusiones sin cuento. También abrió inmensas heridas en las filas del exilio. Profundizó hasta límites infranqueables las divisiones entre socialistas, comunistas, anarquistas y republicanos. Estuvo basada en una patraña de Casado y en una estrategia política de Franco.</p>
<p>La patraña consistió en acusar a Negrín de hacer el caldo gordo a los soviéticos y sus sicarios españoles y de prolongar la guerra sirviendo exclusivamente el interés de Stalin. De aquí la subpatraña que la sublevación se llevó a cabo para impedir que Negrín y los comunistas se hicieran con el control de los mandos de lo que quedaba de Ejército Popular.</p>
<p>La estrategia de Franco consistió en engañar a Casado haciéndole ver que una rendición inmediata no provocaría represalias entre los mandos militares que no hubieran cometido delitos de sangre. Lo que había detrás es fácil de identificar: Franco deseaba evitar cualquier evacuación de dirigentes políticos, militares y sindicales. Para ello necesitaba que alguien hundiera, desde dentro, las pequeñas posibilidades de resistencia. Así podría liquidar fácilmente la flor y nata republicana.</p>
<p>Casado se tragó el anzuelo. Engatusó a sus compañeros haciéndoles ver que no tendrían que temer demasiado de la victoria franquista y buscó aliados para su golpe en unidades próximas a Madrid. Las encontró en el Cuerpo de Ejército de Cipriano Mera, probado líder anarquista y políticamente analfabeto. Aprovechó el sordo rencor contra los comunistas y manipuló a la Agrupación Socialista Madrileña.</p>
<p>Franco terminó la guerra <em>en beauté</em>, gracias a una operación político-estratégica que le permitió copar a una inmensa cantidad de dirigentes republicanos. También a la masa combatiente. Todos formaban parte de aquella anti-España cuya eliminación física, política y psíquica había constituido el alfa y el omega de la rebelión de 1936. Casado se escapó a Inglaterra tras una serie de proclamas preconizando la resistencia numantina si no se recibían condiciones satisfactorias de paz. No las obtuvo.</p>
<p>En Londres, Casado escribió unas autojustificativas y falaces memorias, nunca traducidas al español. El manuscrito lo entregó el 21 de julio. Era profundamente anticomunista, pero no ponía en solfa a las democracias occidentales que tan poco habían hecho por la República. Hay que sospechar que alguna mano foránea le ayudó en su concepción. Como tras el final de la II Guerra Mundial y en el comienzo de la guerra fría los servicios secretos británicos le hicieron algunas ofertas, es posible que en 1939 ya estuvieran a favor de una labor de intoxicación.</p>
<p>Se conserva el borrador de una carta a Franco que Casado agregó a una misiva fechada el 9 de marzo de 1940 y dirigida al duque de Alba, a la sazón embajador en Londres. No se sabe si este la remitió a su destinatario, pero en ella Casado dejó constancia de la decepción que le había producido el comportamiento de Franco. El motivo de la carta fue el fusilamiento del general Escobar por quien Casado debió de tener un gran respeto. Acusó al Caudillo/Generalísimo/Jefe del Estado de haber faltado a la palabra dada. Una terminología dura entre militares.</p>
<p>Casado trapicheó como pudo, con trabajitos en la BBC, uno de los lugares en que los servicios especiales británicos solían aparcar a personajes y personajillos que pudieran ser útiles. Cuando terminó la II Guerra Mundial, emigró a América Latina. Allí pasó más de 15 años, en parte tratando de volver a España. Cuando lo hizo, en septiembre de 1961, nadie le molestó, pero dos años más tarde se le ocurrió solicitar el reconocimiento de sus derechos pasivos y la máquina judicial militar se puso en movimiento. Se le trató con guante blanco hasta cierto punto, pero no obtuvo lo que quería.</p>
<p>Enfermo, encerrado en su piso madrileño durante años y años, fue apañándose con sus ahorros hasta que amenazaron con agotarse. Entonces entró en contacto con el Ministerio de (Des)Información. Se prometió un gran éxito económico de una nueva versión de sus memorias. El problema es que no se acordaba de los hechos de 1939. Tampoco podía ir a hemerotecas. No sabemos si desde el Ministerio, entonces regentado por Manuel Fraga Iribarne, alguien le echó una mano. Sí sabemos que le ayudó uno de los subordinados de Cipriano Mera, también anarquista, un tal Liberino González.</p>
<p>En consecuencia, la nueva versión acentuó hasta extremos delirantes la presunta conspiración comunista, la vesania de Negrín y la larga mano de Stalin sobre la República. Todo muy en consonancia con el furibundo anticomunismo anarquista y franquista y, en particular, las necesidades de la guerra fría. Ya se habían expresado en términos similares renegados comunistas tan caracterizados como Jesús Hernández, Enrique Castro Delgado y Valentín González, <em>El Campesino</em>. También los inevitables poumistas, a la cabeza de los cuales se situó Julián Gorkín.</p>
<p>Casado no quedó muy contento con el resultado, una indicación tal vez de que la nueva versión no era únicamente de su propia pluma, pero no tenía escapatoria. Enfermo y sin dinero, se sometió. Cuando se almuerza con el diablo conviene manejar una larga cuchara. Casado no la tuvo. Jugó con los hechos, engañó a historiadores, &#8220;confirmó&#8221; los mitos esenciales de los vencedores, encubrió la gran operación político-estratégica de Franco, fue corresponsable de la hecatombe final republicana y, como buen traidor, hizo todo lo posible por desfigurar sus huellas en la historia. Un historiador anglo-norteamericano, Burnett Bolloten, le creyó y sentó escuela. Sus colegas pro y neofranquistas se frotaron de gusto las manos durante años.</p>
<p>Al final, si se encuentra la evidencia primaria relevante de época, los hechos del pasado quedan iluminados bajo nueva luz. La pregunta es: ¿por qué ha habido durante tanto tiempo un segmento de la literatura que ha hecho caso a la versión de Casado, que siempre fue en sí inverosímil? La respuesta se encuentra, a nuestro entender, en la conjunción entre las necesidades ontológicas del franquismo, su dependencia de una mitología ad hoc y la ideología de la guerra fría.</p>
<p>Ángel Viñas es catedrático emérito de la UCM y está a punto de publicar una versión revisada y ampliada de <em>La conspiración del general Franco</em>.</p>
<p>http://www.elpais.com/articulo/opinion/Dar/gato/liebre/elpepiopi/20111210elpepiopi_9/Tes</p>
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